CORTES EN IBIZA

Crece el malestar en Ibiza por los cortes de luz: el Consell se reunirá con Endesa

El presidente Vicent Marí ha solicitado una reunión con el director general de Endesa en Baleares, Martí Ribas, que ocurrirá en las próximas semanas. La patronal Pimeef pedirá estar presente y remarca su preocupación porque los apagones frenan la actividad de restaurantes, comercios y almacenes en plena temporada alta.
Cortes de luz en Ibiza y la central de Endesa en la isla.

El goteo de apagones que arrastra Ibiza durante el verano ha terminado por trasladarse a la agenda institucional. El Consell d’Eivissa ha solicitado una reunión con Endesa para abordar los recurrentes cortes de suministro, un encuentro que la institución da por hecho pese a que todavía no tiene fecha definitiva. Fuentes del Consell confirman a La Voz de Ibiza que la cita está pedida, que en estos momentos se están cuadrando las agendas y que es un hecho que se celebrará. En principio será un encuentro bilateral, entre el Consell y la compañía, a pesar de que la patronal Pimeef tiene intenciones de pedir un lugar en la conversación.

El interlocutor por parte de Endesa será Martí Ribas, director general de la compañía en Baleares. No sería el primer contacto: el president del Consell, Vicent Marí, ya mantuvo una conversación con Ribas hace unas semanas, en la que el responsable de la compañía le expuso los motivos que Endesa alega para explicar la sucesión de averías.

La patronal reclama sentarse a la mesa

Los cortes se han convertido en una preocupación de primer orden para el tejido empresarial, y la principal patronal de la isla no quiere quedarse fuera de esa conversación. El presidente de Pimeef, Alfonso Rojo, explica que la organización no ha mantenido todavía ningún contacto directo con la compañía ni con el Consell sobre este asunto —«estamos a 20 de agosto y todos los empresarios estamos trabajando cuando hay luz», resume—, pero adelanta que pedirán al Consell poder estar presentes en la reunión, o al menos en parte de ella, para trasladar de primera mano la problemática que afrontan los negocios.

Rojo reconoce que la decisión corresponde al Consell, que «tiene la potestad» de organizar el encuentro como estime oportuno, y encuadra la petición como un apoyo desde el punto de vista empresarial. La patronal sitúa la reunión en septiembre según lo trasladado por distintos medios, aunque la fecha no ha sido confirmada oficialmente.

Una «onda expansiva» sobre los negocios

El diagnóstico de Rojo sobre el impacto es gráfico: los apagones funcionan «como una onda expansiva» que, igual que una piedra al caer al agua, alcanza a todos los sectores, «a unos más y a otros menos». La afectación varía según la tipología del corte y del negocio, pero el patrón se repite: en cuanto se va la luz, desaparecen la climatización y la iluminación, y con ellas buena parte de la operativa.

En la restauración, subraya, el cierre es inmediato: sin corriente no funcionan las cámaras frigoríficas ni los terminales de punto de venta para tomar las comandas, con lo que la actividad queda «a cero». En los supermercados el efecto es equivalente —cajas registradoras, básculas y puertas automáticas dejan de operar, y sin escáner no es posible cobrar—, y en un almacén frigorífico como el suyo un corte prolongado obliga a mantener las cámaras cerradas para no perder el frío, con riesgo para el producto perecedero.

Los episodios se han repetido por toda la isla y con distintas tipologías. Rojo pone ejemplos como el de la semana pasada, cuando la zona de Sant Jordi sufrió microcortes durante toda una mañana a raíz de una incidencia que se estaba localizando; «interrupciones de apenas veinte segundos que, sin embargo, bastan para que los equipos informáticos y automáticos salten y queden en espera», avierte Rojo. A ello se suman incidencias mayores, como la de las naves industriales próximas al aeropuerto, sin suministro una tarde entera por lo que se atribuye a la quema de un transformador, o la registrada hace unas semanas en la zona de Cala de Bou, en Sant Antoni, por un episodio similar. El corte que afectó a Sant Miquel en la noche del miércoles, o el de un día antes en Santa Eulària , también impactaron en el tejido empresarial de la isla.

Una red «cerca de la saturación»

Para Pimeef, la clave está en el estado de la red. Rojo apunta a unas infraestructuras «cargadas a unos niveles cercanos a la saturación» y a un consumo eléctrico que se ha disparado con las altas temperaturas: si los hogares recurren cada vez más al aire acondicionado con 35 grados en la calle, los negocios hacen lo mismo, y muchos lo mantienen encendido durante toda la jornada de servicio. Su hipótesis es que las instalaciones «probablemente no están dimensionadas» para el consumo global que soporta hoy la isla.

Es un diagnóstico próximo al que la propia compañía ha venido ofreciendo. En declaraciones anteriores a este medio, Endesa ha atribuido los apagones al calor extremo y al aumento de la demanda, ha pedido a los usuarios reducir el consumo en las horas punta y ha reconocido que analiza si existe «un factor común». Ribas, su director general en Baleares, ya vinculó los cortes al estrés térmico sobre unas instalaciones que afloran averías, mientras los instaladores de la isla apuntan a un problema estructural: transformadores diseñados para una demanda que ya no se corresponde con la realidad actual.

Ante los cortes más largos, algunos negocios han buscado soluciones de emergencia. Rojo confirma que varios talleres y alguna nave industrial han tenido que alquilar grupos electrógenos para no detener la actividad, aunque advierte de que no es una vía al alcance de todos: requiere disponibilidad, condiciones técnicas y espacio, y descarta que un supermercado, por ejemplo, pueda instalar uno en plena calle.

«No es un hecho puntual»

Lo que más inquieta a la patronal es la frecuencia. «No es un hecho puntual, es un problema generalizado», insiste Rojo, que reclama a Endesa dos explicaciones: cuál es la situación real de la red y qué previsiones existen para mejorar las infraestructuras. La patronal anticipa, además, que la solución no dependerá únicamente de la voluntad de la compañía, ya que las obras pueden chocar con otros condicionantes, como los trámites ambientales o las limitaciones para actuar en zonas ANEI.

Rojo introduce también un paralelismo con la vivienda: del mismo modo que hoy no puede levantarse una nueva construcción sin tener garantizado el suministro de agua, plantea que toda nueva alta o reestructuración debería valorar si la red eléctrica está dimensionada para ese consumo —un cuello de botella que este medio ya ha documentado en las esperas para el enganche definitivo de la vivienda nueva—. El presidente de Pimeef enmarca todo ello en un cambio de fondo: la actual situación climática «va a ser la normalidad para los próximos años», sostiene, por lo que considera inevitable adaptar unos equipos que, en muchos casos, «son de hace veinte años».

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