VILLAS DE LUJO

Sabina Estates, referente del lujo en Ibiza: 17 hectáreas, 50 villas de diseño y servicios exclusivos en Cala Tarida

La promoción inmobiliaria de ultra lujo de Sant Josep, que arrastra números en rojo, reúne viviendas diseñadas por arquitectos internacionales, un club privado con restaurantes, instalaciones deportivas y servicios para propietarios. El proyecto, desarrollado por fases desde 2015, combina la venta de residencias con alquileres.
El Clubhouse de Sabina Ibiza

Cala Tarida acoge a uno de los desarrollos inmobliarios más lujosos de Ibiza: Sabina Estates un complejo residencial situado sobre una finca de aproximadamente 17 hectáreas en la costa occidental, dentro del municipio de Sant Josep. A pesar de sus cuentas en rojo y de haber enfrentado reclamaciones judiciales, reúne viviendas diseñadas por arquitectos internacionales, un club privado con restaurantes, discoteca, instalaciones deportivas y servicios para propietarios. 

El desarrollo inmobiliario contempla 50 villas individuales, diseñadas por arquitectos internacionales. La urbanización comenzó a desarrollarse en 2015, impulsada por Anton Bilton, Glyn Hirsch y Agustín del Pino, con el objetivo de crear una comunidad residencial privada que combinara viviendas de diseño con servicios habitualmente asociados a establecimientos hoteleros de alta gama.

Según la información oficial de Sabina, el proyecto se distribuye sobre un terreno con vistas hacia el mar y las puestas de sol de la costa oeste de Ibiza. La compañía presenta la integración paisajística, la privacidad y la arquitectura individualizada como elementos centrales de la promoción.

El estudio internacional Chapman Taylor, responsable de la coordinación arquitectónica de distintas fases, describe el conjunto como una promoción de 50 villas sobre 170.000 metros cuadrados, con superficies construidas que van desde aproximadamente 510 hasta más de 2.000 metros cuadrados por residencia.

Arquitectura de autor

Una de las principales características del complejo es la participación de arquitectos y diseñadores internacionales en la concepción de las viviendas.

Entre los profesionales vinculados al proyecto figuran Sir David Chipperfield, John Pawson, Manuel Aires Mateus, Marcio Kogan, Rolf Blakstad, Elías Rizo y Ramón Esteve, además de otros estudios y diseñadores que han participado en las diferentes etapas.

La intención de los promotores fue evitar que todas las viviendas respondieran a un mismo modelo arquitectónico. Cada villa cuenta con un diseño individual, aunque el conjunto comparte criterios relacionados con el paisaje, las vistas, los materiales y la integración de los espacios interiores y exteriores.

La web de Sabina dedicada a las villas describe viviendas de líneas contemporáneas, con piedra local, madera, grandes superficies acristaladas, cubiertas vegetales y jardines privados.

También se anuncian piscinas de entre 16,7 y 20 metros de longitud, dependencias de ocio, espacios para gimnasio o salas audiovisuales, bodegas y zonas exteriores ajardinadas.

Las viviendas aprovechan la pendiente del terreno y la orientación de sus parcelas para disponer de vistas hacia el mar, las montañas y las puestas de sol. La privacidad entre propiedades constituye otro de los elementos del diseño, mediante la disposición de los edificios y la utilización de vegetación.

La promoción ha recibido atención de publicaciones internacionales de arquitectura y estilo de vida, como Architectural Digest, The Wall Street Journal y Forbes Luxembourg, además de medios españoles que han recogido la participación de sus arquitectos.

Clubhouse: restaurantes, discoteca, piscinas, spa y espacios privados

El desarrollo no se limita a las viviendas. Uno de los elementos centrales de Sabina es su Clubhouse, un edificio concebido como lugar de reunión y ocio para la comunidad de propietarios.

La construcción fue diseñada por Rolf Blakstad, especializado en la reinterpretación de la arquitectura tradicional de Ibiza, mientras que el interiorismo cuenta con la participación de Lázaro Rosa-Violán.

El conjunto incluye restaurantes, zonas de comedor interiores y exteriores, bares, piscinas, espacios de descanso y jardines. La promotora presenta estas instalaciones como una combinación de servicios de ocio y bienestar destinados a los residentes.

Pero una de las instalaciones más singulares del complejo es su discoteca privada, situada dentro del Clubhouse, que cuenta con una pista de baile, un bar nocturno y capacidad aproximada para 40 personas en el interior.

El espacio dispone además de un sistema de iluminación artística y una gran ventana que permite contemplar la piscina desde debajo del agua. Los residentes pueden reservar la discoteca para celebraciones privadas o utilizarla durante los eventos organizados por la propia comunidad.

Según la descripción corporativa del Clubhouse, los propietarios disponen también de spa, gimnasio, plataforma para yoga, pistas de tenis y pádel, anfiteatro, espacios para celebraciones y un templo no confesional destinado a actividades de meditación o encuentros privados.

El diseño de los jardines incorpora olivos de gran tamaño, especies vegetales mediterráneas y materiales naturales, con la intención de integrar las zonas comunes en el paisaje.

Los restaurantes forman parte de la oferta gastronómica del complejo. La compañía describe una propuesta de cocina mediterránea basada en productos frescos, con espacios exteriores y comedores cubiertos.

Propietarios, alquileres y servicios personalizados

Otro componente del desarrollo es la posibilidad de alquilar determinadas villas mediante un sistema de gestión organizado por la propia promotora.

Según la sección de alquileres de Sabina, los propietarios pueden incorporar sus viviendas a un programa específico gestionado por el equipo del complejo.

Los arrendatarios reciben durante su estancia acceso temporal a los servicios del Clubhouse y a las instalaciones de la comunidad, además de herramientas de atención y conserjería.

La empresa establece en su web una duración mínima de un mes para los alquileres, una condición relevante para distinguir este modelo de otras modalidades de alojamiento vacacional.

En noviembre de 2025, Forbes Luxembourg presentó Sabina como una propuesta inmobiliaria orientada a compradores internacionales de alto patrimonio, interesados tanto en el uso residencial como en la conservación del valor de sus propiedades y la posibilidad de obtener ingresos mediante alquileres.

Desarrollo por fases desde 2015

La construcción de Sabina no se ha ejecutado de una sola vez, sino mediante distintas fases de urbanización, edificación y entrega de viviendas.

La primera etapa incluyó 13 villas y las instalaciones principales del Clubhouse, mientras que las fases posteriores han ampliado progresivamente el número de residencias.

En junio de 2026, el estudio Chapman Taylor anunció la finalización de la fase 2 de la promoción y destacó su participación como arquitecto ejecutivo en la coordinación técnica del desarrollo.

Las cuentas consolidadas de Sabina Estates Group Holdings Limited correspondientes a 2025 indican que también se había completado la fase 1B y que continuaban los trabajos de las fases 3A, 3B y 4.

La documentación financiera menciona además una última fase de seis villas en proceso de tramitación urbanística, por lo que el conjunto aún no se encontraba completamente terminado.

Según el informe estratégico, 19 de las 21 villas que se encontraban en proceso de entrega estaban prevendidas. La información aparece en las cuentas aprobadas en septiembre de 2026 y refleja operaciones comerciales comprometidas que todavía debían completarse.

La promotora señala asimismo que durante 2025 se terminaron dos villas, frente a las diez del ejercicio anterior, y que se formalizaron dos nuevos contratos de compraventa.

La dimensión económica del complejo

El volumen de inversión necesario para desarrollar Sabina también se refleja en los estados financieros de su matriz británica.

Al cierre de 2025, el grupo contabilizaba existencias inmobiliarias por valor de 204,98 millones de euros, correspondientes principalmente a los costes acumulados de viviendas y otras actuaciones todavía vinculadas a su actividad promotora.

El balance consolidado recogía 255,49 millones de euros en activos totales y una estructura financiera que incluía créditos internacionales, préstamos de sociedades vinculadas y cantidades anticipadas por compradores.

Sabina registró 30,43 millones de euros de facturación en 2025, frente a los 96,71 millones del ejercicio anterior, una reducción del 68,5 % vinculada al menor volumen de operaciones inmobiliarias reconocidas durante el año.

El grupo cerró 2025 con 954.911 euros de pérdidas, aunque redujo considerablemente el resultado negativo de 8,24 millones registrado en 2024.

La evolución económica muestra la dimensión de una promoción construida durante varios ejercicios, en la que los resultados anuales dependen del calendario de terminación, venta y entrega de las villas.

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