La CAEB en Ibiza ha recibido con calma la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre, anunciada por Pedro Sánchez tras el rechazo en el Congreso a sus decretos de vivienda, aunque con una advertencia de fondo. El vicepresidente de la patronal para Ibiza y Formentera, José Antonio Roselló, expresa su «máximo respeto» por una decisión que considera «una prerrogativa» del presidente del Gobierno, pero subraya que lo que de verdad penaliza a la empresa no es el adelanto, sino la prolongada falta de estabilidad política que, a su juicio, ha marcado toda la legislatura.
El adelanto, sostiene, no añade incertidumbre porque el sector ya lo daba por descontado; el problema es la ausencia de una mayoría sólida que permita gobernar con rumbo. «No hay nada peor para orientar la actividad empresarial» que la falta de directrices estables de un Gobierno, afirma, porque «tal como están las cosas, puede pasar cualquier cosa al no haber una mayoría clara». Por eso confía en que las urnas sirvan para «aclarar el panorama» y reclama un resultado que deje una mayoría «para lo bueno y para lo malo», ya que «al menos uno sabe a qué atenerse». La falta de esa mayoría, resume, «es lo peor que se puede esperar de un Gobierno».
En su opinión, la actitud del empresariado ante cualquier escenario es siempre la misma: «Lo que hacemos los empresarios es adaptarnos a las diversas situaciones».
Roselló carga contra la aritmética que ha sostenido al Ejecutivo, basada —dice— en «una mayoría cogida con pinzas prácticamente durante toda la legislatura», y califica la situación de «muy irregular». El vicepresidente de la CAEB desliza incluso una valoración política y considera que «el partido que perdió las elecciones no debería haber gobernado», si bien matiza que «la dinámica parlamentaria es la que es, y la ley electoral es la que es».
«Parte de la solución»
El dirigente confía en que las urnas sirvan para «aclarar el panorama» tras una legislatura marcada, a su juicio, por la falta de una mayoría sólida. Recuerda que el Gobierno se ha sostenido sobre «una mayoría cogida con pinzas prácticamente durante toda la legislatura» y califica la situación de «muy irregular». Para Roselló, esa inestabilidad es el peor escenario para la economía: «No hay nada peor para orientar la actividad empresarial» que la ausencia de directrices estables, señala, y reclama una mayoría clara «para lo bueno y para lo malo», porque «al menos uno sabe a qué atenerse».
El vicepresidente de la CAEB desliza además una valoración política y considera que «el partido que perdió las elecciones no debería haber gobernado», si bien matiza que «la dinámica parlamentaria es la que es, y la ley electoral es la que es».
De cara a la campaña, Roselló traslada un mensaje a los grandes partidos: pide que «presenten propuestas claras» y que tengan presente que los empresarios «son parte de la solución y no el problema». «Que siempre piensen que estamos aquí para ayudar y no para entorpecer las cosas», subraya.
CAEB reclama estabilidad
La reacción de Roselló se alinea con la de la dirección autonómica de la patronal. La presidenta de la CAEB, Carmen Planas, admitió que el adelanto «nos ha sorprendido, aunque creo que ya estaba en la cabeza de todos», según declaró a Última Hora, y reclamó que la nueva etapa permita recuperar la estabilidad. Planas incidió en que existía «muchísima incertidumbre» y en que España acumulaba años sin nuevos presupuestos, por lo que consideró prioritario que las empresas sepan a qué atenerse. A su juicio, esa estabilidad debe favorecer la inversión, reducir la burocracia e impulsar la colaboración público-privada, la productividad y la competitividad.
En el plano político, el Govern balear, que venía reclamando la convocatoria, había celebrado el rechazo a los decretos de vivienda.
Qué se juega para las empresas de Ibiza
El reclamo de estabilidad no es solo retórico. La disolución de las Cortes deja caer una batería de normas económicas y laborales en tramitación y aboca al país a una prórroga presupuestaria, sin nuevos Presupuestos Generales del Estado para 2027. Para un tejido como el de Ibiza, mayoritariamente de pymes de hostelería y comercio, el foco inmediato está en la reforma del registro horario digital, que el Gobierno todavía podría aprobar por real decreto —una vía que no exige paso por el Congreso— pese al adelanto, aunque la medida acumula ya varios aplazamientos.
Qué pasa ahora
Las elecciones se celebrarán el 29 de noviembre, 54 días después de la publicación del decreto de disolución, con la campaña arrancando a mediados de mes. Hasta que se constituyan las nuevas Cortes e inviten a un presidente —un proceso que puede prolongarse semanas o incluso meses—, el Ejecutivo queda en funciones, limitado al despacho ordinario. Conviene recordar que los comicios solo renuevan el Congreso y el Senado: ni el Consell de Ibiza, ni el Govern balear, ni los ayuntamientos se ven afectados, ya que se eligieron en 2023 y su próxima cita es en 2027. Lo que está en juego, por tanto, no es quién gobierna la isla, sino quién decidirá en Madrid sobre las competencias estatales que más pesan en Ibiza, del aeropuerto a Costas o la inversión del Estado.










