Las obras en el Hotel Corso han quedado frenadas de forma provisional después de que el martes se introdujeran excavadoras y camiones en el solar y se realizaran trabajos en un periodo especialmente sensible del año. Según ha podido confirmar La Voz de Ibiza, no se trata de una paralización definitiva de toda la reforma, sino de un alto sobre una actuación concreta desarrollada en plena vigencia del bando municipal estival de obras.
La medida fue tomada luego de quejas de los vecinos de Illa Plana y se basa en la regulación aprobada por el Ayuntamiento de Ibiza para el verano de 2026, que establece restricciones específicas entre el 1 de junio y el 30 de septiembre en una amplia franja del municipio cercana al frente turístico y al mar. En ese ámbito, si una obra se sitúa a menos de 300 metros de un establecimiento hotelero, deben retrasarse los trabajos hasta las 10.00 horas y quedan expresamente prohibidas las actuaciones que inevitablemente impliquen un alto nivel de sonoridad, entre ellas las excavaciones, las cimentaciones, el levantamiento de estructuras y el uso de maquinaria como martillos neumáticos o herramientas similares.
Lo que se ha detenido ahora no equivale a tumbar la reforma del hotel, sino a frenar unos trabajos concretos vinculados al uso de maquinaria pesada en el solar. En el entorno vecinal admiten en que las obras en sí no están canceladas de manera definitiva, pero consideran relevante que se haya actuado sobre una intervención que, a su juicio, no podía ejecutarse en estas condiciones durante el verano.
El propio bando municipal prevé esta posibilidad. El texto faculta al Ayuntamiento a ordenar la paralización de obras con licencia y en fase de ejecución cuando, tras verificación de los servicios técnicos municipales, el uso de maquinaria o cualquier otra circunstancia genere molestias y haya mediado una denuncia previa por escrito.
Un proyecto más amplio que la llegada de Lío
La actuación en Corso no se limita al futuro desembarco de Lío Ibiza, aunque ese sea el elemento que más atención ha concentrado en los últimos meses. La reforma del establecimiento hotelero contempla una operación más amplia sobre el activo, dentro de un proyecto que, tal como ha venido publicando La Voz de Ibiza, incorpora también la futura implantación del conocido cabaret en el complejo.
Más allá de la futura llegada de Lío, la reforma del Corso incluía una operación hotelera mucho más amplia: la memoria del proyecto hablaba de completar y mejorar el establecimiento, reforzar la seguridad contra incendios y la accesibilidad, reubicar habitaciones para liberar espacio destinado a nuevas dotaciones, potenciar zonas ya iniciadas como el gimnasio y el spa, incorporar nuevas escaleras de servicio y contraincendios, completar la planta cuarta que había quedado inconclusa, levantar un nuevo edificio anexo con cuatro habitaciones y una planta de instalaciones, además de construir un aparcamiento de dos plantas soterradas en la parcela vinculada a la antigua pista de tenis.
En el entorno vecinal sostienen que el problema de fondo no ha desaparecido. Los residentes siguen a la espera de una respuesta municipal más clara sobre el expediente en relación con Lío y mantienen sus objeciones al proyecto.












