-Otro de los asuntos relacionado con la movilidad es la regulación a la entrada de vehículos.
-Nosotros queremos evitar que Ibiza muera de éxito. Desde hace unos años hay una preocupación palpable entre toda la población respecto a la saturación de vehículos, no solo en circulación, sino también en los aparcamientos de las playas. Una de las razones es el cambio de paradigma turístico, en el que la turoperación y el paquete con transporte incluido ha perdido peso a favor de un modelo de mayor poder adquisitivo y de más calidad que utiliza otras formas de transporte más privado.
No se trata de prohibir por prohibir sin tener datos estadísticos, pero tampoco de mirar hacia otro lado. Por eso decidimos recopilar los datos de los vehículos que entran y salen por el puerto de Ibiza en colaboración con Autoridad Portuaria. Y lo que hemos visto es que hay un crecimiento casi exponencial preocupante. Desde el año 2019 hemos triplicado el número de coches que entran en temporada alta, pasando de 15.000 a 45.000 vehículos y eso se nota. Y el saldo neto se acaba incrementado porque salen menos vehículos de los que entran y por eso hay más vehículos que personas en Ibiza, algo que llama mucho la atención. Así que pensamos que es importante disponer de una arma para regular la entrada de vehículos en determinados momentos del año por tipologías, ya que no es lo mismo una caravana, que una autocaravana, que un turismo o que un vehículo de alquiler de flotas que no pagan sus impuestos aquí.
Nosotros iniciamos el procedimiento de consultas hace un año con asociaciones y partidos políticos e hicimos una propuesta que iba en la línea de lo que había aprobado Formentera. Quiero decir que Formentera no tuvo que redactar la ley ni hacer los estudios como nos obligó Armengol porque el Govern hizo el trabajo y la ley. Como no queríamos polemizar, estamos haciendo el trabajo que podría haber hecho el Govern.
Ahora, con un Govern con una actitud más generosa hacia las iniciativas que salen de Ibiza, hemos decidido tramitar la ley como una iniciativa legislativa del Consell ante el Parlament.
A raíz de la consulta pública, se ha incorporado al proceso la Dirección General de Tráfico con unas aportaciones de mucho valor que enriquecerán la norma y apreciamos y agradecemos. También se ha ofrecido a colaborar en el día después de la aprobación de la ley, ya que la publicación en el BOIB no será el punto final del proceso.
En cuanto tengamos el texto consensuado, lo aprobará el Pleno del Consell de Ibiza y lo remitiremos al Parlament.
-¿Cuándo se producirá dicha aprobación?
-La ley no establece plazos para la consulta. Nosotros queríamos que fuera un plazo corto, pero después de las reuniones con la DGT se va a alargar porque queremos estudiar las ideas y los datos que nos ha puesto sobre la mesa y valorar la ayuda que nos ha brindado. Supongo que después del verano ya estaremos en disposición de aprobar el texto. Después, la tramitación en el Parlament depende de muchos factores.
-¿Es razonable pensar que estará en vigor la regulación a la entrada de vehículos antes de la temporada 2025?
-No puedo hablar de la tramitación parlamentaria, de los informes que pidan, de las enmiendas que haya. Suelen decir que se tarda un año.
-¿Qué cosas tan importantes está aportando la DGT?
-Nos ha trasladado que podría intervenir en la gestión del programa, ya que dispone de bases de datos y herramientas para ello. No se trata de aprobar una ley y ya está. Después vamos a tener que gestionar cámaras, sanciones, cupos, conexiones con las navieras, personal… No es fácil.
-Me queda claro que es difícil que esté lista la regulación para 2025 y que nos vamos a 2026 como fecha más plausible.
-Tenga en cuenta de que estamos hablando de algo muy importante, con muchas connotaciones. No se trata de subir una décima el IRPF en la declaración de la Renta. Estamos hablando de una actuación estructural que afecta al territorio, al medioambiente, a la imagen turística. Así que no se trata de llegar pronto, sino de llegar bien.
-En cuanto a la imagen turística, hay una doble lectura. Por un lado, positiva por la apuesta por la sostenibilidad y por otro negativa, ya que es admitir que estamos tan saturados que hemos de poner límites y que no queremos que vengan más turistas.
-Hay que valorarlo todo. Y también tener en cuenta la nueva contrata del servicio de transporte público porque estaremos ofreciendo una alternativa al vehículo privado a residentes y visitantes.
-No creo que los clientes de los hoteles de lujo que se siguen abriendo y reformando vayan en autobús.
-Depende de las distancias y del servicio. Efectivamente habrá un porcentaje de turistas que seguirá apostando por el vehículo de uso privado. Esto forma parte de la especulación, así que vamos a ser prudentes y ver cómo funciona en el mundo real.