Hay aromas que no se olvidan nunca. El perfume de una madre, la casa de la infancia, el bosque donde creciste. Desde los ungüentos sagrados del antiguo Egipto hasta la perfumería contemporánea, los aromas han acompañado al ser humano como símbolos de identidad, poder y emoción. Pero más allá de su dimensión cultural, el olfato es también un detonante directo de recuerdos y estados de ánimo, capaz de transportarnos en un instante.
En ese cruce entre historia, ciencia y experiencia personal se sitúa la propuesta de la empresaria Nora Naisbitt, residente en St. Moritz (Suiza) pero que veranea en su casa de Ibiza, donde plantea desde su firma Amatrius al perfume, como algo más que una elección estética, más bien, como una herramienta para influir en cómo nos sentimos.
Cabe señalar, a modo de referencia, que el aroma se define como un olor grato, placentero o perfume, frecuentemente asociado a personas, alimentos, bebidas o naturaleza. Por el contrario, el olor es una definición neutra de cualquier sensación olfativa provocada por sustancias volátiles, pudiendo ser agradable o desagradable (hedor).
-¿Cómo acabaste dedicándote al mundo de las fragancias?
-Cuando era una niña siempre coleccionaba pequeñas muestras de perfumes que suplicaba a los vendedores en las perfumerías cuando acompañaba a mi madre a comprar. Por otro lado, desde muy niña también me ha encantado cocinar y jugar mucho con los sabores. Esto viene todo del sentido del olfato, cuyo rango de registro es mucho mayor que el gusto que sólo tiene 5 opciones, mientras que el olfato tiene 350 receptores para captar más las diferencias. Cuando era directora de una de las agencias de publicidad más grandes del mundo viajaba mucho, mientras que a la vez tenía a mis hijas, hoy de 19 y 21 años. Y si bien los viajes eran cortos, mis hijas evidentemente me echaban de menos, y usaban una camiseta o abrigo que tuviera mi perfume y yo les decía que cada vez que se lo pusieran les estaban abrazando. Luego abrí mi propio camino y quería hacer algo diferente a lo que estaba haciendo para Nike, Mars, Unicredit, H&M… pero quería hacer algo que hiciera feliz a la gente. En ese tiempo estaba viviendo en Hamburgo y un doctor, cirujano plástico, amigo mío, me comentaba las operaciones de mujeres y hombres que había realizado el último tiempo… y yo le dije que lo que hacía falta ahora mismo en este mundo era más que belleza física, belleza interior.
Claro, de ahí las preguntas “que quiere decir eso?” y “cómo conseguirlo?”.
Allí comenzó mi viaje realmente, y lo primero fue crear un perfume como ancla de recuerdos y acabé creando 4 aromas para emociones y sentimientos.
Mi pensamiento de base fue apoyar a la gente en su día a día a través de diferentes aromas, provocando alegría o al menos mantenerles en esa vibración.
-¿Y cómo funciona?
-Desde la antigüedad se sabe que aromaterapia funciona. Por ejemplo, la lavanda te calma. Cuando empecé, contacté con perfumeros on line y no me gustó nada el resultado. Pensé, el mejor recuerdo anclado en un aroma era y es el perfume. El diseñador era muy importante, y gracias a mis contactos, en una semana estaba en un café sentada con él. Le presenté la idea de 4 aromas que activen 4 emociones diferentes cubriendo las necesidades diarias de cualquier persona. Él luego introdujo al Dr. Habis Hanns Hatt , que es un investigador de calibre mundial, que en ese momento era el presidente de la Academia de Ciencias de Alemania, y con sus 35 años de experiencia e investigación, creó mis perfumes.
-Hablamos de química al final, ¿no?
-Es bioquímica, si. Por ejemplo, en los hombres, las células en la próstata reaccionan al terciopelo. Estos tipos de experimentos con diferentes tipos de células son lo que el profesor Habis Hanns Hatt ha hecho durante 35 años.
-Pero la aromaterapia es algo que aún tiene mucho por ser descubierto, cierto?
-Sí, ahora se llama aromacología porque se ha involucrado la neurociencia con la cual se pude ser más preciso a la hora de medir el efecto.
-¿Hay algún aroma más potente o importante que los demás?
-Depende… yo diría que el más importante es la tarta de manzana que preparaba tu madre [risas], y esto lo sabemos por aroma-marketing. Cuando vas al supermercado ellos te hacen oler algún aroma artificialmente, por ejemplo, a pan, para que compres. Lo más importante realmente son los que oliste de niño en un sentido positivo. Luego están las esencias que tienen sus efectos propios.
-Sí, es cultural también, yo como argentino si huelo asado me da alegría instantánea… [risas]
-Sí pero si eres un soldado con síndrome post traumático pueden tener un reacción adversa, entonces hay que aprender a reconectar con el significado positivo, pero los aromas nos estimulan en varios sentidos dependiendo de la persona.
-Y también está el aroma natural de los cuerpos, ¿puede un mismo perfume oler diferente si se lo pone una u otra persona?
-Eso es verdad, porque todos tenemos diferente piel con diferente ph. Lavanda siempre calmará a cualquiera, pero no olerá exactamente igual en ti que en mí.
-¿Qué opinas de la gente que no usa perfumes ni desodorantes porque defienden el olor natural de los cuerpos como seña de identidad?
-¡Hace siglos era muy atractivo! Si un hombre olía a sudor era señal de que era un guerrero. También decir que en el plano sexual siempre sentiremos atracción al aroma natural de los cuerpos siempre que la estructura genética sea lo más diferente posible. Esto es porque así entiende la naturaleza que produciremos la mejor descendencia.
-Sí, incluso puede pasar que intelectualmente no te atraiga tanto pero físicamente no puedes evitar la atracción física…
-A mí me atraen las personas que se bañan y perfuman, la verdad [risas].
-¿Cómo es la parte de jugar con los ingredientes para crear la esencia que se busca?
-En este caso fue claro porque empezaron agregando ingredientes basados en la ciencia. Luego el perfumista le da el toque probando diferentes cosas.
-Mitad ciencia, o sea datos, y mitad nariz, o sea, sensaciones.
-Sí, es como quien compone una pieza musical.
-Bueno, la música, hablando de anclas de recuerdos…
-Exacto, las dos cumplen esa función.
-Pero es que son tan potentes que son casi máquinas del tiempo, es increíble el poder que tienen para replay momentos y además afectando más 1 o 2 o 3 sentidos a la vez…
-Cierto, el sentido del olfato es el que va más rápido de todos, porque es el único sentido que va directamente, sin filtro, a la amígdala. Y no se puede evitar, incluso con un resfríado los receptores reaccionan igual.
-¿Cuál fue el reto mayor en un emprendimiento como este?
-La parte comercial, claramente. Hay tantas empresas queriendo vender este producto y que gasta millones y millones en promoción. Entonces siendo una creadora con ética y el objetivo de ayudar a la gente a ser más feliz es muy duro competir en una industria como esta.
-La industria cosmética es salvaje.
-¡Sí!, y parecería que ya está todo inventado, pero, en Amatrius hemos podido crear un producto diferente, y también otros productos en los que creemos van a mejorar el día a día de la gente.
-Vivimos en un mundo bastante basados en mentiras y manipulación, pero hay una corriente de gente que está desenmascarando la mentiras en todos los ámbitos, como por ejemplo, con documentales. Hay de política, de sucesos del pasado, de lo que le meten a los productos que venden como comida… En la industria cosmética hay mucho de esto, ¿no?
-La leyes de regulación de la industria en este caso son las más duras de todas. Comida y suplementos por ejemplo, están menos regulados. Y también las leyes cada año se van actualizando y si tu perfume tiene 0,0001 de algo que no es posible, tienes que reformularlo.
Cuando veo en las redes diciendo que los perfumes son nocivos, pues no, no estarían a la venta si lo fueran. Hay que pasar pruebas que duran 6 meses para que te den el ok para comercializarlos.
-Yo creo que más que los perfumes se refieren a las cremas y potingues… ¿Qué piensas en cómo la industria está empujando a las jóvenes a usar más cremas desde más temprana edad cuando, si somos sinceros, no las necesitan para nada…
-Yo creo que la piel, incluso en gente joven, necesita hidratarse siempre, y a cualquier edad. Por esto que mencionas es que en Amatrius hemos desarrollado cosméticos naturales.

-¿Qué tipo de productos?
-Tenemos aceites para masajes, aceites naturales para el cuerpo, hanna body lotion, shampoo y acondicionador para el pelo. Básicamente son todos los productos que puedas necesitar, y los vendemos en unos contenedores rellenables producidos en España, para no producir tanto plástico ni transportarlo de tan lejos.
-¿Son productos imagino que ofrecen a villas?
-Sí, a villas, agroturismos y hoteles.
-Entonces entiendo que si tengo una villa en alquiler, te compro a ti los contenedores que van en el baño pero luego contenedores más grandes para ir rellenando, pero… sabemos todos que los inquilinos los van a robar, ¿no? [carcajadas].
-Se paga con el depósito del cliente… Pero también ofrecemos a las villas un “Welcome set”, que es una serie de productos darle a los clientes cuando llegan. Es una bolso de playa con termo, toallas, aceites y un mini set de descubrimiento para conocer los 4 aromas de nuestras esencias.

-¿Protector solar? Ese es todo un tema porque contamina el mar.
-Es cierto, para el cuerpo y el mar. Estamos trabajando en una versión que no afecta ni a uno ni a otro.
-¿Qué pasa con los ambientadores?
-Tenemos una línea con velas pero estamos pensando en cuál es la mejor solución de cómo propagar ese aroma en las estancias sin aerosoles. Estamos viendo otras posibilidades, como pastillas que desprenden el aroma sin otros elementos que puestos donde hay corriente de aire por ejemplo.
Pero tenemos un equipo de expertos incluso con psíquicos que integran la esencia en su trabajo. Ejemplo; hemos producido las Barajas del Oráculo unidas a un perfume nuestro o entrenamiento de la intuición para poder usar ese aroma como anclaje o disparador de la intuición. Hacemos retiros también…
-¿Cuáles son los 4 aromas de los que tanto hemos hablado?
- “Enjoy Me” (disfrútame), el cual es muy bueno para meditar y si cada vez que meditas te lo pones, luego cuando salgas a la calle con ese aroma, hayas o no meditado, te vas a ir tranquilo y desprendiendo una energía que atrae. Lo que hacemos es biohackear la mente, programándola a que sienta según qué, según uno u otro aroma. Esta esencia te despierta y te pone en un plano de positivismo.
- “Unplug me” (desenchúfame), es sobre desconectar para relajarse.
- “Recharge Me” (recárgame), es para recargarse y abrirse a la aventura.
- “Love me “ (ámame), es como un cálido abrazo. Conectarse con uno mismo y con nuestros seres amados.

-¿Dices para usarlo como perfume o llenar la habitación en la que estamos?
-Las dos, primariamente es un perfume para usar en ti, te pones el que necesites en ese momento. Por ejemplo si no te ocupas lo suficiente de ti, si haces todo por los demás y no tanto para ti, puedes usar Love Me como un escudo. Como ritual si te pones el aceite en tu piel y haces una meditación donde realmente sientes el aceite en tu cuerpo, sentirás tu aura protegida de la gente que quiera hacerte daño. Esto no salva matrimonios [risas] pero ayuda mucho a sentirte más fuerte.
-¿Entonces si yo lo huelo en ti, no me darían ganas de abrazarte?
-Sí, pero eso sería un efecto secundario. Si la persona que lo usa está contento con él o ella mismo/a, por supuesto va a atraer a otras, no solo el aroma sino también la energía de esa persona.
-Podrías hacer uno que se llame Reject Me (recházame), que huela fatal, y es para cuando quieres que no se te acerquen ni te hablen… [carcajadas].
-¿Cómo le explicamos a la gente que si van a volar en avión no debes usar perfume porque obligas a todos los demás a olerlo continua y forzadamente? [risas].
-Estoy de acuerdo, pero es más problemático cuando la misma aerolínea usa ambientadores, lo he visto en Air France que van caminando y echando perfume en el pasillo. Debería ser ilegal, hay gente que es alérgica y es peligroso. Totalmente de acuerdo, en lugares públicos cerrados no debería haber gente con perfumes. Por eso en Amatrius nuestras fragancias no son dominantes, son principalmente para uno, o sea quien lo lleva puesto y los demás lo podrán sentir pero nuestras esencias no son agresivas. Se está discutiendo ahora mismo el prohibir aromas en edificios públicos por ejemplo y tampoco creo que esa sea una buena línea de acción. Los jabones y shampoos también huelen. Me parece demasiado.
-Allí entra otro tema además, ¿Cuánto es suficiente y cuánto es demasiado? Hay gente que apenas se pone y otros que les hueles a una manzana de distancia… Hay veces que hay 2 o 3 personas sobre perfumadas hablando entre ellas en un evento y es terrible la combinación…
-Este problema es porque son perfumes baratos, los cuales son muy agresivos. Perfumes de calidad no atacan a la nariz en absoluto incluso si te pones demasiado. Pero creo que en general en la vida cada uno debe ser responsable con uno y considerando con el otro.
-Mi última pregunta es básica pero tiene controversia, ¿cómo hemos de ponernos el perfume? [sonríe]. Porque hay quienes dicen directo al cuello y las muñecas, otros que además en la ropa, y otros que se tira al aire y se entra en la “nebulosa” haciendo un giro… ¿Cuál es la correcta?
-Es una pregunta muy personal porque cada uno es un mundo, yo me la aplico directamente en mi piel para que se junte con mi aroma propio. Si, hay gente que se la pone también en la ropa pero yo solo me pongo en cuello y en muñecas. En muñecas por ejemplo cuando estoy trabajando en algo y quiero hacerlo tranquila, me pongo Unplug me para ir despacio. Algo muy importante es que cuando te pones en las muñecas no hay que frotarse muñeca con muñeca, eso rompe el desarrollo de las moléculas. Te pones en una, en otra, y espera, nunca frotes.

Todas las fotos son del fotógrafo Alex Caballero.










