El desalojo del asentamiento de Sa Joveria, en Ibiza, ha dejado al descubierto una realidad dura: decenas de personas viviendo en condiciones precarias, algunas pagando por ello, y la mayoría sin una alternativa tras la intervención.
El operativo, ejecutado este martes, ha permitido desalojar completamente el campamento, donde el Ayuntamiento había identificado previamente a 72 personas. Sin embargo, en el momento de la actuación apenas quedaban ocupantes, ya que muchos abandonaron la zona en los días previos.
El alcalde de Ibiza, Rafa Triguero, ha defendido la intervención como una decisión “necesaria” pese a su dureza: “Ha sido una de las decisiones más difíciles que me ha tocado asumir”, ha reconocido.
Infraviviendas, riesgo y demolición
Durante la intervención se han inspeccionado 22 infraviviendas vacías, que han sido marcadas para su derribo, dentro de un asentamiento que superaba el centenar de construcciones.
En el interior, los equipos municipales han encontrado bombonas de gas, baterías y materiales peligrosos, además de electrodomésticos, placas solares y todo tipo de residuos.
El Ayuntamiento ha alertado incluso del riesgo medioambiental, por la posible afectación a acuíferos en la zona.

Pagos por vivir en chabolas
Uno de los aspectos más polémicos del desalojo es la confirmación de que dentro del asentamiento se estaba pagando por vivir en estas condiciones.
Según el alcalde, se han detectado casos de personas que abonaban entre 200 y 500 euros por alojarse en infraviviendas, en lo que ha calificado como un aprovechamiento del drama habitacional.

“Vamos a ser tajantes con quienes se aprovechan de esta situación”, ha advertido.
Solo siete personas con ayuda
En paralelo, el Ayuntamiento ha desplegado un dispositivo social para atender a los desalojados. Sin embargo, la cobertura ha sido limitada.
“Se ha dado cobertura a siete personas”, ha confirmado Triguero, al tratarse de los únicos casos considerados vulnerables.
El resto deberá buscar alternativas por su cuenta en una isla donde el acceso a la vivienda es uno de los principales problemas estructurales.

“No se tolerará más”
El desalojo marca un punto de inflexión en la política municipal frente a los asentamientos.
“No vamos a seguir tolerando esta forma de vida en la ciudad de Ibiza”, ha afirmado el alcalde, lanzando un mensaje claro a quienes puedan plantearse ocupar nuevos espacios.
El Ayuntamiento ya ha detectado movimientos de personas hacia otros puntos de la isla, en un fenómeno que amenaza con reproducir el problema en nuevas ubicaciones.
Un problema que sigue
Con el asentamiento ya desalojado, comienza ahora la limpieza del terreno y la retirada de residuos, cuyo coste deberá asumir la propiedad.
Pero más allá del operativo, el desalojo de Sa Joveria vuelve a evidenciar una realidad incómoda: en Ibiza, incluso quienes tienen ingresos pueden acabar viviendo en chabolas.
Y tras el desalojo, muchos se enfrentan a la misma pregunta: dónde dormirán esta noche.












