SANT JOAN

El derribo de Cala d’en Serra ya tiene fecha: el Consell de Ibiza adjudica las obras

El presidente Vicent Marí confirmó en el Debate de Política General que las obras están adjudicadas y arrancarán una vez finalizada la temporada turística, tal como establecía el contrato. La demolición del complejo abandonado desde los años 70, con más de 7.200 metros cuadrados a derribar, supone una inversión superior al millón de euros.
La ruina de Cala d'en Serra

El derribo del complejo inacabado de Cala d’en Serra tiene ya fecha. El presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí, confirmó este miércoles en el Debate de Política General que las obras han sido adjudicadas y que comenzarán en noviembre, una vez finalizada la temporada turística.

Tal como informó La Voz de Ibiza en abril, el pliego del contrato fijaba que los trabajos de demolición no podían iniciarse antes del 1 de noviembre de 2026 por razones ambientales.

La confirmación de Marí supone que el proceso sigue su calendario previsto: la empresa adjudicataria podrá instalar maquinaria y medios auxiliares antes de esa fecha, pero la demolición efectiva arrancará en otoño.

El plazo de ejecución es de cinco meses para la demolición y restauración inicial, más siete meses de mantenimiento posterior -12 meses en total-, con fecha límite para la primera fase el 31 de marzo de 2027.

Los trabajos fueron adjudicados a la empresa Construcciones y Excavaciones Erri-Berri, SL, por importe de 1.029.885,38 euros (IVA incluido).

La ruina de Cala d’en Serra

Un proyecto de 1 millones para borrar décadas de abandono

Las obras, con una inversión superior al millón de euros según precisó Marí —el presupuesto de licitación era de 1,73 millones de euros—, permitirán eliminar definitivamente una de las estructuras abandonadas más emblemáticas de la isla.

El llamado «Poblado de Vacaciones Cala d’en Serra» fue iniciado en los años 70 y nunca terminado, y lleva décadas convertido en una ruina de hormigón en suelo rústico protegido, con figuras de protección ARIP y AANP y bajo la afección de la Ley de Costas.

El proyecto prevé la demolición de más de 7.200 metros cuadrados construidos: cuatro edificios principales, además de piscina, casetas, depósitos, un centro de transformación y diversas estructuras exteriores.

El estado de conservación del complejo fue calificado en el proyecto técnico como de «grave riesgo de colapso». Tras el derribo, se procederá a la restauración paisajística del entorno, con trabajos de jardinería y recuperación del terreno para devolverlo a su estado natural.

«Con esta adjudicación damos un paso definitivo para recuperar un espacio que nunca debería haber visto alterado de esta manera. Después de muchos años de promesas y de una compleja tramitación administrativa, el Consell convierte en realidad una actuación histórica que permitirá devolver Cala d’en Serras a los ibicencos», dijo Marí.

El final de un largo proceso

La adjudicación de las obras supone el desenlace de un proceso que se ha extendido durante décadas entre conflictos urbanísticos, trámites administrativos y abandono.

El Consell de Ibiza asumió la competencia para acometer el derribo después de que el Ayuntamiento de Sant Joan le cediera el liderazgo del expediente, y en abril de este año sacó finalmente a licitación el contrato, cerrando así el largo camino hacia la eliminación de uno de los símbolos del urbanismo fallido en Ibiza.

De un “poblado de vacaciones” a una ruina

En la Memoria del proyecto de demolición se detalla que “el conjunto edificatorio que nos ocupa, originalmente denominado ‘Poblado de Vacaciones Cala d’en Serra’, fue iniciada su construcción en la década de los años 70 y 80, sobre la ladera de la montaña que da al este”

La mayoría son construcciones de tres niveles, según la documentación gráfica y fotográfica aportada en el Pliego de Condiciones Técnicas.

“La estructura inacabada objeto de demolición, compuesta por edificaciones aisladas y anexas, según el caso, está formada fundamentalmente por una estructura de hormigón armado, con cimentaciones, pilares, pórticos y forjados unidireccionales de hormigón armado, donde se observan numerosos cerramientos perimetrales de bloque de hormigón vibrado, así como algunos cerramientos de fachada de ladrillo cerámico”, detalla.

Debido a su estado de conservación ruinoso, alerta de un “grave riesgo de colapso”.

En zonas muy concretas de las edificaciones existentes, “se encuentran realizados los revestimientos interiores, así como se localizan diversas zonas residuales alicatadas con azulejos de gres, y revestimientos de pavimentos mediante baldosa de barro cocido. Estos acabados no son generalizados en el conjunto edificatorio”.

La ruina de Cala d’en Serra

Un enclave en suelo protegido

La memoria del proyecto subraya que la construcción se ubica en suelo rústico protegido, dentro de áreas de especial interés paisajístico y bajo afecciones de la Ley de Costas, lo que refuerza la necesidad de su eliminación.

Se trata de un entorno con figuras de protección como ARIP y AANP, donde la presencia de una estructura de gran volumen abandonada resulta incompatible con los valores naturales del territorio.

El complejo presenta estructuras de hormigón armado, muros de carga y forjados, lo que convierte el derribo en una operación técnicamente compleja, que requerirá maquinaria pesada y un proceso controlado.

El proyecto establece varias fases de ejecución, comenzando con demolición mecánica y finalizando con movimientos de tierras y adecuación del terreno, garantizando la seguridad durante toda la intervención.

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