La memoria de actividades de 2025 de Cáritas Diocesana de Ibiza y Formentera pone cifras a uno de los recursos más sensibles de la entidad: el Centro Nazaret, destinado a la acogida temporal de mujeres maltratadas, embarazadas sin hogar en sus últimos meses de gestación y menores sin hogar acompañados de sus madres.
A lo largo del año pasado, 42 personas pasaron por sus instalaciones, distribuidas en 24 unidades familiares, con un total de 6.173 pernoctaciones registradas.
De las 42 personas atendidas, 17 eran menores de edad y dos mujeres se encontraban embarazadas en el momento de su llegada al centro, lo que confirma el perfil de especial vulnerabilidad de quienes recurren a este recurso.
Cáritas define Nazaret como un espacio de seguridad para mujeres y menores destinado a solventar problemas temporales de alojamiento, cuyo funcionamiento se desarrolla bajo el seguimiento de una trabajadora social.

Renovación generosa, sin refuerzo humano
El centro fue objeto de una renovación de sus instalaciones financiada íntegramente por Vibra Hoteles, una donación que la propia entidad califica de generosa en su memoria anual.
Sin embargo, el director de Cáritas Diocesana, Joan Torres, admite en el mismo documento que esa mejora en las instalaciones no ha ido acompañada de un refuerzo en los medios humanos necesarios para sostener el recurso en el día a día.
«Para su funcionamiento diario seguimos sin contar con apoyo administrativo alguno», señala Torres en la memoria, en una de las pocas menciones críticas que introduce el propio director.
Además, durante la rueda de prensa, desde Cáritas detallaron que la mayoría de las mujeres llegan derivadas de los servicios sociales de los diferentes ayuntamientos.
Una carencia que reclama respuesta institucional
Esta falta de apoyo administrativo se enmarca en un contexto en el que la propia entidad reclama, en distintos pasajes de su memoria, mayor atención de las administraciones públicas hacia los colectivos más vulnerables de la isla.
La atención a mujeres víctimas de violencia machista y a menores sin hogar exige, además de espacio físico, una gestión sostenida de casos, coordinación con los servicios sociales municipales e insulares, y un seguimiento administrativo que garantice la continuidad del recurso más allá de la buena voluntad de sus trabajadores y voluntarios.
El caso de Nazaret se suma a otros recursos de Cáritas Diocesana en los que la entidad combina financiación privada con una gestión que recae fundamentalmente en el personal y el voluntariado propios, sin que conste en la memoria una aportación específica de las administraciones públicas destinada a reforzar este recurso concreto.
Cáritas Diocesana gestionó en 2025 un total de 1.959.208 euros, de los que el 55,4% procedió de ayudas públicas y el 44,6% restante de aportaciones privadas y fondos propios, si bien la memoria no desglosa qué proporción de esa financiación pública se destina específicamente a los programas de atención a mujeres víctimas de violencia de género o a personas sin hogar.
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