La dana Adam ha reabierto el debate sobre quién controla y garantiza el servicio de taxi en Ibiza durante una emergencia meteorológica. Las dificultades para conseguir un vehículo durante el temporal del domingo 18 y el lunes 19 de octubre y la ausencia de un dispositivo extraordinario acordado entre el sector y las administraciones han puesto el foco en la organización del transporte. Aunque la legislación balear atribuye a los cinco ayuntamientos la responsabilidad de regular y supervisar el servicio urbano, ninguno ha informado ante la consulta de La Voz de Ibiza que se gestionaran guardias o servicios mínimos en las horas de emergencia climatológica.
La situación se hizo especialmente visible en el aeropuerto de Ibiza, donde un taxista denunció la escasa presencia de compañeros durante la mañana del lunes. Según su estimación, estaban trabajando alrededor de 40 vehículos, apenas un quinto de lo habitual.
La Federación Insular del Taxi de Ibiza (FITIE) confirmó a La Voz de Ibiza que no había acordado ningún dispositivo especial con las administraciones. Su presidente, Toni Roig, explicó que los conductores se fueron adaptando a las condiciones de circulación y a las restricciones existentes en cada momento.
La normativa obliga a ayuntamientos a organizar servicio
El Decreto 6/2026 del Govern balear establece que el taxi es un servicio de interés público integrado en la movilidad pública. Su artículo 30 obliga a los ayuntamientos a organizar y regular la actividad para garantizar una cobertura adecuada en las distintas zonas y franjas horarias.
La normativa también atribuye a los consistorios competencias de inspección, regulación de turnos, guardias y descansos, mientras que el Consell de Ibiza ejerce las correspondientes al transporte interurbano.
Sin embargo, la misma legislación contempla excepciones por razones de seguridad. El artículo 37 permite que un conductor que esté trabajando rechace un trayecto cuando deba circular por vías intransitables o existan riesgos para los pasajeros, el propio taxista o el vehículo.
Por tanto, la obligación de prestar el servicio no supone tener que circular por carreteras inundadas.
En Vila, el Reglamento Municipal del Taxi establece, en su artículo 43, la obligación de cumplir los días y turnos expresamente autorizados. Su artículo 91 permite al Ayuntamiento fijar servicios mínimos y condiciones temporales de prestación, además de solicitar datos sobre vehículos disponibles, horas de actividad y servicios realizados.
Sant Josep también dispone de una ordenanza que contempla turnos rotativos obligatorios para determinadas paradas, incluido el aeropuerto, y sistemas de radiotaxi y GPS susceptibles de control municipal.
Administraciones, sin balance conjunto del servicio
Consultados por La Voz de Ibiza, los ayuntamientos no han informado sobre algún plan para garantizar el servicio durante la DANA.
Por su parte, el Ayuntamiento de Sant Antoni ha confirmado que no se establecieron servicios mínimos extraordinarios durante la emergencia. Desde el Consistorio se ha argumentado que, en situación de alerta roja, no puede obligarse a prestar servicio.
La Dirección General de Emergencias del Govern, que participó en la gestión del episodio meteorológico en Ibiza, tampoco llevó a cabo una actuación específica centrada en la organización del taxi.
El resto de los ayuntamientos de la isla no han respondido aún a la consulta sobre cómo funcionó el servicio esos días. Este medio ha podido saber, a partir de consultas con taxistas y la FITIE, que al menos en Vila no se organizaron servicios obligatorios.
Antecedente de 2025: Vila exigió taxis durante lluvias
La discusión tiene un precedente reciente. El 10 de octubre de 2025, durante la dana Alice, el Ayuntamiento de Ibiza pidió a los taxistas incorporarse al servicio y advirtió de posibles sanciones por no trabajar.
En aquella ocasión, el concejal de Transportes, Rubén Sousa, afirmó que estaban trabajando 80 de los 350 taxis y defendió la obligación de mantener la prestación mientras no se hubiera decretado su suspensión.
La petición municipal provocó malestar entre los profesionales, que todavía tenían presentes las consecuencias de las inundaciones del 30 de septiembre de 2025. Según explicó entonces FITIE, varios taxis seguían dañados por aquel temporal, lo que alimentaba el temor de los conductores a sufrir nuevas averías.
La experiencia también ha condicionado la respuesta durante Adam. Los representantes del sector coinciden en que los conductores han actuado con mayor prudencia para evitar repetir los daños materiales registrados en anteriores episodios.
Diferencias con servicio de autobuses
Durante Adam, el Consell sí difundió actualizaciones sobre el funcionamiento de los autobuses, identificando restricciones concretas. El lunes 19 comunicó que la estación del Cetis solo utilizaba las paradas exteriores y que existían dificultades de circulación en el sur y el norte de Ibiza.
El servicio insular de autobuses funciona mediante una concesión supervisada por el Consell, mientras que el taxi depende de licencias municipales distribuidas entre diferentes titulares. Son modelos de gestión distintos, aunque ambos están sujetos a obligaciones de servicio público.

Taxistas defienden seguridad ante riesgo de inundaciones
Los profesionales consultados por este periódico insisten en que la prestación del servicio no puede desligarse de las recomendaciones de las autoridades durante una emergencia.
Un taxista de Vila, que ha solicitado mantener el anonimato, recuerda que ante las alertas por inundaciones se recomienda a la población permanecer en sus domicilios y evitar desplazamientos. A su juicio, “el taxi tampoco puede quedar al margen de esas recomendaciones”, especialmente por los riesgos que supone circular en una ciudad donde las calles pueden anegarse rápidamente.
El conductor sostiene que el principal peligro no es únicamente sufrir un accidente, sino también las averías que pueden ocasionar las acumulaciones de agua, las alcantarillas desplazadas y los obstáculos que quedan ocultos bajo las inundaciones.
En la misma línea, Mariano Torres, presidente de la Asociación de Taxistas Autónomos de la Ciudad de Ibiza, explica que los temporales pueden sorprender a los conductores mientras ya están realizando un trayecto. «Tú no sabes si a 10 kms te vas a encontrar con un torrente desbordado o con una balsa que va a inundar tu coche», advierte Torres, quien subraya que los conductores transportan pasajeros y trabajan con vehículos que pueden sufrir daños importantes al atravesar zonas inundadas.
«A veces tienes que decir hasta aquí hemos llegado y parar para refugiarte o volver a casa si estás cerca», añade el representante de los taxistas de Vila.
Sobre la organización durante estas situaciones, Torres reconoce que la coordinación a nivel de asociación tiene limitaciones y explica que cada profesional actúa según las posibilidades que encuentra. No obstante, señala que existen canales internos de comunicación que permiten compartir información entre los conductores.
«Siempre la voluntad del ayuntamiento es que demos servicio como servicio público de interés general. La decisión a veces es difícil, pero siempre debe primar la seguridad de todos nosotros», sostiene.










