El sector turístico de Mallorca despide a uno de los empresarios que contribuyeron a transformar la industria hotelera de Baleares. José Luis Carrillo, fundador y presidente de Globales, ha fallecido este jueves a los 85 años, dejando tras de sí una trayectoria empresarial marcada por sus orígenes humildes, su capacidad para hacer crecer el negocio y una discreción poco habitual entre los grandes nombres del turismo.
Nacido en Huércal-Overa (Almería) en 1941, Carrillo comenzó a trabajar como aprendiz de camarero cuando apenas tenía 12 años. Con el paso del tiempo llegó a convertirse en uno de los principales empresarios hoteleros de Mallorca, al frente de una compañía que, según los datos de julio de 2026, contaba con 57 hoteles en cuatro países, más de 4.000 trabajadores y 39 establecimientos en Baleares.
Pese a la dimensión de su grupo, el empresario siempre mantuvo un perfil alejado del protagonismo público. Desde el propio sector turístico lo definían como «muy misterioso», destacaban su «discreción» y reconocían su capacidad empresarial al describirlo como un «crack». Su fallecimiento llega cuando el relevo generacional de Globales ya estaba consolidado, aunque Carrillo continuaba muy vinculado a las decisiones de la empresa familiar.
Fallece José Luis Carrillo, fundador de Globales, a los 85 años
La muerte de José Luis Carrillo supone la desaparición de uno de los empresarios vinculados al desarrollo del turismo en Mallorca desde finales de los años sesenta. Considerado un hotelero patrimonialista, Carrillo construyó su negocio a partir de la propiedad y la gestión de establecimientos turísticos, hasta situar a Globales entre las principales cadenas de Baleares.
Su trayectoria estuvo acompañada de una característica que se mantuvo durante décadas: la voluntad de preservar su privacidad pese al crecimiento de la compañía. En un sector en el que muchas de las grandes operaciones empresariales tienen una elevada repercusión pública, Carrillo destacó por su bajo perfil.

Sin embargo, esa discreción no le impidió mantener una presencia activa en el negocio. Hasta hace relativamente poco tiempo continuaba llevando las riendas de la empresa que había fundado.
El empresario estaba casado con Susana Szymanska, de origen polaco, con quien tuvo dos hijas, Susana y Carolina. Su funeral se celebrará el lunes 9 de noviembre, a las 19.30 horas, en la iglesia de Santa Cruz de Palma.
De aprendiz de camarero a uno de los grandes hoteleros de Mallorca
La historia empresarial de José Luis Carrillo comenzó mucho antes de la fundación de Globales. Aunque nació en Almería, los compromisos laborales de su familia hicieron que viviera en distintos puntos de España durante sus primeros años.
Su llegada a Mallorca se produjo a finales de los sesenta, en una etapa decisiva para el crecimiento del turismo. Su hija Susana recordaba que su padre llegó a la isla «en el momento correcto, a finales de los sesenta».
El empresario había empezado a trabajar con apenas 12 años como aprendiz de camarero. Posteriormente desempeñó distintas funciones dentro de la hostelería, hasta convertirse en maître y director. Ese conocimiento del sector desde sus puestos más básicos fue una de las características que marcaron su posterior trayectoria empresarial.
Su hija resumía los orígenes familiares y el esfuerzo que permitió desarrollar el negocio con estas palabras: «Nadie le regaló nada, somos de familia humilde. Se lo trabajó y con su inteligencia, con su ingenio y el momento». La referencia al momento histórico alude al auge del turismo que experimentó Mallorca durante aquellas décadas, un contexto en el que Carrillo encontró la oportunidad de desarrollar su propia actividad empresarial.
El hotel Don Pedro, el establecimiento con el que comenzó Globales
Uno de los momentos decisivos de su carrera fue su vinculación con el hotel Don Pedro, situado en Cala Sant Vicenç. Este establecimiento se convirtió en el punto de partida de la cadena hotelera que nació en 1970.
Carrillo no se limitó a participar en la gestión del negocio. También intervino en la construcción del hotel, adquirió inicialmente una participación accionarial y, poco después, compró el resto del establecimiento.
El Don Pedro se convirtió así en el primer hotel en propiedad del empresario. A partir de aquella operación comenzó una expansión que acabaría extendiéndose mucho más allá de Mallorca. Previamente, en 1967, Carrillo había fundado Optursa, la estructura que serviría como base para el desarrollo de su grupo turístico.
Desde Baleares dirigió el crecimiento de una compañía que fue incorporando nuevos establecimientos y ampliando sus actividades. Durante los años setenta y ochenta, Globales extendió su presencia por Baleares y la Costa del Sol, dos territorios que ocuparon un lugar importante en la trayectoria del empresario.
Globales: 57 hoteles, más de 4.000 trabajadores y presencia internacional
La dimensión alcanzada por Globales refleja el recorrido empresarial de José Luis Carrillo. Según los datos correspondientes a julio de 2026, la compañía contaba con 57 hoteles repartidos entre España, Argentina, Bélgica y Nicaragua. La plantilla superaba los 4.000 trabajadores. En Baleares, el grupo disponía de 39 establecimientos, una presencia que lo situaba como la segunda compañía con más plazas hoteleras de las islas y la primera por número de establecimientos.
La expansión no se limitó a la incorporación de hoteles. En 1982, Carrillo creó en Reino Unido Sunbright Holidays, con oficinas en Londres y Manchester. La iniciativa formó parte de la diversificación de sus actividades dentro del sector turístico.
El grupo familiar también desarrolló inversiones vinculadas a hoteles, apartamentos, locales comerciales, parques acuáticos y lavanderías. Estos negocios se distribuyen por Mallorca, Menorca y Andalucía. Además, dentro de la estructura empresarial figura Optursa Altura Destination Services, dedicada al banco de camas y a los servicios en destino. De esta manera, el negocio impulsado por Carrillo fue ampliando su alcance más allá de la explotación de establecimientos hoteleros.
Air Madrid, el episodio más difícil de su trayectoria empresarial
No toda la carrera de José Luis Carrillo estuvo marcada por el crecimiento hotelero. Uno de sus momentos más complicados llegó con Air Madrid, la aerolínea de la que fue uno de sus fundadores.
En 2004, Carrillo adquirió el control de la compañía aérea. Primero compró el 80 % del capital y posteriormente alcanzó el 100 %, con la intención de competir en las conexiones entre España y Latinoamérica. Sin embargo, el proyecto terminó convirtiéndose en uno de los principales reveses de su trayectoria. En 2006, después de numerosos retrasos, cancelaciones y problemas operativos, se retiró la licencia a la aerolínea.

Air Madrid cesó sus operaciones y entró en concurso de acreedores. La quiebra representó un episodio especialmente difícil para la familia Carrillo. No obstante, el empresario afrontó las obligaciones derivadas de aquella situación. Su hija Susana resumió la respuesta familiar con una afirmación contundente: «Hemos pagado cada céntimo». Tras aquel revés, continuó desarrollando su negocio hotelero, que siguió siendo el eje principal de su actividad empresarial.
Su capacidad para gestionar hoteles y reaccionar ante las crisis
A lo largo de su carrera, José Luis Carrillo también destacó por su experiencia en el arrendamiento de activos hoteleros. Desde el sector se subrayaba su habilidad para alcanzar acuerdos y gestionar establecimientos mediante este modelo.
Uno de los ejemplos fue su reacción ante la quiebra de Thomas Cook. Tras la caída del grupo turístico, Carrillo actuó con rapidez para hacerse cargo del Cook’s Club Palma Beach. Aquella operación se convirtió en otra muestra de su capacidad para desenvolverse en situaciones complejas dentro del mercado hotelero. Su actividad empresarial estuvo caracterizada tanto por la adquisición de establecimientos como por la búsqueda de fórmulas de explotación que permitieran mantener y ampliar el negocio.
La gran operación con Barceló que finalmente no prosperó
En 2023, Globales protagonizó conversaciones para una de las operaciones hoteleras más relevantes de aquel momento. La compañía negoció en exclusiva con Barceló el posible alquiler de 50 activos hoteleros en España. Desde la propia Globales llegó a trascender que las conversaciones con Simón Pedro Barceló avanzaban favorablemente.
La operación, sin embargo, no llegó a concretarse. De haberse cerrado, habría supuesto la incorporación de más de 10.000 habitaciones a Barceló. Además, habría convertido a esta compañía en la primera cadena hotelera de España.
El acuerdo frustrado puso de manifiesto el atractivo que tenía la cartera de establecimientos de Globales para otros grandes operadores del sector. Pese a que las negociaciones no prosperaron, la familia Carrillo continuó al frente del grupo y mantuvo su actividad empresarial.
Susana Carrillo y la tercera generación al frente de Globales
El relevo generacional de Globales comenzó a consolidarse años antes del fallecimiento de su fundador. En 2015, su hija Susana Carrillo empezó a liderar la empresa familiar como directora general. La incorporación de nuevos miembros de la familia permitió ampliar la continuidad del proyecto. La tercera generación también está presente en la compañía a través de Sofía y Susana Diamantopoulos Carrillo. De esta manera, el grupo cuenta con representantes de distintas generaciones vinculadas a su gestión y desarrollo.
Sin embargo, la transición empresarial no supuso una desvinculación completa de José Luis Carrillo. El fundador continuó participando en la actividad de la compañía y mantuvo su influencia en las decisiones del negocio. Su hija Susana explicaba que seguían contando con él «para todo». Esta presencia refleja el vínculo que Carrillo conservó con la empresa que había construido desde sus primeros pasos en la hostelería.
Los reconocimientos de Marbella y Estepona a José Luis Carrillo
La contribución del empresario al desarrollo turístico no se limitó a Baleares. Su actividad en la Costa del Sol también fue reconocida institucionalmente. En 2012, el Ayuntamiento de Marbella dedicó una avenida a José Luis Carrillo por su aportación al crecimiento turístico de la zona. Tres años después, en 2015, Estepona bautizó otra calle con su nombre. Ambos reconocimientos reflejaron la importancia que alcanzó su actividad empresarial en Andalucía.
La expansión de sus negocios por la Costa del Sol formó parte del crecimiento que había comenzado en Mallorca durante los años setenta y ochenta. A pesar de estos homenajes, Carrillo mantuvo el perfil discreto que había caracterizado su vida profesional.











