A veinte minutos de las playas más concurridas del Mediterráneo, el interior de Ibiza conserva pueblos con iglesias del siglo XVIII, conjuntos medievales y bares que llevan abiertos más de un siglo, y la mayoría de los turistas no los visitan porque no están en el itinerario estándar. Esta ruta los recorre de sur a norte en un solo día, con coche de alquiler y sin prisa.
Punto de partida: Santa Gertrudis de Fruitera
Santa Gertrudis de Fruitera · Centro de la isla · Municipio de Santa Eulària

El mejor arranque para la ruta es Santa Gertrudis de Fruitera, la parroquia más bohemia del interior de Ibiza. Desde los años setenta acumula galerías de arte, restaurantes de referencia y una comunidad de residentes internacionales del sector creativo que le dan un ambiente difícil de encontrar en cualquier otro pueblo de la isla.
La iglesia data de 1786 y el Bar Costa, frente a ella, es una referencia histórica del pueblo. Un café aquí antes de arrancar la ruta es un buen comienzo.
Primera parada: Sant Rafel de sa Creu y sus talleres de cerámica
Sant Rafel de sa Creu · Cruce central de la isla · Municipio de Sant Antoni

A pocos kilómetros hacia el oeste, Sant Rafel de sa Creu ocupa el cruce geográfico entre Ibiza ciudad y Sant Antoni. Su iglesia fue consagrada en 1793 y el pueblo está declarado Zona de Interés Artesanal por su tradición cerámica: los talleres del pueblo producen piezas torneadas a mano que pueden comprarse directamente a los artesanos.
Vale la pena detenerse a ver trabajar a los ceramistas antes de continuar. A cinco minutos en coche está Es Broll de Buscastell, uno de los pocos parajes de la isla con agua corriente natural.
Segunda parada: Sant Josep de sa Talaia
Sant Josep de sa Talaia · Sur de la isla · Capital municipal

Bajando hacia el sur, Sant Josep de sa Talaia es la capital del municipio más extenso de Ibiza, al pie del monte Sa Talaia, el punto más alto de la isla con 475 metros. Su iglesia-fortaleza, una de las cuatro grandes de Ibiza y declarada BIC, tiene un retablo barroco y un púlpito de madera tallada restaurados tras la Guerra Civil.
Los sábados hay mercado ecológico y de artesanía frente al ayuntamiento. El Bar Can Bernat Vinya, con más de un siglo de antigüedad, es la referencia social del pueblo.
Tercera parada: Sant Jordi de ses Salines
Sant Jordi de ses Salines · Sur de la isla · Municipio de Sant Josep

De regreso hacia el norte, Sant Jordi de ses Salines alberga algo único: es la única de las cuatro grandes iglesias-fortaleza de Ibiza que conserva las almenas intactas, lo que la convierte en la mejor conservada de todas.
Su término municipal incluye las Salines, el espacio natural protegido del sur de la isla. Una parada breve pero con mucho que ver.
Cuarta parada: Sant Llorenç de Balàfia y el conjunto medieval
Sant Llorenç de Balàfia · Norte-centro · Municipio de Sant Joan

De vuelta hacia el norte, la parroquia de Sant Llorenç de Balàfia es el punto de entrada al conjunto medieval de Balàfia, uno de los más singulares de la isla. Las torres defensivas y las casas payesas medievales que forman el conjunto fueron construidas para refugiarse de las incursiones piratas que asolaban el campo ibicenco durante siglos.
Están a cinco minutos del pueblo en coche y son visitables. Desde aquí, las playas del norte (Benirràs, Cala Xarraca y Portinatx) están a menos de veinte minutos.
Final de ruta: Sant Joan de Labritja
Sant Joan de Labritja · Norte de la isla · Capital municipal

El remate natural de la ruta es Sant Joan de Labritja, capital del municipio menos poblado de Ibiza y uno de los pueblos con más carácter del norte. Su iglesia parroquial arranca en 1720, y el municipio tiene el honor histórico de haber sido el único pueblo rural ibicenco con ayuntamiento propio tras la Constitución de 1812, cuando el resto dependía de la capital.
Los domingos hay mercadillo de 10:00 a 15:00 en la plaza, y la noche de Sant Joan (23 al 24 de junio) se celebra con hogueras en uno de los rituales más auténticos de la isla.
La ruta completa, con paradas y tiempo para comer en alguno de los pueblos, ocupa cómodamente un día entero. El mejor momento para hacerla es fuera del pico de temporada (mayo, junio o septiembre) cuando los pueblos tienen vida propia y las carreteras del interior permiten conducir sin prisas.













