EL FUTURO DE LOS RESIDUOS DE IBIZA

Mallorca pone condiciones a la basura de Ibiza: frenará la entrada si Son Reus se satura

El vicepresidente insular Pedro Bestard asegura que la institución mallorquina decidirá cómo se hará el traslado y podrá pararlo si algo falla en Son Reus.

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Las instalaciones de Tirme en Son Reus.

A pocos días del inicio previsto del plan piloto para enviar residuos de Ibiza a Mallorca, el Consell de Mallorca ha lanzado una advertencia: podrá detener la entrada de basura procedente de Ibiza si en la planta de Tirme, en Son Reus, hay “saturación” o si “alguna cosa no fuese bien”. La aclaración la formuló este jueves el vicepresidente segundo y conseller insular de Medio Ambiente del Consell de Mallorca, Pedro Bestard, y añade un nuevo elemento de incertidumbre a una operación que en Ibiza sigue sin despejar del todo ni su calendario real ni su logística final.

Bestard quiso remarcar además que el control último del operativo no estará ni en el Govern balear ni en el Consell de Ibiza, sino en la propia institución mallorquina. El conseller subrayó que será el Consell de Mallorca quien decida “cómo y de qué manera” se trasladarán los residuos.

Las declaraciones se produjeron en respuesta a una pregunta formulada en el pleno insular por la portavoz de MÉS per Mallorca, Catalina Inés Perelló, que cuestionó el papel desempeñado por el Consell mallorquín en la adopción de esta medida. La representante ecosoberanista reprochó al equipo de gobierno haber “dejado de gobernar” y sostuvo que la iniciativa no se ha decidido en Mallorca, sino fuera de la isla, en alusión al Govern y al Consell de Ibiza.

Perelló rechazó además que la importación de residuos pueda presentarse como una fórmula de cooperación entre islas y defendió que Mallorca no puede convertirse en la solución a los problemas de otros territorios, menos aún —dijo— dentro de un modelo ambiental cuestionado por su propio impacto. También negó que la ley balear de residuos obligue a importar basura y criticó que el Consell de Mallorca actúe como ejecutor de decisiones ajenas.

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Bestard, por su parte, defendió que el traslado supondrá “ventajas” para los mallorquines, aseguró que en Son Reus van “sobrados” para asumir la importación y reivindicó que quien manda en Mallorca es el propio Consell de Mallorca.

Son Reus, entre la tranquilidad oficial y la alarma sindical

Si bien Bestard aseguró que en Son Reus van “sobrados” para asumir la importación de residuos, este mismo jueves surgió en Mallorca una advertencia desde el ámbito laboral. La sección sindical de CCOO en Emaya denunció un “grave deterioro” de las instalaciones de descarga y una situación de “extrema precariedad” que, según sostiene, está generando riesgos biológicos para la plantilla.

El sindicato alertó de la saturación de los fosos de recepción, la acumulación de lixiviados sobre el suelo de las naves y la falta de limpieza profunda en zonas de paso de maquinaria y personal, además del mal estado del pavimento y de la falta de mantenimiento preventivo. CCOO reclamó una intervención urgente para sanear las zonas afectadas, reparar el suelo y activar un plan de contingencia que evite el colapso, en un momento en que Son Reus se sitúa en el centro del debate por la posible llegada de residuos desde Ibiza.

Dudas sobre cuándo iniciará el plan piloto

Según había manifestado el Consell de Ibiza, estaba previsto que en abril comenzara el traslado de la fracción rechazo de la isla hasta Mallorca, como parte del plan piloto diseñado para aliviar la presión sobre Ca na Putxa.

Sin embargo, siguen abiertas varias incógnitas esenciales del dispositivo. No se ha aclarado públicamente qué naviera realizará el traslado marítimo ni qué empresa asumirá el transporte terrestre. Además, sigue pendiente la firma del convenio entre ambos consells insulares, señalado desde el principio como uno de los pasos decisivos para activar el operativo. Todo ello ha dejado en el aire el cronograma con el que la institución ibicenca trabajaba para arrancar el sistema esta primavera.

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El plan que servirá de termómetro

El envío de residuos fuera de la isla se ha ido consolidando como una de las principales soluciones que manejan las administraciones para responder a la saturación crónica del vertedero de Ca na Putxa y al endurecimiento progresivo de la normativa europea sobre vertidos. El objetivo es sacar de Ibiza la fracción rechazo, es decir, la parte de los residuos que no puede reciclarse y que acaba enterrada en el vertedero.

El plan piloto ha sido concebido como una prueba de un año de duración para evaluar la viabilidad técnica, logística y económica de trasladar los residuos de Ibiza a la incineradora de Son Reus. En función de sus resultados, la isla podrá medir hasta qué punto esta fórmula puede convertirse en una solución estable durante los próximos años, mientras sigue abierto el debate de fondo sobre el modelo definitivo para el tratamiento final de residuos. La alternativa es construir una incineradora en Ibiza.

El recorrido del proyecto ha avanzado sobre todo en el plano jurídico y presupuestario. Primero fue necesario aprobar el decreto autonómico que daba cobertura legal a la operación. Después, el Consell de Ibiza fue incorporando partidas millonarias para financiar el traslado, mientras el Govern balear asumía el compromiso de aportar 50 millones de euros al Consell de Mallorca vinculados a esta iniciativa. Pese a ese impulso administrativo y económico, la operativa concreta del traslado sigue sin cerrarse por completo en el momento en que abril aparecía en el calendario como horizonte de arranque.

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