Primero hay que decidir reclamar. Después, conseguir que la compañía quiera resolver el problema. Como contó La Voz de Ibiza, Iberia es la compañía que lidera las reclamaciones aéreas, con el 23,9 % en 2025 y el 21,6 % en lo que va de este año. Muchas de estas reclamaciones podrían resolverse sin la necesidad de llegar a instancias judiciales: la aerolínea ha rechazado expresamente el 48% de los intentos de mediación promovidos por OCU durante 2026, según los datos facilitados por la propia organización de consumidores.
Prácticamente una de cada dos propuestas de mediación dirigidas a Iberia desde OCU termina por tanto con una negativa de la compañía a utilizar esa vía. OCU no puede determinar cuántos de esos casos acaban después ante AESA o en los tribunales y tampoco sostiene que Iberia tenga obligación general de aceptar sus mediaciones.
Pero el dato resulta especialmente relevante porque la mediación pretende justamente evitar que conflictos de unos cientos de euros terminen convertidos en procedimientos largos y costosos, como el que acaba de documentar este medio: un periplo de más de tres años y un reclamo aún pendiente de 250 euros, pese a una sentencia que obliga el pago. El objetivo de una mediación es, precisamente, que la empresa y consumidor alcancen una solución sin necesidad de seguir escalando el expediente.
De mediación a juzgado
Además, quienes llegan a una mediación ya han superado un filtro enorme. OCU aporta un dato de la Comisión Europea según el cual solo uno de cada dos pasajeros con derecho a compensación llega a solicitarla.
Reclamador.es describe un siguiente paso todavía más oneroso. Su equipo jurídico asegura a La Voz de Ibiza que con Iberia —aunque recalca que no es un comportamiento exclusivo de esta compañía— resulta habitual llegar a los tribunales para conseguir el pago de determinadas compensaciones.
La empresa especializada afirma que trata de negociar antes de demandar, tanto para acelerar el cobro de sus clientes como para evitar procedimientos judiciales innecesarios. Sin embargo, asegura que las aerolíneas no siempre aceptan y que un porcentaje importante de los asuntos acaba ante un juez.
Hay ocasiones, como la señalada por este medio, en la cual ni siquiera la sentencia judicial activa el pago.
OCU califica de «conducta reprochable» obligar al consumidor que ya ha ganado definitivamente un pleito a instar además la ejecución de la sentencia. Según la asociación, esa resistencia prolonga los plazos, aumenta los costes y añade presión a unos tribunales ya saturados.
Iberia aparece una y otra vez
El 48% de mediaciones rechazadas se suma a indicadores procedentes de otras fuentes. En 2025, Iberia concentró el 23,9% de las reclamaciones RAL admitidas ante AESA, pese a representar el 7,7% de los pasajeros incluidos en esa estadística oficial.
Durante la primera mitad de 2026 ocurrió algo parecido en Reclamador.es: Iberia fue la compañía contra la que más expedientes gestionó la plataforma, con el 21,6% de sus reclamaciones contra aerolíneas.
AESA, OCU y Reclamador.es miden cosas diferentes y sus porcentajes no son directamente comparables. Pero las tres fuentes colocan a Iberia en posiciones destacadas en distintas etapas del conflicto entre compañía y pasajero: reclamaciones administrativas, mediaciones y expedientes gestionados por especialistas.
Iberia no respondió a las preguntas de La Voz de Ibiza en la primera entrega de esta investigación, pese a que se le consultó expresamente por su volumen de reclamaciones, los procedimientos de pago y el caso concreto de la sentencia firme pendiente de abono según el pasajero afectado.
El 48% aportado por OCU permite observar ahora el problema antes de que aparezcan AESA y los tribunales: una parte considerable de los pasajeros que decide reclamar y busca una solución intermediada por una organización de consumidores encuentra otra puerta cerrada.











