AMBIENTE

Ibiza genera 480 toneladas de plástico al año por agua embotellada

La Alianza por el Agua lanza una campaña para fomentar el consumo de agua del grifo y reducir un residuo evitable con un simple cambio de hábito.

Botella de agua.

Ibiza genera más de 480 toneladas de plástico al año procedentes exclusivamente del consumo de agua embotellada, un residuo que podría evitarse en gran medida con el consumo de agua del grifo. Así lo ha advertido este miércoles la Alianza por el Agua en el marco del lanzamiento de la segunda edición de su campaña para revertir esta tendencia en la isla.

Un residuo fácilmente evitable

La entidad sostiene que el grueso de este volumen de plástico desaparecería si la población pitiusa modificara sus hábitos de consumo. «La desconfianza, el sabor o la percepción de baja calidad siguen llevando a gran parte de la población de la isla a consumir agua embotellada, con el consiguiente impacto ambiental», señala la Alianza por el Agua en su comunicado.

Las cifras del Consell d’Eivissa ponen el problema en contexto. En 2024 la isla generó más de 77.000 toneladas de residuos urbanos, de las cuales 7.800 correspondieron a envases. Las 480 toneladas atribuibles al agua embotellada representan, por tanto, una fracción de ese total que la entidad considera prescindible con un gesto tan sencillo como abrir el grifo.

La campaña ‘Menos plástico, más grifo’

La campaña ‘Menos plástico, más grifo’

Para combatir esa inercia, la Alianza ha puesto en marcha la segunda edición de la campaña ‘Menos plástico, más grifo’, que busca normalizar el consumo de agua de red y desactivar los prejuicios sobre su calidad. La iniciativa contempla acciones en redes sociales y medios locales, además del reparto de botellas reutilizables entre la ciudadanía.

El plan incluye también una encuesta ciudadana para medir cómo perciben los ibicencos el agua que sale del grifo. La radiografía permitirá ajustar el mensaje y detectar qué argumentos pesan más en la decisión de comprar agua embasada frente a la que ofrece la red pública.

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Turismo y acuíferos, en el trasfondo

La Alianza vincula la desconfianza ciudadana hacia el agua del grifo con factores estructurales de Ibiza: la presión turística, la sobreexplotación de los acuíferos y el deterioro general de los recursos hídricos y los ecosistemas marinos del Mediterráneo. Esos elementos, advierte, condicionan la percepción social y refuerzan la idea de que el agua embotellada es la opción segura, aunque la potable cumpla los parámetros de calidad exigidos.

Frente a ese relato, la entidad reivindica que el acceso al agua potable es un derecho «fundamental y universal» y reclama políticas que lo refuercen en lugar de delegarlo en el mercado del envasado. El reto se cruza, además, con el debate abierto sobre la gestión y el traslado de los residuos generados en la isla, donde cada tonelada evitable cuenta.

La obligación de bares y restaurantes

La organización recuerda además un detalle que muchos consumidores desconocen: la normativa de Baleares obliga a bares y restaurantes a servir agua del grifo gratis a sus clientes que lo soliciten. La medida, vigente en la comunidad autónoma, se diseñó precisamente para reducir el consumo de envases de un solo uso en el sector de la hostelería, uno de los más expuestos al turismo de masas.

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