El temporal en Ibiza golpeó la noche del jueves en tres frentes a la vez. En el aire, cuatro vuelos acabaron desviados a Palma. En el mar, un barco fondeado en Cala Tarida pidió auxilio con una bengala. En tierra, los bomberos encadenaron salidas para retirar árboles caídos. La isla estaba señalada como la más expuesta del archipiélago, pero se libró de lo peor: la racha máxima se quedó en 91 kilómetros por hora.
En el aire: cuatro vuelos desviados
Es Codolar fue el punto más visible del episodio. En los minutos de mayor intensidad del viento se interrumpieron los aterrizajes y varios aparatos quedaron dando vueltas sobre el aeródromo a la espera de que las rachas aflojaran. La Aemet midió 91 kilómetros por hora a las 21.10 horas.
Cuatro aviones terminaron tomando tierra en Palma: los procedentes de Manchester, Londres, Milán y Madrid. Se canceló además la llegada de un vuelo desde Barcelona. Las salidas también se resintieron y un aparato que venía de Madrid aterrizó en Ibiza con dos horas de retraso.
En el mar: una bengala en Cala Tarida
La tarde ya venía complicada en el litoral. Muchas embarcaciones habían buscado abrigo con antelación —el puerto de Sant Antoni se llenó pese a que allí el viento pegaba de lleno—, pero no todas llegaron a tiempo.
Un barco fondeado en Cala Tarida lanzó una bengala para pedir ayuda al verse en apuros. El tráfico marítimo entre las Pitiusas, en cambio, funcionó con relativa normalidad durante todo el episodio.
En tierra: los bomberos, de árbol en árbol
Los bomberos de Ibiza acumularon servicios para despejar arbolado vencido por el viento. Actuaron en la avenida de Sant Jordi, en Can Tomàs, en la calle Murtra de Platja d’en Bossa y en es Cubells. En Sant Jordi retiraron además otro ejemplar caído delante de un bar.
La rama desplomada en la avenida de Sant Jordi, en el tramo de ses Figueretes, fue la imagen que más circuló de la noche.
El ‘tornado’ que fue una turbonada
Muchos vecinos hablaron de tornado al ver el cielo del jueves, pero lo que cruzó Baleares fue otra cosa. Se trató de una turbonada: una línea de tormenta que avanza a gran velocidad y empuja por delante un frente de viento muy violento, sin el giro característico ni el embudo que define a un tornado.
La diferencia no es solo terminológica. Un tornado concentra su fuerza en una franja estrecha y arrasa lo que encuentra; una turbonada golpea de forma más extensa pero menos destructiva, y se va tan rápido como llega. Eso explica el patrón de daños de la madrugada: arbolado partido, mobiliario volando y contenedores desplazados, pero ninguna estructura comprometida.
De 39 grados a la alerta naranja
El contraste marcó la jornada. La misma tarde que terminó con aviso naranja en todo el archipiélago había arrancado con 39 grados de máxima en Sant Antoni de Portmany.
La lluvia, pese al aparato eléctrico, apenas dejó registro: 3,6 litros por metro cuadrado en Sant Antoni y 1,2 en la ciudad de Ibiza. El protagonista fue el viento, tal y como venían advirtiendo los servicios de emergencias desde el mediodía.
Nueve avisos y refuerzo de medios
A las ocho de la tarde el recuento del Govern iba por nueve avisos en el conjunto de Baleares, ninguno de gravedad y todos por caída de arbolado. Cinco estaban ya cerrados y cuatro seguían en curso. El balance lo ofreció Aurelio Soto, jefe del departamento de Emergencias del Govern, tras la reunión del Comité Técnico Asesor del Plan Meteobal.
Emergencias reforzó de forma preventiva sus centros de Ibiza y Menorca, cuatro ayuntamientos —Ibiza, Palma, Maó y Artà— activaron sus planes municipales y el Ibanat destinó 25 efectivos adicionales a las brigadas. También se reforzaron los parques de bomberos de las cinco islas.
Menorca, 121 km/h a las 00.30
Lo que en Ibiza fueron incidencias repartidas, en Menorca fue concentración. La estación del aeropuerto midió 121 kilómetros por hora a las 00.30 horas, con la turbonada entrando de sur a norte y castigando sobre todo el levante insular: árboles partidos, motos por el suelo en Maó, contenedores desplazados y mobiliario de terraza volando.
El aviso llegó a rojo entre la una y las tres de la madrugada, cuando el grueso del frente ya se había marchado. Horas antes había encallado un velero frente a Binissafúller.
La alerta amarilla sigue activa este viernes
El Govern mantiene este viernes por la tarde el aviso amarillo por lluvias en las Pitiusas; el de fenómenos costeros estuvo vigente hasta las ocho de la mañana. La inestabilidad no se ha ido del todo y Emergencias sigue con el dispositivo abierto por si el temporal en Ibiza vuelve a dejar avisos en las próximas horas.











