El desalojo del asentamiento de Sa Joveria, en Ibiza, ha comenzado este martes con escenas de tensión e incertidumbre entre sus residentes, muchos de ellos trabajadores que no tienen alternativa habitacional.
“Me echan y no me ofrecen nada”. Así resume su situación uno de los afectados, un conductor profesional que vive en el asentamiento y que denuncia la falta de soluciones.
“La única alternativa es que cojas tus cosas y te vas a la calle”, insiste.
Trabajar… y acabar en la calle
El hombre, que lleva apenas cuatro meses en Ibiza tras llegar desde Murcia, explica la contradicción de su situación:
“Tengo trabajo… pero ¿cómo voy a trabajar durmiendo en la calle? Cuando termine la jornada, ¿a dónde voy?”.
Su objetivo al llegar a España era mejorar su situación y ayudar a su familia: “He venido por mis hijos, para poder regularizar mi situación, pero veo que no puedo ni regularizarme a mí mismo”.
Pese a ello, asegura no tener antecedentes ni problemas legales: “No tengo antecedentes, nunca he estado en la cárcel. ¿Por qué no me ayudan?”
Sin ayuda y sin vivienda
El afectado critica la falta de apoyo institucional: “¿Dónde están los Servicios Sociales para atender a la gente que estaba aquí?”.
Aunque reconoce que existe un dispositivo, duda de su alcance real: “¿Qué me van a ofrecer? ¿Un sitio para dormir esta noche?”, se pregunta.
Además, denuncia las condiciones del mercado de vivienda en la isla: “Me han pedido 600 euros por una cama. Eso no es lógico”.
Según explica, muchas empresas no pueden ayudar a sus trabajadores con alojamiento sin que se generen situaciones abusivas: “Si te ayudan, se aprovechan de tu situación”.
Condiciones de vida extremas
El hombre también describe las condiciones en las que ha vivido en el asentamiento:
“Ni en mi país he dormido como he dormido aquí”, afirma. “Aquí no hay luz, no hay agua… la gente vive como antes, en el campo, sobreviviendo”.
Un operativo en marcha
El Ayuntamiento de Ibiza ha desplegado este martes un operativo especial a partir de las 10.00 horas para ejecutar el desalojo.
El dispositivo combina recursos sociales, ambientales y policiales. Se han instalado carpas junto al recinto ferial para la atención de los afectados, que pueden ser derivados a la UTS Eixample para tramitar ayudas.
El consistorio ha previsto alojamiento de emergencia para siete unidades familiares y siete plazas para adultos, y mantiene diez expedientes sociales abiertos vinculados al asentamiento.

Primeras actuaciones
En las primeras horas se han inspeccionado 22 infraviviendas vacías, ya marcadas para derribo.
Además, se han detectado elementos peligrosos, como bombonas, lo que ha obligado a restringir el acceso al interior por motivos de seguridad.
También se han encontrado dos mascotas abandonadas, a la espera de ser recogidas.

Resistencia y final incierto
El operativo continúa con dificultades, ya que dos varones se niegan a abandonar el asentamiento, mientras otros residentes recogen sus pertenencias sin saber dónde ir.
“El dolor más grande es que te echan y no tienes a dónde ir”, concluye el trabajador.










