LÍO EN EL CORSO

Pista de baile y horas de cierre: qué está realmente en juego en la batalla jurídica por el futuro de Lío Ibiza

El Ayuntamiento avala el uso de una antigua licencia de sala de fiestas del Hotel Corso, donde el mítico restaurante-cabaret se moverá el año próximo. Pero los vecinos de s'Illa Plana preparan una estrategia para impedir que se desarrolle esa actividad.

Lío Ibiza en su actual ubicación de Marina Ibiza.

La batalla jurídica que los vecinos de s’Illa Plana preparan contra el desembarco de Lío Ibiza en el Hotel Corso tiene en su núcleo una pregunta: ¿con qué actividad podrá operar desde el próximo año el tradicional restaurante y cabaret, que hasta 2026 funcionará en Marina Ibiza?

Tal como ha informado La Voz de Ibiza, el Ayuntamiento ha emitido un informe técnico en el que da por buena la ampliación de la actividad complementaria existente en el hotel. En otras palabras, hoy Lío cuenta con un aval técnico municipal para intentar mantener un esquema de actividad similar al actual.

Sin embargo, los vecinos de s’Illa Plana consideran que la magnitud y las características de la reforma no permiten sostener esa licencia de actividad y advierten que Lío debería solicitar una nueva. Ese escenario representaría una auténtica encrucijada para el histórico cabaret que funciona hasta ahora en Marina Ibiza: el PGOU de Vila aprobado en 2023 impide conceder nuevas licencias de salas de fiestas o discotecas. La cuestión parece destinada a acabar en los tribunales, mientras los vecinos de Talamanca articulan un frente jurídico.

Lío, un negocio que no encaja en una sola casilla

Lío cuenta con un modelo que lo hace único. Uno que mezcla cena, espectáculo, música y ocio nocturno. Esta actividad híbrida del Lío, que es restaurante más espectáculo, más discoteca, no está contemplada como tipología autónoma. Pero encaja con lo que en la legislación española es una “sala de fiestas”, ya que esta permite tanto pista de baile como espectáculos y servicios de comida.

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El Ayuntamiento ya ha señalado que a la ampliación de la sala de fiestas existente, no le afectaría la prohibición establecida en el apartado 6.10 del artículo 48 del PGOU 2023, dado que no se trataría de una ‘nueva instalación’”, siempre que se respeten las superficies máximas permitidas. En otras palabras, hoy Lío cuenta con el aval municipal para continuar su actividad como hasta ahora.

Según ha podido saber La Voz de Ibiza, la reforma contempla que la actividad de sala de fiestas se mude desde el sótano del Corso, donde funcionaba Lucifer, hasta la terraza, lindante con la piscina.

Fuentes jurídicas consultadas por La Voz de Ibiza sostienen que una licencia previa no puede servir sin más para cualquier transformación posterior. Si la actividad se amplía, se mezcla con otros usos y se desplaza dentro del complejo, deja de ser simple continuidad y pasa a exigir, a su juicio, un nuevo título habilitante.

¿Hasta dónde puede llegar esta batalla jurídica que se plantean desde Talamanca? En caso de lograr una victoria en los juzgados, los vecinos de s’Illa Plana podrían aspirar a que Lío solo funcionara como restaurante, sin pista de baile. El espectáculo asociado al momento de la cena caería en un gris, pero que bien podría entenderse como un servicio adicional de su actividad primaria, la de restaurante.

A nivel de afectación del barrio, uno de los principales efectos de contar con una licencia de actividad de sala de fiestas o una de restaurante es que en el primer caso Lío podría mantenerse abierto hasta las 6:00, mientras que los restaurantes están obligados a cerrar a las 3:00.

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De cualquier modo, la licencia con la que opere Lío no implicaría una marcha atrás con la reforma del Corso. Y con uno de los puntos que más preocupa a los vecinos de la zona: la construcción de un gran parking que genere problemas en el tráfico.

Un capítulo aparte sería el perjuicio que Lío podría alegar al no poder desarrollar parte de su actividad, por lo cual podría reclamar indemnizaciones al Ayuntamiento.

Vale recordar que la operación para la llegada de Lío al Corso se articula a tres bandas: Blasson Property como propietario del activo, Marriott en la futura gestión hotelera y Lío como operador del espacio de ocio. Precisamente por eso, la pelea ya no es solo sobre una reforma del hotel, sino sobre qué actividad concreta se quiere implantar y con qué licencia.

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