El Ayuntamiento de Sant Antoni de Portmany reconoció en el pleno que desconoce de dónde salió el agua que llenó el lago ornamental de la fiesta de temática egipcia del pasado 13 de agosto en la cantera municipal de sa Pedrera de Can Coix, y anunció que pedirá esa información a la empresa organizadora. Dos semanas después de la celebración, el punto central de la polémica sigue sin una sola cifra verificada por la administración.
«Cuestiones privadas de organización»
Preguntada por el Grupo Municipal Socialista, concejala de Urbanismo y Actividades, Eva María Prats, afirmó que «en ningún momento, por parte de este consistorio, evidentemente se facilitó el acceso al agua», y añadió que se trató de «cuestiones privadas de organización» sobre las que el Ayuntamiento «solicitará información al respecto».
El Ayuntamiento tampoco sabe qué empresa o gestor se encargó del suministro de agua. A su vez, la responsable municipal insistió en que el Consistorio no tenía constancia de que fuera a emplearse agua, porque la memoria descriptiva presentada por los promotores «no decía nada de cubicaje, tipo de agua» y, en su opinión, «no se sabía que se fuera a emplear agua real». Además, consideró que «se pueden comprobar» toda la infraestuctura montada y los trabajos realizados para la fiesta, «salvo el tema del agua».
Esa posición deja el conjunto del episodio en manos del relato de la promotora, Van Wyck & Van Wyck. sobre cuánta agua se usó, qué tipo de agua era, quién la suministro y adónde fue a parar.
La compañía se ha limitado hasta ahora en señalar que se emplearon 60 toneladas de agua (una cifra muy por debajo de la que denunció el PSOE) y que, terminada la fiesta, el agua se destinó a ser reutilizada. La Voz de Ibiza ha solicitado a Van Wyck & Van Wyck más detalles sobre la cuestión. La empresa se comprometió a responder a la brevedad.
Una sanción que depende del tipo de agua
La concejala avanzó también que el Ayuntamiento «está estudiando la viabilidad de sancionar esta cuestión» y vinculó esa posibilidad a una comprobación concreta: la de qué clase de agua se utilizó como elemento ornamental. «Podría ser sancionable, pero, como digo, no es algo fácil y ahora mismo no puedo afirmar ni una cosa ni otra», señaló. El criterio resulta relevante porque el reproche público al evento se centró en el uso de agua para un fin decorativo en un momento de restricciones, más que en su procedencia administrativa.
Sobre el destino final del caudal, la empresa Van Wyck & Van Wyck sostuvo en su comunicado que el agua se retiró para su reciclaje y reutilización en un «sistema de aguas grises», y que no se desperdició nada. En el pleno, el portavoz socialista Raúl Díaz puso en duda esa explicación a partir de una visita posterior al recinto: afirmó que el suelo de la cantera «está lleno de socavones» con marcas de agua y planteó que buena parte del caudal pudo haberse vertido allí mismo. Ni el Ayuntamiento ni la empresa han identificado hasta ahora a qué instalación concreta se derivó el agua, con qué medio se retiró ni con qué gestor.
Las cifras que siguen sin cuadrar
El volumen tampoco está resuelto. La organización cifró en menos de 60 toneladas el agua empleada, frente a las alrededor de 170 que manejaron las primeras estimaciones. La lámina se describió con una superficie de unos 850 metros cuadrados: para que las 60 toneladas encajen con esa extensión, la profundidad media tendría que haber sido de apenas siete centímetros, frente a los veinte de los cálculos iniciales. El Consistorio ha reconocido que no dispone de datos propios para verificar ninguna de las dos cantidades.

A todo ello se suma lo que el PSOE llevó al pleno sobre la documentación: sostiene que la palabra inglesa water aparecía en diez de las sesenta y nueve páginas de la memoria técnica registrada el 28 de julio, junto a una gran superficie coloreada, la expresión «steps into water» y una plataforma de acceso de cuatro por dos metros. El alcalde, Marcos Serra, ha planteado que podría haberse tratado de un efecto decorativo.
Dos semanas después de la fiesta, siguen sin respuesta cuatro cuestiones elementales: el volumen real de agua, su procedencia, el suministrador que la transportó y la instalación que la recibió al terminar










