El presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí, anunció que pedirá una reunión con los representantes ibicencos en el Congreso y el Senado para articular un frente común ante Aena y el Gobierno de España contra cualquier actuación en el aeropuerto que implique un aumento de capacidad. El anuncio se produjo durante el pleno de la institución, días después de la aprobación del DORA III, en plena controversia sobre la reforma de Es Codolar y tras las movilizaciones ciudadanas de los últimos días.
El movimiento coincide con la aprobación en el mismo pleno de una moción del Grupo Popular, defendida por la consellera Marilina Ribas, para rechazar un aumento de la capacidad y reclamar más participación institucional en las decisiones sobre el aeropuerto. La iniciativa pide que el Consell, el Govern balear, el Consell de Formentera y los ayuntamientos afectados intervengan de forma efectiva en las decisiones que puedan condicionar el modelo territorial y turístico de las Pitiusas.
Marí quiere que esa posición común se construya al margen de la adscripción política de cada representante. «El futuro del aeropuerto y las consecuencias que puede tener sobre Ibiza están por encima de los partidos. Debemos ser capaces de actuar unidos y trasladar a Aena y al Gobierno de España un mensaje inequívoco: Ibiza necesita inversiones para modernizar las instalaciones, mejorar la seguridad, la accesibilidad y los servicios, pero no necesita un aeropuerto con más capacidad para seguir aumentando la presión sobre la isla», afirmó.
Frente común después del DORA III y protesta del 20-S
La convocatoria de Marí añade ahora una pata parlamentaria a la respuesta política y social que se ha intensificado durante septiembre. El 20 de septiembre, una manifestación convocada por la Associació de Joves d’Eivissa y respaldada por alrededor de medio centenar de entidades recorrió Vila para reclamar límites al crecimiento aeroportuario y mayor participación de la isla en las decisiones sobre la infraestructura. La movilización fue seguida por unas 2.000 personas según la estimación realizada por este medio.
El DORA III fue aprobado por el Consejo de Ministros el 15 de septiembre. El documento fija para Ibiza una previsión de 9.173.500 pasajeros en 2027 y 9.718.800 en 2031, mientras mantiene como capacidad de referencia 10 millones de pasajeros anuales y 40 operaciones por hora. El aeropuerto cerró 2025 con 9.138.224 viajeros, una cifra algo inferior al redondeo de 9,2 millones utilizado en la nota del PP.
“Modernizar sin crecer”
Marí ha insistido en su discurso de separar las inversiones necesarias de cualquier crecimiento de capacidad. El presidente insular ya defendió esa posición en julio, después de reunirse con la cúpula de Aena, cuando reclamó que la remodelación no se tradujera en más viajeros durante la temporada alta. Aena respondió entonces que las actuaciones no incrementarían el número de vuelos que puede atender actualmente la infraestructura.
Pero el tono institucional se endureció tras la aprobación del DORA III: el Consell pasó del «entendimiento» de julio a anunciar «toda la presión necesaria» para que la isla sea escuchada.
La propia institución ha reconocido que no dispone de una competencia administrativa directa para autorizar o bloquear la reforma aeroportuaria. Eso convierte el movimiento anunciado este viernes fundamentalmente en una estrategia de coordinación política: reunir representantes de diferentes formaciones, intentar consensuar una posición insular y trasladarla al Gobierno y al gestor aeroportuario mientras avanzan los procedimientos técnicos del proyecto.
Inversiones prioritarias
La moción aprobada por el pleno concreta además qué inversiones considera prioritarias. Entre ellas aparecen la modernización de la terminal, mejoras en los controles de seguridad y fronterizos, baños, accesibilidad y zonas destinadas al transporte público, taxis y VTC, además de mejores condiciones operativas para empresas y trabajadores. También reclama soluciones para el tratamiento de aguas residuales, el suministro de agua potable, los accesos y las infraestructuras viarias.
En paralelo, el Consell vinculó su postura sobre el aeropuerto con medidas adoptadas durante los últimos años, entre ellas la regulación de entrada de vehículos, el control de plazas turísticas ilegales y el refuerzo de la red de autobuses. Son datos y argumentos aportados por la propia institución para defender su modelo de contención y situar Es Codolar dentro de una discusión más amplia sobre los límites del crecimiento insular.










