La declaración de zonas turísticas saturadas y de reconversión aprobada este viernes por el pleno del Consell de Ibiza llegó acompañada de una sospecha que la oposición puso encima de la mesa sin rodeos: que la medida sirve, entre otras cosas, para desbloquear la licencia del Hotel Ibiza Corso. El conseller Mariano Juan lo negó y respondió con tres argumentos.
La portavoz socialista Elena López Bonnet planteó la cuestión de frente. «Vamos a hablar, claro, del Hotel Corso —dijo—. No nos hagamos trampas ni dejemos de poner nombres, porque el problema es claro y concreto».
La concejala leyó en voz alta el pasaje del documento que, a su juicio, abre esa vía: que los establecimientos turísticos legalmente existentes comprendidos en las delimitaciones declaradas podrán acogerse, si cumplen el resto de requisitos, al régimen extraordinario de mejora de la disposición adicional cuarta de la Ley 8/2012, con solicitudes presentables hasta el 1 de junio de 2029. «Les da un buen plazo», apostilló.
Y formuló la pregunta sin rodeos: «¿Realmente ustedes están abriendo una puerta para poder desatascar por esta vía la licencia del Hotel Corso? ¿Están buscando, entre todas las administraciones —Ayuntamiento, Consell Insular y Govern balear—, una salida a este problema?».
López Bonnet enlazó la cuestión con lo ocurrido la víspera en el pleno municipal, donde el Ayuntamiento volvió a pedir paciencia sin aclarar qué hará con el permiso. «Se volvió a pedir paciencia, paciencia, lo arreglaremos —resumió—. ¿Es mediante estas vías como lo están arreglando?». Y reclamó al conseller que «sea valiente y diga de una vez qué es lo que están haciendo todos los miembros del Partido Popular en todas las administraciones».
Las tres respuestas del conseller
Mariano Juan respondió enumerando lo que, según él, la declaración no cambia. «No cambia el régimen de usos —afirmó—. Eso quiere decir que, si no se podía hacer una discoteca antes, no se podrá hacer una discoteca ahora».
En segundo lugar, sostuvo que tampoco altera el régimen de la oferta complementaria: «Si antes no se podía abrir al público una actividad complementaria allí dentro, ahora tampoco se puede abrir al público». Las declaraciones, insistió, «van sobre poder hacer proyectos en espacios públicos y proyectos de ampliación en espacios privados», no sobre los usos ni sobre si una actividad puede abrirse al público o debe reservarse a los clientes del hotel.
Su tercer argumento fue el que planteó como demostración: que la declaración, lejos de beneficiar al Corso, lo perjudica. «Sí hay un cambio y perjudica al Corso, es la reducción del 15 % al 10 % de posible ampliación —dijo—. La declaración hace que haya un 10 % de ampliación de forma automática. Lo que antes era un 15 % ahora es un 10 %. Por tanto, cualquier cambio que se quiera hacer del proyecto del Corso tendrá que tener una reducción». Y añadió una salvedad: «Esto, si no hay ninguna declaración más ni ningún cambio más por parte del Ayuntamiento».
El conseller sostuvo además que se están mezclando dos cosas distintas. El debate sobre la actividad que se pretende encajar en el establecimiento, dijo, «se ha ligado con un expediente de modernización del hotel que no tiene que ver en realidad con la licencia que este establecimiento de restauración podría tener». «Entiendo que se mezcle, pero no tienen nada que ver», zanjó, antes de anunciar que la cuestión se abordará «seguramente en una comisión específica».
«No me ha acabado de contestar»
La réplica socialista no dio por buena la explicación. López Bonnet agradeció las aclaraciones «aunque no me ha acabado de contestar lo que le pedía». Aceptó que la declaración no afecta al régimen de usos y que la actividad sigue siendo complementaria —«que también está mal dada esa licencia», apuntó—, pero insistió en el punto que consideraba sin responder: «Me sigue dejando un escenario en el que ustedes no han contestado, y es abrir una puerta a dar otra licencia o a salvar la ya dada. Les están abriendo una puerta».
Sobre el argumento del perjuicio, fue escéptica: «Si ustedes con estas disposiciones consiguen que puedan presentar un nuevo proyecto o que puedan salvar la licencia, lo de estar perjudicados lo podríamos discutir mucho tiempo».
Y cerró con dos reclamaciones. Que se aclare cuándo piensa convocarse la Comisión de Ordenación Turística —el órgano que debe resolver la revisión del informe turístico que sostuvo la licencia, y que sigue sin reunirse—, «que creo que es esencial». Y que el conseller explique «qué papel están jugando los miembros del Partido Popular que gobiernan en las distintas instituciones» respecto de este expediente.
Por qué el Corso está en el debate
La sospecha que la oposición trasladó al pleno tiene una base concreta. La reforma del Corso se tramitó al amparo del artículo 7 de la Ley 2/2020, la vía excepcional nacida en la pandemia, derogada en abril de 2025. Desde entonces, la única alternativa para volver a intentar la ampliación era la disposición adicional cuarta de la ley turística, pero su aplicación estaba condicionada a que el ámbito hubiera sido declarado zona de reconversión, algo que hasta ahora no había ocurrido en Ibiza.
La declaración aprobada este viernes, que incluye la subzona de Talamanca —con el Passeig Marítim, s’Illa Plana y ses Figueres—, cumple esa condición.
El expediente, mientras tanto, sigue en suspenso. El Ayuntamiento suspendió la eficacia de la licencia el 17 de septiembre por el exceso de ocupación que él mismo ha reconocido, sin anularla, y el Consell mantiene abierta la revisión del informe turístico de octubre de 2025.











