El Parador de Ibiza arrancó su actividad con los primeros huéspedes cruzando el umbral de Dalt Vila y poniendo palabras a un estreno que llevaba años generando expectativa. Entre los primeros en llegar, una clienta procedente de Valencia y una pareja de Sabadell (Barcelona) coincidieron en lo mismo: ilusión, sorpresa y la sensación de estar ante un lugar único, tanto por el entorno como por la rehabilitación patrimonial.
Rosa, primera huésped: “No me imaginaba ser la primera”
“Me llamo Rosa, venimos de Valencia”, explicó la primera clienta, que conoce la isla desde hace décadas. Contó que había viajado a Ibiza “muchísimas veces” y que desde 2004 venía cada verano hasta la pandemia. “Ha sido una sorpresa y tenía mucha ilusión”, relató, recordando cómo veía el edificio en obras años atrás: “Veía el enclave y pensaba: ‘Esto tiene que ser una maravilla’. Luego veía todo muy retrasado”.
Rosa aseguró que reservó sin saber que iba a coincidir con el día del estreno: “Tuve la oportunidad de reservar para hoy sin saber que sería el día de la apertura”. Y confesó que, aunque sabía que abrían las puertas, no esperaba ocupar el primer lugar: “Sabía que abrían, pero no me imaginaba ser la primera”. Sobre el recibimiento, fue tajante: “Nos han recibido fenomenal. Siempre que pueda, volveré”.
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La vista a Formentera y el “número uno”
Lo que más la impresionó fue la habitación: “Ver desde la habitación la vista a Formentera. Me ha encantado. Ese ventanal tan grande”. También valoró el interior, aunque admitió que aún no lo había recorrido por completo: “No lo he visto todo, pero esa mezcla de construcciones, cómo han conservado el patrimonio, me ha gustado muchísimo”.
En su ranking personal, Rosa fue más allá de la emoción del estreno: “El de Ibiza lo pongo en el número uno, no debe haber uno capaz de superarlo”. Y remató comparándolo con otro de sus favoritos: “Pensaba que el de Muxía era el número 1, pero este lo supera”. Su acompañante añadió una lectura más histórica: “Lo que han conseguido en este Parador ha sido la mezcla de lo moderno con los fenicios, romanos, árabes… y la paz que se transmite”.
La pareja de Sabadell, segundos clientes: “Somos fans de Paradores”
Poco después llegaron los segundos huéspedes, Ana y Joaquín, una pareja procedente de Sabadell (Barcelona). “Es la tercera vez en Ibiza”, explicaron, antes de situar su visita en un contexto de larga espera: “Llevamos 20 años esperando que abriera el Parador. Sabíamos que pasaba el tiempo y no abría”.
Su relación con la cadena es, directamente, de fidelidad: “Somos fans de Paradores, llevamos 86-87 Paradores hechos”, contaron. Y resumieron qué buscan cuando eligen uno: “El entorno de los Paradores es la gran diferencia”. A eso sumaron criterios de experiencia: “También destacamos la atención, la limpieza”.
Primer día, primeras impresiones
Mientras el Parador abre su etapa operativa, las primeras voces dibujan un patrón: expectativa acumulada durante años y una experiencia inicial centrada en el enclave, las vistas y la convivencia entre lo histórico y lo contemporáneo. Rosa, además, contó que ya había estrenado servicios desde la llegada: “La cafetería ya la hemos usado, llegamos sin desayunar prácticamente”.
En estas primeras horas, el Parador empieza a construir su relato no solo con cifras de ocupación o anuncios institucionales, sino también con lo más inmediato: lo que ven, sienten y cuentan quienes duermen por primera vez dentro del conjunto rehabilitado de Dalt Vila.











