El Parador de Ibiza ya ha empezado a recibir a sus primeros clientes y su director, Pau Arbona, resume el momento con una frase: “Es una pasada”. En declaraciones a La Voz de Ibiza durante el primer día de apertura, Arbona admite que el equipo llega con emoción y tensión acumulada tras meses de preparación. “Ahora sí, hemos llegado. Son tantos meses trabajando para este día”, explica, antes de reconocer que lo vive “muy ilusionado” y también “muy nervioso”.
Según Arbona, el hotel arranca con la maquinaria lista y con el primer objetivo cumplido: dar la bienvenida a los huéspedes. “Lo tenemos todo muy bien preparado”, dice, y añade que ya han empezado a recibir a “algunos primeros clientes”. Pero el estreno no se limita a quienes se alojen en el establecimiento: el director confirma que también esperan “algún visitante” y “algún ibicenco” que se acerque a conocer los espacios de restauración para tomar algo o incluso comer.
Eso sí, el propio director del Parador de Dalt Vila ya avisó que durante los primeros días el sector gastronómico del establecimiento tendrá un «aforo limitado». «Iremos cogiendo cada vez más gente», ha señalado.
Dónde está la entrada principal del Parador
En el arranque, una de las dudas prácticas ha sido por dónde se entra. Arbona aclara que la entrada peatonal principal será por Dalt Vila, en la zona de la Catedral y la plaza de la Catedral, subiendo por el casco histórico. “Este es nuestro acceso peatonal”, explica. El acceso del Calvari, en cambio, será exclusivo para vehículos y reservado para los clientes que lleguen en coche: “es exclusivo para vehículos, solo para nuestros clientes”.
El director precisa además que, aunque esa entrada no es accesible para todos los perfiles, quien lo necesite podrá utilizar el otro acceso, mientras que para el resto de visitantes la entrada principal será por Dalt Vila.
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Producto local y recetas de toda la vida
Sobre la propuesta gastronómica, Arbona avanza la idea fuerza del restaurante: producto local de alta calidad y recetas históricas. “Producto local de mucha calidad” y “recetas históricas de toda la vida”, resume, con el compromiso de recuperar algunas elaboraciones tradicionales. En la misma línea, sostiene que el Parador quiere poner en valor el destino y su identidad, integrando la gastronomía como parte de la experiencia en Dalt Vila.
La apertura del Parador se produce después de un fin de semana de puertas abiertas que Paradores calificó como “todo un éxito” y que, según la compañía, permitió que miles de personas recorrieran las instalaciones antes de la llegada de los primeros huéspedes. Con el hotel ya en funcionamiento, la atención se desplaza ahora a lo operativo: cómo se articula el acceso, cómo responde la restauración y cómo encaja el Parador en la vida cotidiana de la ciudad.











