Mientras los vecinos de s’Illa Plana trabajan en una estrategia jurídica para impedir que Lío Ibiza desarrolle su actividad de sala de fiestas en el Hotel Corso desde 2027, la reforma del establecimiento turístico ubicado en Talamanca, que albergará al mítico cabaret, proyecta un ambicioso espacio para Lío Ibiza.
Los renders incorporados a la documentación de reforma y ampliación del establecimiento, a los que ha accedido en exclusiva La Voz de Ibiza, confirman la tesis que ha publicado este medio en las últimas semanas: que la actividad prevista para Lío en el Corso seguirá incluyendo un fuerte componente de espectáculo y pista de baile.
Así lo sugieren las imágenes de una gran sala interior de trazado limpio y monumental, presidida por un escenario frontal, escaleras curvas a ambos lados, una entreplanta con balconada destinada a clientes VIPS y un amplio vacío central pensado para concentrar la actividad principal.
Lejos del esquema de una sala cerrada y encajonada, la propuesta apuesta por un espacio más escénico y con una relación directa con el exterior. Un marco que permitiría a Lío Ibiza conservar una de sus grandes bazas visuales: la apertura hacia el frente portuario de Ibiza y el perfil de Dalt Vila como telón de fondo.

Una sala mucho más visible
La memoria del proyecto de reforma del hotel incluye la ampliación de la actividad complementaria actual. En ese marco, el expediente parte de una actividad recreativa preexistente de 1.167,34 metros cuadrados y plantea elevar el conjunto de usos complementarios hasta 3.692,71 m², equivalentes al 26,36 % de la superficie construida total del establecimiento. Entre esos usos se incluyen, además, restauración y comercio.
La documentación también sitúa la zona de ampliación de la actividad complementaria en el bloque de menor altura del complejo, precisamente el ámbito sobre el que el proyecto concentra buena parte de la transformación visible. Esa lógica encaja con lo que reflejan los renders: un nuevo Lío integrado en la pieza más baja del hotel, concebido como un gran escaparate escénico.
Escenario, doble altura visual y apertura al exterior
Las imágenes adjuntas muestran una distribución pensada claramente para el espectáculo. Hay un escenario principal al fondo, una gran superficie central para el público, barras o puntos de servicio laterales y una doble circulación por escaleras curvas que refuerza la sensación de teatralidad. En la parte superior aparece una balconada corrida que permite una segunda lectura del espacio, casi como si el local estuviera diseñado para verse también desde arriba.

Pero el rasgo más llamativo está en el frente abierto del local. Los renders enseñan una gran apertura frontal completamente diáfana hacia el exterior, una solución que cambia por completo la relación del espacio con el paisaje. No es un detalle menor: la propia memoria describe que la fachada oeste del hotel “recae directamente a la zona portuaria”, después de la transformación del entorno provocada por las obras del puerto.

A partir de ahí, la lectura posible es que el nuevo Lío parece querer explotar como parte de su atractivo una gran vista abierta sobre el puerto y el perfil histórico del frente de Ibiza, una baza que durante años fue una de las señas de identidad del local en Marina Ibiza.

No en el sótano, sino en otro formato
Ese punto conecta además con una de las grandes controversias del caso. La vieja licencia sobre la que se apoya la operación remite a la actividad histórica del Corso en su zona inferior, donde funcionaba Lucifer. La licencia municipal de apertura y funcionamiento de 1997 fue otorgada a Turismo Balear S.A. para una “sala de baile”, con un aforo máximo permitido de 365 personas.
Los renders permiten intuir otra escala, otra estética y otra relación con el edificio y el paisaje. Ya no se trata de una sala interior discreta o enterrada en la lógica del sótano, sino de un espacio concebido como gran sala escénica vinculada visualmente al exterior.
Las imágenes también suponen un espacio de mayor ambición que el anterior. Según ha podido saber La Voz de Ibiza, se contempla que el nuevo Lío en el Hotel Corso cuenta con capacidad para 400 personas.
Más allá del local de ocio, el Corso encara una reforma global del establecimiento, con ampliación del parking, mejora de zonas comunes, redistribución de habitaciones y nuevos servicios asociados a la modernización del hotel. Esta reforma se lleva a cabo luego de que Blasson Property comprara el hotel, para que sea gestionado por Marriott. En ese esquema Lío será el inquilino que operará el espacio de ocio.















