El asentamiento de Sa Joveria, en Ibiza, afronta sus últimas horas. Sus habitantes deberán abandonarlo antes de este martes 21 de abril a las 10.00 horas, tras una orden judicial que obliga al desalojo por motivos de seguridad, salubridad y riesgo ambiental
Desde primera hora de este lunes, decenas de personas recogen sus pertenencias y desmontan las chabolas en las que han vivido durante los últimos años. Muchos lo hacen con maletas en la mano y sin saber dónde pasarán la noche.
Trabajadores sin vivienda
La mayoría de los residentes son trabajadores, muchos de ellos empleados en sectores clave como la construcción, el aeropuerto o la restauración, que no han podido acceder a una vivienda en la isla debido a los elevados precios del alquiler.
“Trabajamos y tenemos dinero para pagar, pero no hay casas”, explica a IB3 uno de los afectados, que abandona el asentamiento con todas sus pertenencias.
Denuncias por falta de aviso
Aunque el Ayuntamiento asegura que se ha seguido el procedimiento y que los afectados han sido notificados, algunos residentes sostienen lo contrario.
Varios de ellos denuncian que no han recibido comunicación oficial del desalojo, lo que ha incrementado la incertidumbre en los días previos a la intervención.

Sin alternativa habitacional
El principal problema, coinciden los afectados, no es solo el desalojo, sino la ausencia de soluciones.
“Queremos pagar, pero no hay viviendas disponibles”, lamentan. En Ibiza, alquilar una habitación puede superar los 1.000 euros mensuales, una cifra inasumible para muchos trabajadores.
Algunos ya contemplan abandonar la isla si no encuentran alojamiento en los próximos días.
Un problema estructural
El desalojo de Sa Joveria forma parte de una estrategia más amplia para eliminar asentamientos irregulares en Ibiza, donde se prevé actuar sobre espacios que afectan a unas 200 personas en las próximas semanas, como es el caso del asentamiento de Can Misses, cuyo operativo se realizará el 29 de abril.
Sin embargo, el problema de fondo sigue siendo el mismo: la falta de vivienda asequible en una isla donde incluso quienes tienen empleo no pueden acceder a un techo.












