Ibiza y Formentera afrontan esta Semana Santa con una reactivación de reservas de última hora que ha permitido sostener la ocupación, especialmente gracias al mercado nacional. Así lo ha ha explicado a La Voz de Ibiza la gerente de la Federación Hotelera de Ibiza y Formentera, Alicia Reina. Este comportamiento se ha intensificado en los días previos, pese al contexto internacional marcado por la incertidumbre.
Reina ha detallado que el cliente nacional continúa siendo “muy sensible al precio, al clima y a la proximidad de fechas”, lo que explica este repunte tardío. Con todo, ha precisado que la campaña se sitúa en niveles similares a los del año pasado, «sin llegar a ser especialmente fuerte».
Este escenario encaja con lo que ya venía anticipando el sector, que confiaba en las reservas de última hora como elemento clave para apuntalar la ocupación, en un inicio de temporada condicionado por la demanda contenida.
Apertura limitada y arranque progresivo
Uno de los factores determinantes es que la planta hotelera abierta sigue siendo reducida, ya que numerosos establecimientos han optado por retrasar su apertura. Según los datos informados tanto por la Federación Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF) como por el Sistema de Inteligencia Turística de Ibiza del Consell, en estas fechas están abiertos entre 160 y 170 establecimientos hoteleros en Ibiza, que corresponden con la mitad de la mayor de las islas pitiusas.
La Semana Santa, más alejada este año del inicio natural de la temporada, ha llevado a concentrar aperturas en finales de abril y mayo, cuando la demanda es más estable. Varios hoteles han preferido no abrir anticipadamente, ya que hasta entonces quedan tres a cuatro semanas que se prevén flojas.
Esta estrategia provoca que, «aunque los hoteles operativos registren ocupaciones razonables», según Reina, el destino en su conjunto transmita aún una sensación de arranque gradual. «No podemos decir que esta Semana Santa sea un pistoletazo de salida», ha señalado.
En ese sentido, Reina ha subrayado que el sector evoluciona hacia un modelo en el que se prioriza la rentabilidad y la eficiencia en las aperturas, concentrando la actividad en los periodos de mayor demanda. No obstante, algunos establecimientos están adelantando su apertura como estrategia para captar y fidelizar trabajadores, aun asumiendo menor rentabilidad en estas semanas.
Estancias más cortas y mayor dependencia del clima
A ello se suma un cambio en el comportamiento del turista, con «estancias más breves, escapadas de dos o tres noches», una tendencia especialmente visible en Formentera. En este caso, el flujo de visitantes depende en mayor medida de las condiciones meteorológicas y de una demanda más vinculada al verano.
Así, en conjunto, la Semana Santa se mantiene como un periodo de transición, sostenido por la demanda de última hora pero sin capacidad de impulsar por sí solo el inicio de la temporada turística, que sigue situándose en el mes de mayo.













