Los vecinos de Illa Plana han pasado de la protesta a la acción organizada. El pasado viernes, la Asociación de Vecinos de Illa Plana, Illa Grossa-Illa de Valerino celebró una asamblea extraordinaria con la incorporación de decenas de nuevos socios y la elección de una nueva junta directiva, encabezada por Alberto Sánchez Runde como presidente. El objetivo declarado es uno: impedir la instalación de la discoteca Lío en el Hotel Corso.
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La asamblea tuvo lugar apenas un día después de que La Voz de Ibiza informara de que el Ayuntamiento había frenado provisionalmente los trabajos de excavación y uso de maquinaria pesada en el solar del hotel, tras las denuncias de los propios vecinos por incumplimiento del bando municipal estival de obras.
Ese bando prohíbe expresamente, entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, las excavaciones, cimentaciones y el uso de martillos neumáticos y maquinaria similar en zonas próximas al frente turístico. Los vecinos recuerdan que ya tuvieron que movilizarse en abril cuando la empresa intentó iniciar las obras antes de la fecha autorizada.
El argumento jurídico: una licencia que no debería existir
Más allá de la batalla por las obras, el grueso de la asamblea se centró en el fondo del asunto: la validez de la licencia concedida por el Ayuntamiento de Ibiza a la promotora del Hotel Corso.
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El equipo de asesores de la asociación —integrado por abogadas, un ingeniero y una arquitecta— presentó sus conclusiones.
Según este equipo, el expediente del Lío se sustenta en una supuesta licencia de sala de fiestas «que no ha existido nunca» y que la promotora pretende utilizar como título habilitante para la nueva actividad. La asociación sostiene que lo que se presenta como un simple cambio de titularidad de la licencia hotelera no es tal, sino un intento de obtener una licencia de actividad que el planeamiento vigente impide.
Además, remarcan que el PGOU de Ibiza, en sus artículos 47 y 48, prohibiría expresamente este tipo de uso. Dado que los promotores conocerían esta prohibición, estarían intentando esquivarla presentando la actividad como «complementaria» y de uso exclusivo para clientes del hotel, cuando en realidad, según los asesores vecinales, se trataría de una actividad abierta al público en general.
La conclusión del equipo jurídico es que «la licencia concedida por el Ayuntamiento de Ibiza a la promotora es nula de pleno derecho». La asociación ha anunciado que iniciará las acciones jurídicas necesarias para conseguir esa declaración de nulidad.
Un barrio que se moviliza
La nueva junta directiva, compuesta además de Sánchez Runde por la vicepresidenta Marián Suárez, el secretario Celestino Aguilera, el tesorero Amadeo Tapia y los vocales José Antonio Ferragut, Ana Serapio y Josep Miquel Torres, considera que la llegada del Lío supondría «el colapso del barrio», ya de por sí afectado por los problemas de tráfico, ruido y aparcamiento generados por el Puerto.
La asociación apuntó también otros temas pendientes —la situación del acantilado, la movilidad, la limpieza, los cruceros— pero dejó claro que el Lío es la prioridad inmediata.
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