OCIO EN IBIZA

El desembarco de Lío Ibiza en el Corso entra en fase de choque: obras desatan guerra vecinal

El avance del proyecto en el exterior del complejo refuerza la alarma vecinal por la futura implantación del espacio de ocio. El avance del proyecto en el exterior del complejo refuerza la alarma vecinal por la futura implantación del espacio de ocio.

Obras en el Hotel Corso de Ibiza.

Las obras ya han comenzado en el Hotel Corso y el movimiento ha servido para acelerar la reacción vecinal en s’Illa Plana y Talamanca, donde crece la inquietud por el futuro desembarco de Lío Ibiza en el establecimiento. La Voz de Ibiza ha podido comprobar en las últimas horas la existencia de trabajos en marcha en el exterior del complejo, con operarios y actuaciones visibles en el entorno de la piscina y del solárium del hotel.

Ese arranque de obra ha actuado como detonante en el entorno vecinal. Fuentes consultadas por La Voz de Ibiza admiten que se está intentando articular una respuesta conjunta después de semanas de conversaciones dispersas, consultas jurídicas y movimientos en paralelo. Así, está previsto que en las últimas horas los vecinos de la zona se reúnan para aunar la estrategia con la que intentarán frenar la llegada de Lío, cuyo proyecto genera rechazo entre residentes de la zona, tal como ya informó este medio.

En concreto, existe inquietud por el posible impacto del proyecto sobre la movilidad, la entrada y salida de vehículos, el ruido nocturno y la transformación del entorno residencial.

La zona de la piscina, bajo foco

La franja en la que han comenzado los trabajos no es un punto menor del complejo. Fuentes consultadas por La Voz de Ibiza sitúan el futuro espacio vinculado a Lío Ibiza en el ámbito de la actual piscina del Corso, precisamente la zona del establecimiento donde han comenzado las obras visibles.

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Ese extremo no ha sido precisado públicamente ni por la propiedad ni por los promotores, pero encaja con la preocupación que desde hace semanas se ha instalado en el entorno vecinal: que la futura actividad de ocio se desarrolle en una zona exterior y de especial visibilidad dentro del establecimiento.

A ello se añade otra cuestión sensible: la ubicación respecto de la antigua actividad recreativa del hotel. Las referencias administrativas previas sitúan esa oferta complementaria en la zona de sótano del establecimiento, en un espacio segregado y sin acceso directo desde el interior. Si el nuevo planteamiento desplaza la actividad hacia otro ámbito del complejo reformado, varias fuentes jurídicas entienden que la tesis de continuidad se debilita aún más.

Qué dicen las obras visibles y el proyecto complementario

Lo que puede afirmarse por ahora es que las obras en marcha afectan al entorno exterior de la piscina. En la documentación técnica relativa a esa zona, la intervención se presenta formalmente como una actuación sobre los muros de piedra y la barandilla perimetral de la terraza de la piscina, con un ámbito concreto y sin alteración de superficies urbanísticas.

Si bien el proyecto de reforma del Corso incluye intervenciones menores en la zona de la piscina, la renovación del hotel va bastante más allá de ese trabajo puntual. Según ha podido saber La Voz de Ibiza, la transformación prevista para el establecimiento se apoya en una operación amplia, en la que la actividad complementaria gana peso dentro del conjunto.

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Así, la antigua actividad recreativa partiría de 1.167,34 metros cuadrados hasta 2.484,20 metros cuadrados, prácticamente al borde del máximo previsto para esa tipología en la zona turística (2.500). Además, el conjunto de usos compatibles alcanzaría 3.692,71 metros cuadrados, con incorporación no solo del área recreativa, sino también de restauración, comercio, almacenes y otros espacios asociados.

Fuentes del entorno vecinal sitúan además el futuro espacio proyectado para Lío en una capacidad próxima a las 500 personas, una magnitud que, unida al aumento de superficie, refuerza la percepción de que no se está ante una simple continuidad menor de la antigua actividad del Corso.

Obras en la zona de la piscina del Hotel Corso.

Por qué genera conflicto

Como ya ha venido contando La Voz de Ibiza, el núcleo del conflicto está en el encaje legal de Lío. El PGOU de Ibiza prohíbe las nuevas salas de fiesta, de modo que la principal vía que se baraja para sostener el proyecto pasaría por apoyarse en una actividad recreativa preexistente vinculada históricamente al Corso.

Pero esa cobertura previa no zanja el problema. Según fuentes jurídicas consultadas por este medio, una licencia antigua puede ofrecer amparo si la actividad se mantiene en términos sustanciales. Lo que complica esa defensa es precisamente la combinación de factores que concurren aquí: más superficie, mezcla de usos, posible cambio de emplazamiento dentro del complejo y una escala claramente superior.

Lío Ibiza no funciona como un restaurante al uso, sino como un formato híbrido de cena, espectáculo, música y ocio nocturno. Por eso, si ese mismo esquema se traslada en términos equivalentes al Corso, resulta difícil sostenerlo únicamente bajo una licencia ordinaria de restauración.

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Así, la gran pregunta es qué tipo de actividad pretende desarrollar allí y con qué cobertura jurídica.

Obras en la zona de la piscina del Hotel Corso.

Sin precisiones sobre las obras

La Voz de Ibiza ha consultado tanto a la administración del Hotel Corso como a Blasson, el promotor que ha comprado el establecimiento, sobre el alcance de las obras ahora visibles, su calendario, su relación con la futura implantación de Lío y la manera en que podrían afectar a la operativa del establecimiento durante el verano.

Hasta ahora, ni el hotel ni el fondo promotor han precisado la duración prevista de los trabajos, con qué fase del proyecto se relacionan exactamente, cómo se articularán ni cuál será su afección sobre la actividad del complejo en temporada alta.

Mientras tanto, el frente vecinal trata de ordenar posiciones. Porque en s’Illa Plana y Talamanca asumen ya que la discusión ha dejado de ser teórica: las obras han empezado y, con ellas, también una nueva fase del conflicto.

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