La Federación Independiente del Taxi de las Islas Baleares (FITIB) ha rechazado la versión difundida este jueves por el Ayuntamiento de Ibiza sobre un taxi de Palma denunciado por supuestamente operar en la ciudad sin autorización. Su presidente, Gabriel Moragues, sostiene que el vehículo no estaba prestando servicio ni había captado clientes, sino que transportaba a siete taxistas de Palma que habían viajado por la mañana a Ibiza para comer y tenían previsto regresar esa misma tarde.
La explicación de FITIB contradice el elemento central de la nota difundida previamente por el Ayuntamiento de Ibiza, que informó de que la Policía Local había denunciado a un taxi procedente de Palma que se encontraba «operando en la ciudad sin la autorización pertinente». En aquella actuación también participó el servicio de Inspección de Transportes del Consell de Ibiza.
FITIB admite una infracción, pero niega el transporte ilegal
Moragues sí reconoce que el conductor cometió una infracción al detener el vehículo en una parada de taxis del municipio de Ibiza, pero niega que exista prueba de que estuviera prestando servicio a clientes. Según su versión, los siete ocupantes eran amigos y, además, profesionales del taxi de Palma.
La federación sostiene que los ocupantes explicaron esta circunstancia tanto a los agentes de la Policía Local como al personal del Consell presente durante la intervención, pero asegura que no fueron identificados individualmente y que esa explicación no figura ni en el informe de la actuación ni en la posterior nota remitida a los medios.
FITIB afirma disponer de los billetes de ida y vuelta del mismo jueves para acreditar el desplazamiento, además de poder demostrar que todos los ocupantes del vehículo son taxistas de Palma. La organización defiende que utilizar un taxi para trasladarse con familiares o amigos no constituye por sí mismo una actividad ilegal.
La federación distingue así entre circular o desplazarse con un taxi fuera de su municipio habitual y prestar allí un servicio de transporte a terceros, que es precisamente el extremo que niega que se produjera en este caso. Según Moragues, el vehículo no había recogido clientes en Ibiza ni estaba realizando una carrera dentro de la isla.
Dos versiones sobre lo ocurrido
El Ayuntamiento había informado de una infracción muy grave conforme al artículo 96.e del Reglamento del Servicio Municipal del Taxi y había señalado que el conductor podía enfrentarse a una sanción de entre 1.001 y 6.000 euros. También apuntó que los hechos podrían encajar en la Ley 4/2014 de transportes terrestres y movilidad sostenible de Baleares.
FITIB, por el contrario, sostiene que la única conducta sancionable habría sido detenerse en una parada de taxis de Ibiza, y rechaza que pueda atribuirse al conductor una captación de clientes o una prestación irregular del servicio sobre la base de lo ocurrido.
Moragues ha defendido, no obstante, la rapidez de la intervención policial para comprobar la situación, aunque reclama que ese mismo nivel de vigilancia se aplique de forma habitual a las irregularidades que, según la federación, se producen en otros ámbitos del transporte.










