Las aguas cristalinas que han convertido a Ibiza en uno de los destinos turísticos más reconocidos del Mediterráneo han sido escenario, durante los últimos meses, de una sucesión de vertidos de aguas residuales, episodios de contaminación fecal y cierres temporales de playas. Las incidencias se han registrado en diferentes puntos del litoral, especialmente en los municipios de Sant Antoni y Sant Josep, donde las averías en la red de saneamiento y las denuncias de organizaciones ambientales han puesto en cuestión el estado de las infraestructuras encargadas de gestionar las aguas residuales.
Desde s’Arenal y es Pouet hasta Caló de s’Oli y Cala Tarida, los episodios han dejado playas clausuradas durante días, analíticas con concentraciones elevadas de bacterias indicadoras de contaminación fecal y denuncias por posibles vertidos en zonas portuarias y espacios naturales.
En este escenario, la plataforma Salvem sa Badia de Portmany ha desempeñado un papel destacado en la detección y denuncia de los episodios de contaminación. A través de su red de vigilancia, la entidad ha encargado analíticas independientes que han revelado concentraciones elevadas de E. coli y enterococos intestinales en distintos puntos de la bahía, incluso en lugares donde las administraciones no llegaron a prohibir el baño.
La organización, que atribuye buena parte de los vertidos al deterioro de la red de saneamiento, también ha documentado episodios registrados tanto en días de lluvia como en tiempo seco, además de denunciar la presencia de manchas y posibles vertidos en diferentes puntos del puerto de Sant Antoni. Sus investigaciones han puesto de manifiesto discrepancias con los resultados y las decisiones de las administraciones, especialmente en el caso de es Pouet, donde el Ayuntamiento sostuvo que el agua era apta para el baño.
La Voz de Ibiza ha recopilado los principales incidentes documentados durante los últimos meses para elaborar un mapa de los puntos afectados, a partir de las comunicaciones oficiales y de los datos difundidos por Salvem sa Badia y otras entidades ambientales. El recorrido permite identificar las playas que tuvieron que cerrar, los focos donde se detectó contaminación y las zonas en las que los problemas se han repetido.

Los primeros vertidos comenzaron en abril
La sucesión de incidentes comenzó a principios de abril en la playa de s’Estanyol, en Cala de Bou, donde el Ayuntamiento de Sant Josep detectó un vertido que inauguró una temporada marcada por los problemas en el litoral.
Poco después se registró otro episodio en la playa urbana de s’Arenal, en Sant Antoni, situada en la misma bahía de Portmany, que conecta las costas de ambos municipios.
Precisamente, s’Arenal acabaría convirtiéndose en uno de los puntos más afectados, con tres episodios de vertidos durante la temporada. El primero se produjo en primavera, el segundo a finales de julio y el tercero el 20 de septiembre, cuando una avería en la red de saneamiento obligó a mantener la bandera roja durante doce días.
En mayo, otro vertido provocó el cierre de sa Caixota, en Sant Josep, mientras que durante los meses siguientes se sucedieron nuevas incidencias en diferentes tramos del litoral.
En paralelo, la Agencia EFE ha elaborado un balance de la temporada estival que contabiliza hasta 26 vertidos de aguas fecales en Ibiza, con especial incidencia en los municipios de Sant Josep y Sant Antoni. No todos los episodios obligaron a prohibir el baño, aunque varios provocaron cierres temporales hasta que las analíticas permitieron recuperar la normalidad.

S’Arenal: doce días con el baño prohibido
Uno de los episodios más significativos se produjo el 20 de septiembre en la playa de s’Arenal, en Sant Antoni, cuando el Ayuntamiento ordenó su cierre tras detectar un vertido de aguas residuales provocado por una avería en una bomba de impulsión de la red de saneamiento.
Según explicó el Consistorio, un trozo de hierro bloqueó el funcionamiento de la bomba y provocó que las aguas residuales desembocaran en los torrentes des Regueró y Buscastell, desde donde alcanzaron la zona de baño.
Aunque los operarios repararon la avería ese mismo día, las analíticas posteriores continuaron detectando contaminación. La playa permaneció cerrada hasta el 2 de octubre, cuando el Ayuntamiento restableció la bandera verde después de recibir resultados favorables.
Los análisis independientes encargados por Salvem sa Badia de Portmany revelaron concentraciones especialmente elevadas de bacterias indicadoras de contaminación fecal.
Las muestras recogidas el 20 de septiembre, tanto en la orilla de s’Arenal como en el puerto de Sant Antoni, superaron las 2.420 unidades por cada 100 mililitros de agua, tanto de enterococos intestinales como de Escherichia coli (E. coli).
La cifra corresponde al límite superior de cuantificación del método utilizado por el laboratorio, por lo que las concentraciones reales podrían haber sido mayores.
La asociación también denunció la presencia reiterada de una gran mancha en el entorno del aliviadero de La Antigua, entre el 20 de septiembre y el 1 de octubre, y comunicó la detección de otro posible vertido junto al muelle pesquero.
Estos últimos episodios abrieron nuevos interrogantes sobre el origen de la contaminación y la posible existencia de otros aportes de aguas residuales a la bahía.
La bahía de Portmany, uno de los principales puntos negros
La reiteración de vertidos en la bahía de Portmany no se limitó a s’Arenal. El 18 de julio, otro episodio obligó a precintar el tramo de costa comprendido entre es Pinet y Punta Xinxó, en el municipio de Sant Josep.
Durante septiembre también se registraron incidencias en Caló de s’Oli, donde el Ayuntamiento ordenó el cierre de la orilla el día 8 tras detectar un vertido.
La plataforma Salvem sa Badia, que atribuye buena parte de estos episodios al mal estado de la red de saneamiento, ha realizado diferentes campañas de muestreo para determinar el grado de contaminación.
La entidad había obtenido trece resultados analíticos y estaba a la espera de otros cinco, correspondientes a muestras tomadas en distintos puntos de la bahía.
Dos de las pruebas se realizaron en es Pouet durante episodios de lluvia, mientras que otras once correspondían a situaciones registradas en tiempo seco, entre ellas las de s’Arenal, el puerto de Sant Antoni, el aliviadero de La Antigua, Caló de s’Oli y el tramo entre Punta Xinxó y es Pinet.
La organización distingue entre los vertidos producidos durante episodios de lluvia, cuando las aguas pluviales pueden mezclarse con las residuales, y aquellos registrados en tiempo seco, que considera especialmente preocupantes por sus posibles implicaciones ambientales y legales.
La plataforma trabaja, además, en un informe de ReViVe Portmany, la Red de Vigilancia de Vertidos, para documentar los episodios detectados en la bahía.

Es Pouet: contaminación fecal sin cierre de la playa
La playa de es Pouet protagonizó otro episodio controvertido el 1 de septiembre, cuando Salvem sa Badia denunció un vertido que dejó un charco maloliente en la orilla y alcanzó el agua de baño.
Las muestras encargadas por la asociación registraron concentraciones superiores a 2.420 unidades de enterococos intestinales y de E. coli por cada 100 mililitros en el charco formado en la playa.
En el agua de baño, donde según la entidad había personas bañándose, el resultado de E. coli alcanzó las 990 unidades por cada 100 mililitros.
Pese a estas cifras, el Ayuntamiento de Sant Antoni mantuvo abierta la playa y defendió que sus propias analíticas acreditaban que el agua era apta para el baño.
El Consistorio sostuvo que el agua procedía de la red de pluviales, mientras que la asociación cuestionó esa explicación a la vista de los resultados bacteriológicos.
La discrepancia entre ambas partes puso de manifiesto las diferencias en la evaluación de un mismo episodio y en los criterios para adoptar medidas preventivas.
Caló de s’Oli y Cala Tarida: cierres en Sant Josep
En el municipio de Sant Josep también se registraron episodios que obligaron a restringir el baño durante los últimos meses.
El 8 de septiembre, el Ayuntamiento ordenó el cierre de la orilla de Caló de s’Oli tras un vertido. Salvem sa Badia recogió muestras en el entorno de la salida del aliviadero, donde los análisis volvieron a registrar concentraciones superiores a 2.420 unidades por cada 100 mililitros de enterococos intestinales y de E. coli.
La asociación advirtió, además, del deterioro de las instalaciones de desagüe de esta zona de la bahía de Portmany, donde asegura que los vertidos se producen de forma recurrente.
Cala Tarida también registró dos episodios durante la temporada. El más reciente obligó a mantener la playa cerrada preventivamente hasta el 7 de octubre, cuando el Ayuntamiento de Sant Josep comunicó que los últimos resultados analíticos habían sido favorables y autorizó la reanudación del baño.
A estos incidentes se sumó otro vertido registrado a finales de julio en Caló des Moro, en Sant Antoni, donde no se decretó la prohibición del baño.

Es Codolar: vertidos junto al Parque Natural de ses Salines
Uno de los focos de mayor preocupación ambiental se ha localizado en el entorno de es Codolar y el aeropuerto de Ibiza, junto al Parque Natural de ses Salines.
Las denuncias de organizaciones ecologistas y vecinales han señalado vertidos presuntamente procedentes de las instalaciones de depuración aeroportuarias hacia el Torrent de sa Font.
Las analíticas difundidas por Aliança per l’Aigua revelaron valores de demanda bioquímica de oxígeno de hasta 17 veces el límite legal, además de contaminación fecal.
El Ayuntamiento de Sant Josep llegó a cerrar el tramo de playa afectado, mientras que el Govern balear inspeccionó la zona tras las denuncias.
Las incidencias en este entorno se repitieron durante agosto y septiembre. Su localización junto a un espacio natural protegido ha generado especial preocupación por las posibles consecuencias ambientales y las responsabilidades que pudieran derivarse.
Posteriormente, el 21 de septiembre, Aliança per l’Aigua documentó otro vertido en un muro colindante con el recinto aeroportuario, a la altura del Torrent des Cirer, en el Camí des Codols.
La organización recogió nuevas muestras para determinar la composición del agua y establecer si existía alguna relación con los problemas denunciados anteriormente. En el momento de difundirse la información, los resultados todavía estaban pendientes.
La entidad también trasladó sus denuncias al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) y a la Fiscalía de Medio Ambiente, para que se investigaran las circunstancias de los vertidos detectados.
Los puertos de Sant Antoni e Ibiza, también afectados
Las denuncias de contaminación no se han limitado a las zonas habilitadas para el baño.
El 4 de septiembre, Salvem sa Badia recogió muestras en el pantalán 2 del puerto de Sant Antoni, a la altura del Passeig de ses Fonts, después de detectar un vertido acompañado de malos olores y manchas marrones en el agua.
Las analíticas registraron 1.119 unidades de enterococos intestinales y 137,4 de E. coli por cada 100 mililitros.
El 20 de septiembre, otras muestras tomadas frente al Huevo de Colón, donde amarran las embarcaciones turísticas, superaron las 2.420 unidades por cada 100 mililitros en ambos indicadores bacterianos.
Posteriormente, el 1 de octubre, la plataforma comunicó la detección de otro posible vertido junto al muelle pesquero, donde volvió a recoger muestras.
Por otra parte, el 24 de julio se registró un vertido de aguas fecales en el puerto de Ibiza, incorporando otra localización al mapa de incidencias de la temporada.
¿Está preparada la red de saneamiento de Ibiza?
La sucesión de incidencias entre abril y octubre vuelve a poner el foco sobre la capacidad de las infraestructuras de saneamiento y depuración de Ibiza para evitar que las aguas residuales terminen alcanzando el mar.
No todos los episodios tienen el mismo origen ni presentan idénticas circunstancias. Algunos responden a averías reconocidas oficialmente; otros corresponden a episodios de contaminación detectados mediante análisis independientes, y en determinados puntos todavía no se ha establecido la procedencia de los vertidos.











