Una cantante que lleva cinco años actuando en las calles de Ibiza denuncia que determinados grupos de artistas se han apropiado de los espacios más concurridos de Dalt Vila, impiden que otros músicos puedan utilizarlos y mantienen presuntos acuerdos con restaurantes para ofrecer conciertos sin la correspondiente licencia musical.
Se trata de Rebecca de Orleáns, una artista con 30 años de trayectoria musical y residente en la isla, que ha relatado a La Voz de Ibiza las disputas, intimidaciones y posibles irregularidades que, según asegura, se producen en torno a las actuaciones callejeras.
La cantante sostiene que ha trasladado estas situaciones a los responsables del Ayuntamiento de Ibiza, al que reclama una mayor vigilancia sobre el cumplimiento de las autorizaciones municipales. Su denuncia apunta a dos problemas: el control de los espacios públicos por parte de determinados grupos y el posible uso irregular de las licencias de artistas callejeros por establecimientos privados.
«Han acaparado unos puntos que consideran más lucrativos»
Rebecca de Orleáns comenzó a cantar en las calles de Ibiza hace cinco años, durante la pandemia. Hasta entonces había desarrollado una trayectoria profesional vinculada al jazz y al blues, entre otros géneros musicales.
Según explica, inicialmente las autorizaciones para actuar en la vía pública eran gestionadas por la Asociación de Comerciantes, mediante un proceso de selección de artistas. Posteriormente, el Ayuntamiento asumió la gestión de los permisos, incorporando nuevos requisitos administrativos.
Los músicos autorizados reciben un mapa con los puntos donde pueden actuar, los horarios permitidos y las condiciones que deben respetar. Sin embargo, la cantante sostiene que, en la práctica, determinados espacios han quedado bajo el control de grupos concretos.
«Han acaparado unos puntos que ellos consideran más lucrativos», denuncia, en referencia a las zonas de Dalt Vila donde se concentran numerosas terrazas y visitantes. De Orleáns asegura que algunos artistas prefieren estos enclaves turísticos y evitan otros lugares autorizados, como la plaza del Parque, donde la presencia de residentes es mayor.
Grupos que vigilan los espacios e impiden actuar a otros músicos
Uno de los aspectos más graves de su testimonio es la existencia de supuestas prácticas intimidatorias entre artistas callejeros. La cantante señala concretamente a un grupo de artistas brasileños que realizan espectáculos de capoeira y que, según su versión, mantienen una presencia organizada en determinados puntos de Dalt Vila.
«Siempre están ahí, guardan el espacio, ponen a uno ahí de centinela», asegura.
De Orleáns describe una dinámica en la que algunos integrantes permanecerían vigilando los lugares de actuación para impedir que otros músicos puedan utilizarlos.
La denunciante sostiene que no ha sufrido agresiones físicas por parte de este grupo, pero afirma que la ocupación continuada de determinados espacios y la falta de diálogo dificultan el ejercicio de su actividad. «Esto es muy de bandas», afirma al describir el funcionamiento que atribuye a estos artistas.
También denuncia conflictos con otra cantante que, según su relato, habría establecido horarios y espacios reservados para sus propias actuaciones.
La artista asegura que esta situación ha derivado en enfrentamientos verbales y acusaciones sobre la validez de su autorización municipal.

«Me han querido echar gritando fuera de aquí»
Los conflictos no se limitarían a las disputas entre músicos. De Orleáns asegura que ha vivido situaciones hostiles en las inmediaciones de establecimientos de Ibiza cuando intentaba actuar en espacios públicos que considera autorizados.
Menciona que en diferentes restaurantes tuvo problemas relacionados con la presencia de otros artistas que estaban contratados en el lugar y que el establecimiento no está autorizado.
La denunciante asegura que aquella situación la intimidó hasta el punto de abandonar el lugar sin responder. También menciona un incidente reciente en Dalt Vila, donde afirma que le arrojaron un huevo mientras actuaba.
La cantante sospecha que algunos establecimientos mantienen acuerdos informales con determinados artistas, aunque reconoce que no dispone de pruebas concluyentes sobre posibles contraprestaciones económicas.
La segunda parte de la denuncia apunta a una posible irregularidad en la organización de actuaciones musicales en establecimientos de Ibiza.
De Orleáns sostiene que determinados restaurantes y bares estarían aprovechando las autorizaciones municipales concedidas a artistas callejeros para ofrecer espectáculos musicales previamente concertados. Según explica, las licencias destinadas a la actividad artística en espacios públicos contemplan actuaciones espontáneas y sujetas a determinadas condiciones. Sin embargo, asegura que algunos músicos acuerdan previamente sus actuaciones con establecimientos que no dispondrían de autorización para organizar conciertos.
«Se están aprovechando de las licencias de la gente de la calle para hacer un concierto y no tienen licencia musical», denuncia.
La cantante identifica varios establecimientos de Ibiza en los que, según su testimonio, se producirían actuaciones previamente concertadas aprovechando las autorizaciones municipales concedidas a los músicos callejeros. Aunque Rebecca de Orleáns ha facilitado los nombres de estos locales a La Voz de Ibiza, este periódico ha optado por no hacerlos públicos mientras se comprueba la información. En este sentido, La Voz de Ibiza ha consultado al Ayuntamiento para conocer si los establecimientos señalados disponen de licencia para ofrecer música en directo y si existen denuncias, inspecciones o expedientes sancionadores relacionados con estas prácticas.
Por el momento, las posibles irregularidades denunciadas no han sido acreditadas oficialmente.

Una licencia para varios artistas
Otra de las posibles irregularidades señaladas por la cantante está relacionada con el número de personas que participan en las actuaciones. De Orleáns asegura que determinados grupos realizan espectáculos con varios integrantes utilizando, presuntamente, una única autorización.
Como ejemplo, menciona a una cantante que actuaría acompañada de guitarristas, un percusionista y una bailarina. «Con una licencia van dos, tres, cuatro, cinco», sostiene.
La artista también cuestiona la utilización de instrumentos de percusión en la vía pública, al afirmar que las condiciones municipales restringen su uso por las molestias que pueden ocasionar a los vecinos.
En su caso, explica que actúa sola y que debe cumplir una serie de obligaciones administrativas para desarrollar la actividad. Entre ellas menciona el alta fiscal, la contratación de un seguro de responsabilidad civil y el pago por la ocupación del espacio público.
Según detalla, el seguro puede representar un desembolso de entre 150 y 200 euros, al que se suman otros gastos vinculados al ejercicio profesional.
Las críticas al Ayuntamiento de Ibiza: «Nadie viene a inspeccionar»
Rebecca de Orleáns dirige buena parte de sus críticas a la falta de controles municipales. La cantante asegura que ha trasladado personalmente sus quejas al concejal Álex Minchiotti, a quien identifica como uno de los responsables de la gestión de las autorizaciones para artistas callejeros. Según relata, le solicitó que se realizaran inspecciones para comprobar el cumplimiento de las condiciones establecidas en los permisos.
«Nos das unas licencias, nos haces pagar, tú organizas esto y luego no nos mandas inspectores», explica al reproducir el planteamiento que trasladó al responsable municipal. Sin embargo, asegura que no se han adoptado medidas suficientes para resolver los conflictos.
«Una vez que ellos regulan y dan licencias, nadie comprueba», critica.
La artista compara esta situación con las inspecciones que se realizan en otros ámbitos de la actividad comercial y hostelera. También afirma que, mientras algunos grupos ocuparían sistemáticamente determinados puntos, ella ha tenido que responder a comprobaciones policiales relacionadas con su propia documentación.
El Ayuntamiento, consultado por las denuncias
La Voz de Ibiza ha trasladado al Ayuntamiento las acusaciones formuladas por Rebecca de Orleáns, tanto en relación con las posibles actuaciones musicales irregulares en establecimientos privados como con las disputas entre artistas por el uso de los espacios públicos, al cierre de este artículo, no hubo respuestas.










