El debate sobre la reforma constitucional para que Formentera tenga senador propio llega este miércoles al Congreso, en un contexto marcado por la incertidumbre tras la presentación de enmiendas que podrían comprometer su aprobación. Lo que inicialmente se planteó como una modificación técnica se ha transformado en un nuevo foco de tensión política en el que los socios del Gobierno aparecen como principales obstáculos para materializar una reivindicación histórica de Formentera.
Desde sectores de la izquierda pitiusa se ha criticado al PP por registrar una enmienda que propone que Ibiza figure en la Constitución con su topónimo en castellano y no únicamente como “Eivissa”, tal y como aparece en el texto remitido desde el Parlament balear.
La diputada socialista ibicenca Milena Herrera calificó la propuesta de los populares como «ridícula» y reclamó su apoyo explícito para garantizar que Formentera disponga de senador propio, en lugar de depender de Ibiza como ocurre actualmente, ya que la Constitución contempla ambas islas como una única circunscripción.
Por su parte, el diputado del PP José Vicente Marí Bosó defendió la posición de su partido y explicó que la enmienda busca incorporar el nombre de Ibiza en castellano y corregir otros aspectos formales, como la eliminación de artículos en topónimos de islas canarias.
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Según afirmó a Ràdio Illa, “estamos de acuerdo con adaptar la Constitución para que cada isla con Consell Insular sea circunscripción propia en el Senado”.
El dirigente popular subrayó que su formación ha mantenido una postura coherente durante todo el proceso y advirtió de que ya habían anticipado que los socios del PSOE podrían introducir cambios ajenos al objetivo inicial, algo que, según dijo, finalmente se ha producido. Entre esos cambios mencionó propuestas relacionadas con el artículo 155 o el derecho a decidir.
En relación con el debate lingüístico, Marí Bosó argumentó que las leyes del Parlament se publican en catalán y castellano, como ocurre con el Estatuto de Autonomía, donde aparece el término “Ibiza”. Por ello, defendió que es coherente que la Constitución, redactada en castellano, incluya esta denominación.
«Es lógico que en la Constitución, que se publica en castellano, ponga Ibiza», sostuvo.
Enmiendas que desbordan la reforma
Sin embargo, el principal foco de preocupación se sitúa en las enmiendas presentadas por el PNV, que introducen modificaciones de mayor alcance constitucional y pueden poner en riesgo el consenso necesario para aprobar la reforma. El PP ya se abstuvo en la admisión a trámite ante el temor de que la iniciativa derivara en cambios más profundos.
Entre las propuestas del PNV figura la modificación del artículo 8 para eliminar la función del Ejército de garantizar la integridad territorial y el orden constitucional, así como cambios en el artículo 56 para limitar la inviolabilidad del Rey únicamente a sus actos institucionales.
Además, la formación vasca plantea la supresión completa del artículo 155, utilizado por el Estado en la crisis catalana de 2017, al considerar que existen mecanismos suficientes dentro del ordenamiento jurídico. También propone modificar el artículo 161 para que las leyes autonómicas recurridas ante el Tribunal Constitucional puedan seguir vigentes.
Estas iniciativas, ajenas al objetivo original de la reforma, dificultan el respaldo del PP, cuyo apoyo es imprescindible para sacar adelante la modificación constitucional.
La falta de consenso, unida a la posible posición de otros partidos como Junts, amenaza con frustrar nuevamente la aspiración de Formentera de contar con representación propia en el Senado.













