La recuperación de Casa Lola, la antigua villa de lujo situada en Es Cubells, en el municipio de Sant Josep, podría exigir una inversión superior al millón de euros después de meses de ocupación y deterioro. Así lo ha adelantado este martes Juan Carlos Rodríguez Tur, abogado de la propietaria, Paquita Marsan, durante el operativo de desalojo judicial desplegado por la Guardia Civil.
El letrado ha explicado que todavía no es posible calcular con exactitud cuánto costará devolver el inmueble a unas condiciones adecuadas de habitabilidad, ya que primero será necesario recuperar la posesión de la finca y comprobar su estado.
-
Arranca el desalojo de Casa Lola en Ibiza con un amplio dispositivo de la Guardia Civil y la Policía
«Sabemos que seguramente hablaremos de una inversión que quizás supera los seis ceros», ha señalado Rodríguez Tur, quien ha insistido en que la cifra definitiva dependerá de los daños que se encuentren en el interior de la propiedad. La estimación es, por tanto, preliminar y no responde todavía a una valoración técnica de los desperfectos.
Seguridad privada y accesos tapiados para evitar otra ocupación
El primer objetivo de la propiedad será impedir que Casa Lola vuelva a convertirse en un asentamiento. Para ello, según ha anunciado el abogado, se desplegará seguridad privada y se procederá a tapiar los accesos una vez que las autoridades hagan efectiva la entrega del inmueble.
Estas medidas se complementarán con trabajos de limpieza y rehabilitación, aunque todavía no se ha detallado el calendario de las actuaciones. Rodríguez Tur ha explicado que la prioridad es recuperar la finca cuanto antes y evitar que se repita una situación que ha generado conflictos durante meses.
El despacho que representa a Marsan ya había anunciado la intención de precintar la vivienda y adoptar las medidas necesarias para impedir nuevas entradas.

El abogado recomienda que Casa Lola vuelva a estar habitada
Una de las propuestas que Rodríguez Tur ha trasladado personalmente a la propietaria es que la vivienda vuelva a estar ocupada legalmente lo antes posible, una vez completados los trabajos necesarios.
«Yo lo que les aconsejo personalmente, que además le he dado a la propiedad, es que ponga gente a vivir cuanto antes», ha explicado. Según el letrado, la presencia de residentes autorizados puede contribuir a evitar nuevas ocupaciones. Esta posibilidad, sin embargo, constituye por ahora una recomendación del abogado y no un proyecto confirmado por la propietaria.
Tampoco se ha concretado qué uso tendrá Casa Lola después de su rehabilitación ni cuánto tiempo podrían prolongarse los trabajos.
De villa de lujo a un asentamiento con cerca de 200 personas
La finca de Es Cubells, que en el pasado fue una propiedad de lujo, terminó convertida en un asentamiento formado por caravanas, tiendas de campaña e infraviviendas. Durante los últimos meses se llegó a hablar de la presencia de hasta 200 ocupantes, aunque Rodríguez Tur ha reconocido que la propiedad desconoce la cifra exacta.
El abogado ha señalado que la mayoría de las personas que permanecían en el inmueble ya lo habían abandonado antes del operativo judicial de este martes, después de las advertencias realizadas por la Guardia Civil durante las semanas anteriores.
La ocupación estuvo acompañada de denuncias vecinales, altercados e incendios. El episodio más grave se produjo a finales de septiembre, cuando un hombre paraguayo de 48 años falleció tras sufrir graves quemaduras en un incendio registrado en el asentamiento.

El coste económico que afrontará la propiedad
Rodríguez Tur ha insistido en que la recuperación de Casa Lola no terminará con la ejecución del desalojo judicial. La propiedad deberá afrontar los gastos de limpieza, protección de los accesos, vigilancia y rehabilitación de las instalaciones que puedan recuperarse.
El abogado también ha rechazado las acusaciones realizadas meses atrás por el alcalde de Sant Josep, Vicent Roig, quien había señalado a la propietaria por presuntamente favorecer la ocupación.
Según Rodríguez Tur, Marsan no ha obtenido ningún beneficio económico del asentamiento y, por el contrario, ha sufrido importantes pérdidas.
El letrado ha defendido que se trata de una propiedad de gran valor y que su ocupación ha impedido cualquier aprovechamiento normal de la finca.











