La Audiencia Provincial de Baleares ha confirmado una condena de seis meses de prisión a un hombre por un delito de maltrato en el ámbito de la violencia machista tras agredir a su pareja dentro de un taxi a la salida de una discoteca de Ibiza. La declaración del taxista ha resultado determinante para sostener el fallo, según la resolución de la Sección Primera del tribunal.
El taxista, prueba clave del caso
La víctima rechazó ser atendida por los servicios médicos y no llegó a presentar denuncia. Aun así, la Audiencia considera que el testimonio del conductor del taxi es una prueba suficiente para acreditar los hechos y mantener la sentencia dictada en primera instancia por el Juzgado de lo Penal número 2 de Ibiza.
Una agresión a las tres y media de la madrugada
Los hechos se remontan a las 3.30 horas del 4 de julio de 2025. La pareja subió al taxi después de salir de un local de ocio. Ya en marcha, el acusado agarró a la mujer del pelo, tiró con fuerza y la lanzó al suelo del vehículo mientras ella gritaba. El conductor paró el coche y avisó al personal de seguridad de la zona. Minutos después, una patrulla de la Guardia Civil detuvo al agresor.
La Audiencia tumba el recurso
La defensa del condenado había pedido la absolución alegando vulneración del derecho a la presunción de inocencia, falta de pruebas y la aplicación de un atenuante por intoxicación etílica. En una línea similar a la de otras resoluciones recientes dictadas en Baleares, el tribunal rechaza los tres argumentos y ratifica íntegramente la sentencia recurrida.
Los magistrados subrayan que la ausencia de denuncia y de parte médico no impide la condena cuando existe un testigo directo cuyo relato resulta creíble y coherente, como ocurre en este caso con el taxista que trasladaba a la pareja.
Orden de alejamiento y sin armas
Además de la pena de cárcel, la sentencia mantiene la prohibición de aproximarse y comunicarse con la víctima durante dos años y la privación del derecho a la tenencia y porte de armas por el mismo periodo.
El fallo se conoce en plena temporada alta, con la flota de taxis reforzada para atender la demanda del ocio nocturno de la isla, un contexto en el que las Pitiusas suelen registrar cada verano episodios de violencia machista vinculados a la salida de discotecas y locales de copas.
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