«EMPEORA CADA AÑO»

La crisis de los gatos callejeros en Ibiza se agrava: «La situación está fuera de control»

Las voluntarias que atienden las colonias felinas de Ibiza denuncian una situación límite, reclaman más ayuda vecinal y exigen implicación a los ayuntamientos
Imagen ilustrativa de gatos callejeros. Archivo
Imagen ilustrativa de gatos callejeros. Archivo

Las personas voluntarias que se encargan de cuidar a los gatos callejeros de Ibiza han lanzado una llamada de auxilio ante una situación que, según denuncian, resulta cada vez más difícil de sostener. La falta de manos, el aumento de las camadas, los gastos veterinarios y la ausencia de descanso han llevado al límite a quienes dedican buena parte de su tiempo y sus recursos a atender a estos animales.

La mayoría de las personas que realizan esta labor son mujeres. Una de las voluntarias más conocidas de la isla, que ha solicitado permanecer en el anonimato, ha compartido en redes sociales un mensaje en el que reconoce sentirse «completamente abrumada». Según explica, ese agotamiento no es un caso aislado, sino una sensación que sus compañeros y compañeras experimentan «con mucha frecuencia».

En una entrevista posterior con Noudiari, la cuidadora ha advertido de que la situación «empeora cada año». Su principal preocupación es que no hay suficientes personas para capturar y esterilizar a los gatos, una tarea que considera esencial para evitar que sigan naciendo nuevas camadas.

La voluntaria también dirige sus críticas a los ayuntamientos de Ibiza. Sostiene que las administraciones municipales deberían asumir una parte mucho mayor de la gestión y los costes de las colonias felinas, en lugar de dejar esa responsabilidad principalmente en manos de particulares y asociaciones que dependen de donaciones.

Las voluntarias de Ibiza denuncian que están desbordadas

El mensaje difundido por la cuidadora refleja el agotamiento acumulado entre quienes atienden a los gatos callejeros de la isla. La voluntaria explica que las solicitudes de ayuda llegan constantemente y que, en muchas ocasiones, las personas que contactan con ellas desconocen la cantidad de trabajo que ya tienen pendiente: «A diario recibimos un sinfín de mensajes pidiendo ayuda. La gente no comprende lo pocos voluntarios que somos ni la enorme cantidad de trabajo que esto conlleva. Algunos se enfadan cuando no podemos ayudar de inmediato».

La situación resulta especialmente difícil porque el número de personas disponibles es muy reducido en comparación con las necesidades de atención de los animales. A las solicitudes de rescate se suman las tareas de alimentación, captura, esterilización, búsqueda de hogares de acogida y atención de gatos enfermos o heridos.

La cuidadora recuerda que quienes realizan este trabajo son «personas normales», pero que su compromiso con los animales acaba condicionando prácticamente todos los aspectos de su vida. Según relata, las personas voluntarias «no tienen vida social, pausas ni descanso» y conviven con el «estrés y preocupación» que genera atender situaciones difíciles de manera continuada. Además, asegura que no pueden «ignorar el sufrimiento diario» de los animales que necesitan ayuda.

Qué piden las cuidadoras de gatos callejeros a los residentes

Ante la falta de recursos humanos, la voluntaria considera imprescindible que más residentes se impliquen directamente en el cuidado y control de las colonias felinas. Su petición no se limita a recibir avisos sobre gatos que necesitan asistencia. También reclama que quienes detectan una situación problemática participen en las tareas necesarias para resolverla.

Entre las medidas que propone figura pedir prestada una trampa y capturar a los gatos para facilitar su esterilización. También plantea que más personas se ofrezcan para acoger gatitos temporalmente en sus viviendas y buscarles un hogar definitivo.

Colonias de gatos
Colonias de gatos

Otra de las formas de colaboración que destaca es la económica. La voluntaria solicita apoyo para quienes trabajan sobre el terreno, para las asociaciones que se encargan de esterilizar animales y para las familias de acogida. Según denuncia, muchas de estas familias asumen de su propio bolsillo los gastos derivados del cuidado de los gatos.

La cuidadora resume su petición en un mensaje dirigido a quienes solicitan ayuda: «No somos superhéroes. Sé amable, colabora, sé generoso, comprensivo y ten paciencia». Su objetivo es transmitir que la responsabilidad de atender a los animales no puede recaer siempre sobre el mismo grupo reducido de personas.

La esterilización, una de las principales prioridades

En su entrevista con Noudiari, la voluntaria identifica el trampeo de gatos callejeros para su posterior esterilización como una de las tareas más urgentes. Explica que la captura y esterilización de los animales permite reducir el número de nuevas camadas. Cuantos más gatos se esterilizan, menos crías nacen, lo que ayuda a evitar que las colonias continúen creciendo.

Sin embargo, la escasez de voluntarios dificulta realizar esta labor con la frecuencia necesaria. La cuidadora asegura que siempre aparecen «demasiadas» camadas nuevas y considera que, con tan pocas personas disponibles, «es imposible esterilizar a todas las hembras».

Esta situación provoca que el trabajo pendiente se acumule. Mientras se intenta atender a los animales que ya forman parte de las colonias, siguen naciendo nuevos gatitos que también pueden necesitar alimentación, atención veterinaria o un hogar de acogida. Por ello, la voluntaria insiste en que el control de la reproducción es fundamental para evitar que la situación siga empeorando.

El problema de alimentar gatos callejeros sin esterilizarlos

Otro de los aspectos que preocupa a las personas voluntarias es la alimentación de gatos callejeros sin que se adopten medidas para controlar su reproducción. La cuidadora explica que algunas personas dan de comer a los animales, pero no se ocupan de esterilizarlos. Según su valoración, esta práctica contribuye a que las colonias sigan creciendo. Por ese motivo, pide a quienes alimentan habitualmente a gatos callejeros que también se impliquen en su esterilización. La voluntaria considera que proporcionar comida no debería ser la única actuación de quienes se ocupan de una colonia.

Además, señala que existen personas contrarias a esterilizar a los animales porque consideran que esta práctica es «contra natura». Ante esa postura, defiende la necesidad de informar y concienciar sobre las consecuencias de permitir que las colonias se reproduzcan sin control. «Hay que educarlas», afirma.

Faltan casas de acogida para gatitos, madres y animales operados

La esterilización no es la única necesidad que identifica la voluntaria. También considera imprescindible ampliar la red de hogares de acogida para gatos callejeros. Explica que estas viviendas temporales no se necesitan exclusivamente para gatitos.

Las madres con sus crías también requieren espacios de acogida, al igual que los animales que se encuentran recuperándose de una operación. Estas situaciones generan necesidades adicionales de atención y cuidados que no siempre pueden cubrir las personas voluntarias. La falta de casas disponibles dificulta encontrar un lugar adecuado para los animales que necesitan permanecer temporalmente bajo supervisión.

A esta necesidad se suma el coste de los tratamientos médicos. La cuidadora reclama más fondos para pagar las facturas veterinarias, uno de los gastos que deben afrontar quienes trabajan con las colonias. Según explica, tanto las asociaciones como las familias de acogida destinan recursos propios a estas tareas.

La voluntaria reclama a los ayuntamientos que asuman sus responsabilidades

Una parte importante de las críticas de la cuidadora se dirige a las administraciones municipales de Ibiza. La voluntaria recuerda que, desde octubre de 2023, la legislación atribuye a los ayuntamientos responsabilidades sobre los gatos callejeros.

Según su interpretación de esas obligaciones, la actuación municipal no debería limitarse a financiar o realizar esterilizaciones. También sostiene que los consistorios deben identificar a los animales mediante microchip a nombre del ayuntamiento.

Gatos
La problemática por los gatos se profundiza en Ibiza.

A ello añade el pago de los gastos veterinarios cuando los gatos enferman o resultan heridos, así como la necesidad de facilitar comida a las personas encargadas de alimentarlos. La cuidadora incluye entre las responsabilidades municipales registrar y proteger las colonias felinas. En su opinión, estas actuaciones deberían formar parte de una gestión pública continuada, sin depender principalmente de la disponibilidad de personas voluntarias. «Todos los ayuntamientos deberían pagar todo esto, por ley», insiste.

Sant Antoni y Eivissa, los dos ayuntamientos que destaca la cuidadora

La voluntaria establece diferencias entre los municipios de Ibiza en relación con la gestión de las colonias felinas. Según explica, Sant Antoni y Eivissa son los únicos ayuntamientos de la isla que están aplicando la esterilización de gatos callejeros. También asegura que ambos consistorios costean la atención veterinaria de los animales enfermos o heridos.

Su valoración sobre el resto de municipios es considerablemente más crítica. Afirma que otros ayuntamientos llevan a cabo actuaciones relacionadas con los gatos domésticos, pero no participan de la misma manera en la atención de los animales callejeros. En relación con las colonias felinas, sostiene que «no participan» y que «están ignorando la ley».

La cuidadora también señala que las asociaciones funcionan exclusivamente con donaciones del público, una dependencia económica que considera insuficiente para afrontar todas las necesidades. Por ello, reclama que los consistorios colaboren directamente con las entidades que trabajan con gatos callejeros y asuman los gastos veterinarios.

La propuesta: contratar profesionales para capturar gatos callejeros

Entre las soluciones planteadas por la voluntaria figura una medida concreta: que cada ayuntamiento contrate trampeadores profesionales. La cuidadora considera que la captura de gatos para su esterilización requiere una dedicación que resulta difícil de mantener exclusivamente mediante trabajo voluntario.

En su opinión, esta actividad debería contar con personal remunerado y con recursos municipales. «Debería ser un trabajo remunerado y no depender de voluntarios, que no tienen tiempo para trabajar y gastan su propio dinero. No es justo», manifiesta.

La propuesta busca reducir la dependencia de personas que dedican su tiempo libre y sus propios recursos económicos a esta labor. La voluntaria considera que la contratación de profesionales permitiría reforzar el trampeo, una de las tareas que identifica como prioritarias para controlar las poblaciones felinas.

También insiste en la necesidad de que las administraciones trabajen junto a las asociaciones y se hagan cargo de los gastos veterinarios. La falta de recursos económicos y humanos es, según su testimonio, uno de los principales obstáculos para mejorar la situación actual.

La advertencia sobre las colonias felinas de Ibiza: una situación fuera de control

La cuidadora concluye su denuncia con una advertencia sobre las consecuencias de no actuar. Considera que sin ayuda económica municipal y sin medidas como la esterilización gratuita, el problema de las colonias felinas continuará agravándose.

Su preocupación se centra especialmente en la reproducción de los animales y en la imposibilidad de atender todas las camadas con los recursos actuales. La voluntaria reclama que las administraciones reconozcan la magnitud de la situación y colaboren económicamente con quienes ya están realizando estas tareas. «Necesitamos su ayuda económica y que entiendan que esta situación está fuera de control. Como sucede con las serpientes lo ignoran durante tanto tiempo que acaba siendo imposible de arreglar», lamenta.

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