El mismo estudio que considera operativamente posible aumentar en 3.767 las plazas turísticas de Formentera —y por el que Sa Unió quiere desbloquear la moratoria con 1.800 nuevas camas para turistas— describe una isla sometida durante la temporada alta a una elevada presión sobre carreteras, playas, recursos, servicios e infraestructuras.
El documento parte de la idea de que la capacidad turística no puede medirse únicamente contabilizando camas. La presión real incluye también a residentes, trabajadores estacionales y, especialmente, a los excursionistas que llegan a Formentera sin pernoctar.
A pesar de abrir la puerta a incrementar un 25% las plazas turísticas, el informe alerta de que «la presión sobre el territorio se produce principalmente por la concentración temporal de la demanda y no únicamente por el número de plazas disponibles».
Por eso, sugiere que «la mejora del modelo turístico debe orientarse prioritariamente hacia la desestacionalización de la actividad, el incremento de la estancia media y una utilización más eficiente de la capacidad turística existente, antes de plantear incrementos significativos de la oferta alojativa».
Sin embargo, concluye que es viable saltar de las 15.069 plazas actuales a 18.836 (+25%) que el estudio fija como Capacidad Turística Máxima Operativa. Sobre ese argumento se monta la propuesta de Sa Unió que llevará a la Comisión de Ordenamiento Turístico, el órgano colegiado de carácter deliberante y consultivo creado en 2018, y que luego deberá ser tratado en el Pleno, poniendo así fin a la moratoria en la isla menor.
La presión de los excursionistas
En 2025, el estudio contabiliza 359.370 excursionistas, frente a 386.036 en 2024. La gran mayoría se concentra durante la temporada turística y utiliza playas, carreteras, puerto, espacios naturales y servicios públicos aunque no ocupe ninguna plaza alojativa.
El propio informe sostiene que el excursionismo constituye uno de los elementos diferenciales del modelo turístico de Formentera y advierte de que los momentos de mayor presión territorial no tienen por qué coincidir con los máximos de ocupación hotelera o vacacional.
Carreteras colapsadas
El estudio reconoce que la red viaria ya sufre episodios puntuales de congestión y señala que la «presión turística supera temporalmente la capacidad operativa del sistema» en determinados momentos de la temporada alta.
La simulación específica del capítulo de movilidad es todavía más contundente. Ante un hipotético incremento del 20% en las llegadas de turistas, asegura que «la capacidad de carga de la isla se vería superada» en determinados momentos y localizaciones.
Prevé «episodios recurrentes de congestión», saturación de aparcamientos, mayores tiempos de desplazamiento y una presión adicional sobre el transporte y la seguridad. La red viaria, añade, funcionaría habitualmente próxima o por encima de su capacidad en las horas punta.
Pese a ello, el modelo global termina considerando asumible incrementar las plazas en un 25%, desde las 15.069 actuales hasta las 18.836. Con ese nivel, la movilidad deja de estar simplemente bajo seguimiento y pasa a una situación de «capacidad condicionada». No se convierte formalmente en un factor «limitante» hasta el escenario del +30%, correspondiente a 19.590 plazas.
La presión se extiende también al agua, los residuos y el medio ambiente. Los tres indicadores permanecen adecuados con un +20% de capacidad, pasan a necesitar seguimiento en el +25% y entran en situación condicionada con un +30%.
El estudio reconoce así que el margen adicional de plazas no está exento de costes funcionales. Con 18.836 plazas todavía considera asumible el funcionamiento del sistema, pero bajo mayores exigencias de vigilancia y gestión.
Precisamente por ello, en otro de sus capítulos señala que la principal cuestión no es exclusivamente cuántas plazas existen sino cuándo y cómo se utilizan, y recomienda priorizar «la desestacionalización de la actividad» y un aprovechamiento más eficiente de la capacidad ya disponible antes de plantear aumentos significativos. Consejo que Sa Unió desoye al intentar ampliar las plazas y desbloquear la moratoria turística.













