Lionel Messi volvió a ser el protagonista cuando más lo necesitaba Argentina. En una noche cargada de simbolismo, historia y expectativas, el capitán de la Albiceleste firmó un doblete frente a Austria que permitió a la selección campeona del mundo avanzar a la siguiente ronda del Mundial y reforzar la ilusión de seguir peleando por un nuevo título.
La actuación del rosarino tuvo además un componente especial. Justo cuando se cumplen 40 años exactos del histórico «Gol del Siglo» de Diego Armando Maradona frente a Inglaterra, Messi ofreció otra exhibición con sello propio para continuar ampliando una leyenda que parece no tener límites.
Sin embargo, el triunfo argentino no fue únicamente obra de su gran estrella. Detrás de la clasificación apareció también una selección sólida, equilibrada y con recursos en todas sus líneas, capaz de imponerse a una Austria intensa y física, pero incapaz de encontrar las herramientas necesarias para poner en aprietos a la vigente campeona del mundo.
Messi vuelve a liderar una noche decisiva
La victoria de Argentina quedará asociada al doblete de Lionel Messi, pero el encuentro comenzó con más dificultades de las previstas para el conjunto sudamericano. El capitán argentino tuvo una oportunidad inmejorable para abrir el marcador en los primeros minutos. Sin embargo, falló un penalti en el minuto 8, enviando el balón fuera. Lejos de afectar su rendimiento, el error pareció convertirse en un estímulo para seguir buscando el gol.
Durante la primera mitad acumuló varias ocasiones claras. Entre ellas, dos acciones que estuvieron muy cerca de terminar en la red y que fueron evitadas por intervenciones decisivas del portero y la defensa austríaca. A pesar de la resistencia rival, el premio terminó llegando. En el minuto 38 apareció Messi para romper la igualdad y firmar un tanto que tuvo un valor especial en términos estadísticos e históricos.
Con ese gol alcanzó los 17 tantos en Mundiales, una cifra que lo situó como máximo goleador histórico de la competición en ese momento. La sensación de estar presenciando otro capítulo irrepetible en la carrera del argentino se hizo evidente desde entonces.
Una Argentina que es mucho más que su estrella
Aunque el foco volvió a apuntar hacia Messi, el rendimiento colectivo de la selección argentina fue uno de los aspectos más destacados del encuentro. La campeona del mundo mostró nuevamente una estructura sólida en todas sus líneas. La seguridad defensiva de Cristian Romero y Lisandro Martínez permitió neutralizar los intentos de Austria, mientras que el centro del campo aportó control, circulación y equilibrio.
La combinación de talento, experiencia y sentido de pertenencia volvió a ser una de las principales fortalezas del conjunto albiceleste. La movilidad de Thiago Almada y la capacidad de gestión del trío formado por Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister permitieron que Argentina dominara gran parte del desarrollo del partido.
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Austria intentó imponer un juego físico y de pierna fuerte, generando incluso algunos momentos de tensión y varias trifulcas durante la primera mitad. Sin embargo, el equipo sudamericano respondió con paciencia, posesión y criterio para encontrar los espacios adecuados.
La jugada del primer gol fue una muestra de ello. Un pase de Medina encontró a Messi en el momento exacto para que el capitán resolviera una acción que terminó siendo decisiva.
Un rival sólido, pero sin capacidad para sorprender
Austria llegaba al compromiso con la intención de dificultar al máximo el trabajo de Argentina. Durante varios tramos del encuentro consiguió incomodar a los campeones del mundo mediante la presión física y la intensidad en los duelos. Sin embargo, la falta de imaginación en ataque terminó siendo un problema insalvable.
La selección europea logró competir desde el esfuerzo, pero apenas generó peligro real sobre la portería argentina. La sensación predominante fue que, aunque podía resistir durante algunos momentos, le resultaba muy difícil encontrar la manera de hacer daño.
La diferencia entre ambos equipos apareció especialmente en la capacidad para transformar las oportunidades en situaciones realmente decisivas. Mientras Austria acumulaba trabajo defensivo, Argentina esperaba con inteligencia el instante adecuado para golpear.
La preocupación por el estado del Cuti Romero
Uno de los pocos aspectos negativos de la noche para la Albiceleste fue la sustitución de Cristian Romero durante la segunda mitad. El defensor, considerado una pieza fundamental dentro del sistema argentino, abandonó el terreno de juego por molestias en una rodilla que genera preocupación de cara a los próximos compromisos.
La salida del central obligó a reajustar la defensa en un momento en el que el encuentro parecía completamente controlado. Aunque Austria intentó aprovechar esa circunstancia, los cambios introducidos por ambos entrenadores no modificaron sustancialmente el desarrollo del partido. Los europeos apostaron por nuevas variantes ofensivas, incluyendo la entrada de Marko Arnautovic y la salida de David Alaba, pero continuaron sin encontrar soluciones efectivas.
El broche final de otra actuación memorable
Con el partido prácticamente resuelto, la segunda mitad transcurrió con menos vértigo que la primera. Argentina administró la ventaja con tranquilidad y apenas sufrió sobresaltos. Julián Álvarez dispuso de una oportunidad para ampliar la diferencia, aunque no logró concretarla. Mientras tanto, Messi parecía reservar energías pensando en el próximo desafío del torneo. Sin embargo, todavía tenía guardado un último momento para la historia.
Cuando el encuentro ya transitaba los minutos finales, apareció nuevamente el capitán argentino. En el minuto 95 llegó el segundo gol de la noche y el número 18 de su trayectoria mundialista. Un tanto que cerró definitivamente el encuentro y confirmó una nueva exhibición del futbolista rosarino. La imagen final fue la de una selección rendida nuevamente a los pies de su líder, el jugador que continúa acumulando récords mientras mantiene viva la ilusión de todo un país.
LIONEL ANDRÉS MESSI, DEJATE DE JODER.
¡MINUTO 94, CASI 39 AÑOS! 🤯🇦🇷 pic.twitter.com/kpeVp8G4K7 https://t.co/79RqGtK97h
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La clasificación ya está asegurada y Argentina sigue avanzando en el torneo. Queda mucho camino por recorrer, pero la actuación frente a Austria dejó una conclusión difícil de discutir: cuando Lionel Messi aparece, cualquier sueño parece posible. Y una vez más, fue él quien marcó la diferencia.










