La calidad del aire en Ibiza se mantuvo en niveles “muy buenos” durante 2025, sin registrar episodios que superaran los umbrales perjudiciales para la salud, según datos oficiales analizados por el Observatorio de Sostenibilidad de IbizaPreservation en el marco de su informe anual.
El estudio, basado en registros del Servicio de Cambio Climático y Atmósfera del Govern balear, revela que el 98,65 % de las mediciones de dióxido de nitrógeno (NO2) se situaron en valores óptimos, mientras que el 1,35 % restante se clasificó como “bueno”.
Asimismo, el informe subraya que desde 2021 no se ha detectado ningún episodio que supere el umbral considerado perjudicial para la salud, fijado en 201 μg/m³, lo que consolida una tendencia positiva en la calidad del aire de la isla.
La media anual de NO2 en 2025 fue de 6,45 μg/m³, muy por debajo del límite legal de 30 μg/m³, lo que confirma que los niveles de este contaminante, asociado principalmente al tráfico y la combustión de combustibles fósiles, se mantienen bajos en Ibiza.
En cuanto al dióxido de azufre (SO2), todas las estaciones registraron valores “muy buenos” durante todo el año, con concentraciones inferiores a 100 μg/m³, lo que refleja una estabilidad prolongada en niveles reducidos de este gas.
Por otro lado, el ozono troposférico (O3) registró seis superaciones del límite diario de 120 μg/m³, todas ellas en Sant Antoni, lo que indica que este contaminante secundario sigue condicionado por factores meteorológicos y la radiación solar.
En relación con las partículas en suspensión (PM10), se contabilizaron 33 superaciones del límite diario a lo largo de 2025, distribuidas en 25 días, una cifra cercana al máximo legal permitido. La mayoría de estos episodios se concentraron en verano y se vinculan a tráfico, actividad energética o intrusiones de polvo.
Un indicador clave de sostenibilidad
La técnica del Observatorio de Sostenibilidad, Inés Roig, destacó que “es fundamental seguir monitorizando este indicador para anticipar posibles cambios y garantizar la calidad y salud ambiental” en un contexto de creciente presión territorial.
El informe también señala un cambio relevante en la red de medición, ya que la estación urbana de Dalt Vila dejó de operar en marzo de 2025, lo que limita la comparabilidad de algunos datos respecto a años anteriores.
Desde el Observatorio subrayan que la calidad del aire es un indicador clave de sostenibilidad, al estar directamente relacionada con la salud de la población y el impacto de las actividades humanas en el entorno.










