SANT JOSEP

El presunto asesino de Casa Lola fue a Can Misses a comprobar si su víctima había muerto y hay nuevas detenciones

El hombre señalado como autor del incendio mortal acudió al hospital mientras la víctima, un trabajador paraguayo de 48 años, agonizaba con quemaduras en el 90% de su cuerpo. La investigación de la Guardia Civil, que apunta a un conflicto por celos y amenazas de muerte, ha dado lugar a detenciones.
El desalojo judicial de Casa Lola, en Es Cubells, Ibiza, ha comenzado este martes 27 de octubre con un amplio despliegue de efectivos de la Guardia Civil y la Policía

El hombre señalado como presunto autor del incendio mortal de Casa Lola, ocurrido el pasado 27 de septiembre en Sant Josep, acudió al Hospital Can Misses para comprobar si la víctima, un trabajador paraguayo de 48 años que había sufrido quemaduras en el 90% de su cuerpo, había fallecido. Así lo aseguran fuentes del caso consultadas por La Voz de Ibiza, que también confirman que se han producido detenciones en el marco de la investigación de la Guardia Civil. Entre las personas investigadas figura un hombre llamado Giovanni. Las pesquisas apuntan a un fuego provocado para acabar con la vida del residente del asentamiento, en un contexto de celos y amenazas de muerte previas.

El incendio se declaró durante la mañana del domingo 27 de septiembre en una de las chabolas levantadas en Casa Lola, una finca de es Cubells convertida en un asentamiento irregular que llegó a albergar a cerca de 200 personas. El fuego acabó con la vida de uno de sus residentes y se convirtió en el episodio más grave de una sucesión de conflictos, agresiones y denuncias vecinales. Tres días después, el 30 de septiembre, el Juzgado de Instrucción número 2 de Ibiza ordenó el desalojo inmediato de la finca, una medida que finalmente se ejecutó el 27 de octubre. La resolución respondió a un procedimiento por usurpación iniciado por la propiedad en julio, antes del incendio.

La visita al hospital se produjo mientras la víctima permanecía ingresada en estado crítico en la Unidad de Cuidados Intensivos. Según la información recabada por este diario, el hombre señalado como posible responsable del incendio llegó acompañado de otras personas y mostró una actitud que describen como extraña. Su objetivo, sostienen, era averiguar si el hombre que se encontraba dentro de la chabola cuando comenzó el fuego seguía con vida.

El trabajador paraguayo falleció aquella misma tarde, pasadas las cinco, después de que los médicos descartaran su traslado a un centro especializado en grandes quemados debido a la gravedad de sus lesiones.

Un conflicto por celos y amenazas de muerte

La víctima residía en Casa Lola, un asentamiento irregular situado en una finca de es Cubells que llegó a albergar a cerca de 200 personas en caravanas, tiendas de campaña y construcciones precarias.

El hombre trabajaba en la construcción durante la semana y como vigilante de seguridad los fines de semana. Según fuentes conocedoras del caso, mantenía una relación de amistad con una mujer cuya pareja habría protagonizado un conflicto con él por motivos de celos.

Fuentes vinculadas a la investigación describen al hombre señalado como posible responsable del incendio como «extremadamente celoso» y aseguran que habría amenazado de muerte a la víctima apenas unas horas antes de que ardiera su chabola.

Esta disputa constituye una de las líneas que sigue la investigación para esclarecer el posible móvil de lo ocurrido aquella mañana.

Desalojo de Casa Lola

El incendio que acabó con su vida

Todo ocurrió durante la mañana del domingo 27 de septiembre. A las 7.10 horas, el servicio de emergencias 061 recibió un aviso por un «incendio en bosque» que afectaba a una «construcción precaria» dentro de la finca de Casa Lola.

Cuando llegaron los equipos de emergencia, el fuego había alcanzado la chabola en la que se encontraba el hombre de 48 años.

Hasta el lugar se desplazaron una UVI móvil y una ambulancia de soporte vital básico. Los sanitarios consiguieron estabilizar al herido sobre el terreno antes de trasladarlo al Hospital Can Misses, donde ya se había activado el Código Trauma Grave.

Ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos poco después de las nueve de la mañana con quemaduras en el 90% de su superficie corporal. Su estado era tan grave que, aunque se valoró su traslado al Hospital La Fe de Valencia o al Vall d’Hebron de Barcelona, dos centros especializados en grandes quemados, los médicos descartaron finalmente el desplazamiento.

El hombre falleció aquella misma tarde, pasadas las cinco.

La garrafa que apunta a un fuego intencionado

Las primeras imágenes tomadas por los bomberos después de sofocar el incendio mostraban varias bombonas de butano alcanzadas por las llamas.

Una de ellas aparecía ennegrecida y con la válvula desprendida, como si hubiera explotado. Aquella circunstancia abrió inicialmente la posibilidad de que se tratara de un accidente.

Sin embargo, la investigación tomó otra dirección.

Según fuentes conocedoras del caso, el incendio habría sido provocado mediante una garrafa que portaban dos hombres instantes antes de que comenzaran las llamas.

Las mismas fuentes aseguran que los agentes han localizado ese recipiente, que constituye un elemento relevante para esclarecer el origen del fuego.

La hipótesis con la que trabajan los investigadores es que el incendio no fue fortuito, sino que habría sido provocado deliberadamente para acabar con la vida del hombre que se encontraba dentro de la construcción.

Un segundo hombre que abandonó Casa Lola

Las pesquisas también se han centrado en la posible participación de otro hombre que habría acompañado al supuesto autor del incendio.

Este individuo residía en Casa Lola y, según las fuentes consultadas, todavía se encontraba en el asentamiento cuando llegaron los servicios de emergencia.

Sin embargo, la noche siguiente abandonó la finca y desde entonces se desconocía su paradero.

Su presencia en el lugar y su posterior marcha forman parte de las circunstancias que la Guardia Civil trata de reconstruir para determinar cómo se produjo el incendio y quiénes pudieron participar en los hechos.

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Amenazas para que nadie cuente lo ocurrido

La investigación también está rodeada de un clima de temor entre algunas personas que podrían conocer lo sucedido.

Según fuentes próximas a la investigación, se han producido amenazas directas para evitar que determinados testigos hablen sobre las circunstancias del incendio.

Algunas de estas personas temen por su seguridad e incluso por su vida, de acuerdo con las mismas fuentes.

Estas intimidaciones se suman a las amenazas de muerte que, según los testimonios recabados, la víctima habría recibido horas antes de que ardiera su chabola.

Detenciones en el marco de la investigación

Dos días después del incendio, la Guardia Civil reconoció públicamente que no descartaba la vía criminal ante los indicios de que el fuego pudiera haber sido intencionado.

Desde entonces, la Policía Judicial ha continuado las pesquisas para esclarecer la muerte del trabajador paraguayo.

Fuentes conocedoras del caso han confirmado a La Voz de Ibiza que se han producido detenciones relacionadas con la investigación. Entre las personas investigadas figura un hombre llamado Giovanni.

Las actuaciones siguen centradas en reconstruir la secuencia de los hechos y determinar las posibles responsabilidades de las personas relacionadas con el incendio.

El desalojo de Casa Lola, un mes después de la muerte

El incendio mortal se produjo en un asentamiento que llevaba meses en el centro de la polémica por las condiciones de vida de sus ocupantes y los conflictos registrados en la finca.

Casa Lola llegó a albergar a cerca de 200 personas que vivían en caravanas, tiendas de campaña y chabolas, algunas de las cuales pagaban hasta 750 euros por una parcela en la que instalarse.

El 27 de octubre, exactamente un mes después de la muerte del trabajador paraguayo, se ejecutó el desalojo ordenado por el Juzgado de Instrucción número 2 de Ibiza en el procedimiento por usurpación iniciado por la propiedad mediante una denuncia presentada el 2 de julio.

Cuando llegó la comitiva judicial, el asentamiento ya había quedado prácticamente vacío. Parte de sus ocupantes se trasladó a una finca cercana, según publicó Periódico de Ibiza.

Una finca con antecedentes de violencia

El incendio del 27 de septiembre no fue el primer episodio violento relacionado con el fuego registrado en Casa Lola.

En julio, otro residente había rociado con gasolina a un hombre y le había prendido fuego durante una disputa. Aquel episodio terminó con una detención por lesiones y violencia de género.

Los vecinos de la zona también habían denunciado los problemas de seguridad que, a su juicio, se producían en el asentamiento y aseguraban sentirse atemorizados por determinadas situaciones dentro de la finca.

La propiedad, perteneciente a la empresaria Francisca Sánchez Ordóñez, conocida como «Paquita Marsan», había sido objeto de una demolición ejecutada por el Ayuntamiento de Sant Josep en 2022 por carecer de licencia. El terreno volvió a ser ocupado durante la pasada primavera.

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