Entrevistar al empresario Ángel Bustos y hablar solo del puerto es un desperdicio. Es un observador cualificado de la realidad de Formentera. No en vano, tiene negocios en el sector hotelero, inmobiliario, de alquiler de coches y en los chiringuitos. Todos son vasos comunicantes, ya que si no llegan turistas a la Savina o llegan demasiados el comportamiento de la oferta turística es uno u otro.
Las tres entregas previas de esta entrevista han girado en torno al puerto de la Savina: por qué renunció a presentarse al concurso y por qué cree que Port Med no cumplirá la oferta; el error histórico de no haber ampliado el puerto comercial con los fondos europeos de principios de los 2000; y la marina seca que nunca llega.
Esta cuarta entrega recoge su diagnóstico como empresario turístico. La quinta y última, que publicaremos mañana, estará dedicada a la polémica sobre los quioscos de playa, una oferta que reivindica como un activo muy importante de Formentera que está en riesgo.
Bustos le pone deberes a quien gobierne Formentera después de las próximas elecciones y los resume en cuatro pactos: viviendas turísticas, puerto, ocio y Normas Subsidiarias.
En materia de vivienda, pide perseguir el alquiler turístico ilegal. En el puerto, reclama que la Administración local se implique y dé la cara. Y sobre las Normas Subsidiarias pide mantenerlas sin cambios. Considera que en orden público y sanidad la isla funciona razonablemente bien y el pacto consiste en no tocar nada.
El ocio es el único asunto del que habla con especial énfasis, y no es un debate abstracto. El Consell precintó esta temporada los equipos de sonido de entre 12 y 16 establecimientos, en ejecución de unas inspecciones de 2024 que alcanzaron a 39 locales de los que, según el propio Consell, se tenía constancia de que desarrollaban «algún tipo de actividad musical».
La mayoría no son locales de ocio nocturno, sino negocios turísticos restaurantes, chiringuitos, clubes de playa— cuya actividad ha evolucionado más deprisa que las ordenanzas y las licencias que los amparan.
Mientras tanto, la patronal ABRO calculaba que este verano solo abrirían cuatro locales musicales en toda la isla, dos en es Pujols y dos en Sant Ferran. Consecuencia o no, relacionado o no, en agosto la ocupación hotelera de Formentera cayó casi cuatro puntos, hasta el 87,10%, mientras Ibiza se mantenía estable: los hoteleros pidieron analizar el efecto acumulado de las restricciones, entre ellas las de la música.
Sostiene Bustos que Formentera tenía algo que funcionaba —los quioscos al atardecer— y que la oferta se ha ido desmontando sin poner nada alternativo en su lugar. El visitante que llega hoy, recuerda, no es necesariamente el que parece imaginar la Administración: también hay jóvenes, parejas, familias de mediana edad que quieren divertirse en sus vacaciones.
A la vez, avisa de que la temporada funciona, pero la ecuación se complica por abajo: un alojamiento que antes se atendía con diez personas necesita hoy más de 25 y no hay dónde alojarlas. Su receta para los precios va a contracorriente del sector: prudencia y contención.
Los cuatro pactos
—Estamos en año electoral. ¿Qué tendría que cambiar?
—En Formentera hay gente muy preparada para estar en la Administración y gestionar, pero no quiere entrar y es una lástima. Tendría que entrar gente nueva, tanto en el PSOE como en el Partido Popular o en el grupo que sea, con talante negociador y capacidad para llegar a tres o cuatro pactos de Estado. Son fundamentales.
—Háblenos de los pactos de estado que necesita Formentera a su entender.
—Viviendas turísticas es uno de ellos sin dudar. Hay algunas que convienen, pero hay que perseguir todo lo que sea alquiler turístico ilegal, porque está haciendo una competencia desleal en todos los sectores y, además, genera un problema de vivienda para residentes, profesionales sanitarios, profesores, policías, trabajadores del sector turístico y de otras actividades.
El puerto es otro. Creo que aquí la Administración local debe implicarse un poco más y defender este tema con mayor sensibilidad. De lo contrario, tendremos unos años muy complicados. Para mí, este tema es muy importante.
Otro punto muy importante es el ocio. ¿Qué queremos aquí? ¿Un geriátrico? ¿O que se nos desmadre? Ni una cosa ni la otra. Es necesario encontrar un equilibrio que identifique nuestra propuesta turística. Para eso, es importante que los partidos políticos busquen asesoramiento externo.
—¿Y el cuarto?
—Creo que las Normas Subsidiarias vigentes están bien y no hay nada que modificarlas. Es importante mantenerlas. El tema del orden público y el sanitario me parece que todavía está funcionando bastante bien.
El ocio
—Vamos a profundizar en el ocio. Formentera parece que ha seguido los pasos de Ibiza y está emprendiendo una cruzada contra la música en los establecimientos, contra algunos establecimientos porque luego hay otros que trabajan con total impunidad generando un agravio comparativo. A pesar de que las ordenanzas y las normativas son las mismas, el número de clausuras se ha disparado, lo que infiere que detrás hay una decisión política.
—Por ejemplo, aquí teníamos un tema muy bueno para Formentera, que era el atardecer, el tardeo, en los quioscos. Es importante que pueda haber un poco de ambiente, que dé vida y opciones a quien las busque, sin ser excesivo. Eso se ha perdido y es una lástima. Creo que en eso tiene que haber un plan por parte de la Administración, sobre todo con consenso entre las partes.
La temporada y los precios
—¿Cómo está siendo la temporada?
—Bien, sin perjuicio de que tenemos problemas. Un asunto importante es tener claro que antes un alojamiento turístico medio, de 50 apartamentos, tenía 10 empleados y hoy, con la mejora de la oferta, tenemos que tener más de 25 personas.
Y el problema es que no hay alojamiento o es muy escaso y luego muy caro. Una de las razones es la gran cantidad de viviendas turísticas que se han legalizado y las que se comercializan turísticamente sin legalizar. Es difícil encontrar alojamiento para el personal.
Una de las consecuencias es que cada año suben los costes de personal. Y hay que tener cuidado, hay que ser equilibrados con los costes de la vivienda para la gente y con los costes de la explotación para poder tener una oferta apetecible. Los empresarios tenemos que hacer un ejercicio de responsabilidad para ser competitivos y contener precios.
—No cree en la oferta y la demanda.
—La oferta y la demanda siempre funciona, pero a veces no de forma inmediata. Primero se pasa mal y luego se bajan los precios demasiado. Hay que andar con cuidado.
—Todos los problemas como estos, Formentera va bien…
—Sí. De todas formas, la prosperidad de esta isla viene no solo del trabajo y del sacrificio de las personas, sino también de la revalorización del suelo. Se hicieron unas Normas Subsidiarias (NNSS) que, aunque fueron criticadas en su día, creo que fue de lo mejor que hizo la Izquierda.
Afortunadamente, han permitido que la isla no se haya masificado. Por eso las cosas valen lo que valen.
Por ejemplo, participé en una promoción en el año 96 donde pisos de dos dormitorios y un cuarto de aseo se vendían por nueve millones y medio o diez millones de las antiguas pesetas (60.000 euros). Hoy valen 600.000 euros, 10 veces más. El que tenía una finca que podía vender por un par de millones de pesetas hoy tiene una finca que vale más de un millón de euros. Esa es la revalorización que ha tenido la isla.
Y en esa revalorización el sector hotelero y empresarial de Formentera ha contribuido y ha sabido aprovecharla: invertir, reformar y reacondicionar para tener hoy una oferta que nos permite crecer como hemos crecido.
Esta isla siempre va a funcionar. Porque, desde luego, es una isla maravillosa, con un mar inigualable. Pero tenemos que hacer las cosas bien.











