Hay personas que construyen su vida en silencio durante décadas y un día, sin buscarlo, acaban en todos los periódicos. David Sánchez Pérez-Castejón es una de ellas.
Durante años fue simplemente el hermano de Pedro Sánchez: músico, discreto, con una carrera poco conocida entre conservatorios europeos y teatros de ópera. Hasta que alguien le ofreció un puesto en una diputación provincial y todo cambió.
Esta semana se sienta ante el juez.
Una decisión que nadie esperaba
Estudió Económicas en ICADE, uno de los centros privados más exigentes y caros de España, y al terminar la carrera anunció en la mesa familiar que se marchaba a Rusia a estudiar música. El propio Pedro Sánchez lo contó en su libro Tierra Firme como un acto de valentía que siempre había admirado.
Lo que vino después fue una carrera construida despacio y lejos del foco: matrícula de honor en el Conservatorio Estatal de San Petersburgo, residencias artísticas en Tokio, Toulouse, Milán y Siena, y una vida repartida entre Rusia y España bajo el nombre artístico de David Azagra. Habla seis idiomas. Durante años apenas salió en los periódicos.
Eso cambió en 2017.
El puesto que lo puso en el mapa
Ese año regresó a España y fue nombrado coordinador de Actividades de los Conservatorios de la Diputación de Badajoz, con un sueldo de más de 45.000 euros anuales. PP y Podemos denunciaron de inmediato que el cargo había sido creado para él por ser hermano del secretario general del PSOE. Tres años después ascendió a jefe de la oficina de Artes Escénicas de la misma institución, con el sueldo ya en 55.000 euros.
A principios de 2024, cuando el Ministerio de Cultura acababa de aumentar en siete millones la subvención al Teatro Real, se supo que también había sido fichado como asesor de esa institución. La acumulación de nombramientos encendió todas las alarmas. En febrero de 2025 renunció a todo. Pero la instrucción judicial ya estaba en marcha.
Tres años de cárcel en juego
La vista oral arrancó el pasado 28 de mayo. David Sánchez se enfrenta a una petición de tres años de prisión por presunta prevaricación y tráfico de influencias en relación con su contratación en Badajoz.
El presidente de la sala ha señalado que el delito de prevaricación está prescrito, lo que deja el tráfico de influencias como el cargo central del proceso.
Dos millones con sueldo de funcionario
Lo que más preguntas ha generado no es el juicio sino su patrimonio. Según se ha revelado, David Sánchez acumula dos millones de euros sin haber tenido nunca un sueldo superior a 55.000 euros anuales ni otras remuneraciones declaradas.
Es propietario de tres inmuebles en tres países distintos: un piso en Madrid comprado en 1992, un apartamento en San Petersburgo adquirido en 2001 y una propiedad en Elvas, Portugal, comprada en 2023 por 240.000 euros. Esta última fue declarada como piso, pero los documentos del proyecto de conservación revelan que es un chalet de más de 425 metros cuadrados con cinco baños, tres cocinas, jardín y buhardilla.
Su declaración como alto cargo recoge además 1,4 millones de euros en acciones de BBVA, más de 114.000 euros en cuentas y cerca de 70.000 en criptomonedas.
Una vida que se cerró al público
En paralelo al escándalo, la prensa fue reconstruyendo su vida personal. Mantiene una relación desde 2021 con Kaori Matsumoto, funcionaria de Naciones Unidas especializada en cooperación judicial contra el crimen organizado. Tienen una hija nacida en abril de 2022. El año pasado trascendió que había solicitado un visado en el consulado japonés por reagrupamiento familiar.
Finalmente no se instaló en Japón. Su defensa asegura que reside en Portugal, aunque según El Debate lleva meses en un piso en Madrid, muy cerca del estadio Santiago Bernabéu, donde vive con las persianas bajadas y apenas sale a la calle.
Tiene 51 años, tres menos que su hermano. Antes de 2017, Google casi no sabía quién era.













