El Ayuntamiento de Sant Antoni aprobó, mediante decreto 2026-3671, el expediente de contratación de las obras de ampliación y mejora del parque infantil situado en el cruce de la calle Cataluña con la calle Alicante, junto a la entrada del Cementerio Municipal.
El contrato, que se adjudicará por procedimiento abierto simplificado, tiene un presupuesto base de licitación de 376.526,59 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de tres meses.
El proyecto, redactado por el ingeniero Alberto Ribas López y dirigido por el técnico municipal Antonio Tur Mayáns, parte de un diagnóstico crítico del espacio actual: un recinto vallado de 117,33 m² útiles, sin pavimentar, sin juegos y con solo cuatro bancos de madera como único mobiliario, que la propia memoria describe como un espacio «con poca frecuencia de uso, a pesar de estar situado en pleno casco urbano».
La actuación prevé demoler los muros de mampostería y el vallado actual, ampliar el recinto hasta una superficie interior de 185,29 m² y construir una losa de cimentación de 208,04 m², casi el doble de la superficie existente.

Un parque por debajo del nivel de la calle
El detalle más singular del diseño es la cota del nuevo pavimento: se situará por debajo del nivel de las aceras circundantes, apenas 5 centímetros por encima de la rasante de la calle Alicante, mediante sobreexcavación y muros de contención perimetrales.
La memoria justifica esta solución no solo por criterios de drenaje, sino explícitamente por seguridad y control visual: el parque actual, señala el documento, «presenta poca claridad o transparencia hacia las actividades que se desarrollan en su interior», y el nuevo diseño busca «crear un espacio donde los niños puedan jugar libremente, mientras que los adultos les pueden supervisar de manera efectiva».
Cuatro juegos de la misma marca
El equipamiento de juegos, todo de la marca HAGS «o similar», contempla cuatro elementos: un módulo geométrico tipo Playcubes con red de araña, un columpio grupal con asiento cesta tipo nido, un balancín de uso tumbado con amortiguación y un multijuego trepador en forma de torre de escalada.

Los tres primeros están descritos como accesibles para sillas de ruedas; el cuarto, pensado para niños de entre 5 y 12 años, figura expresamente en la memoria como «Accesible (movilidad reducida): No» — el único de los cuatro que no lo es.
Vallado de acero marino y siete pilares de seis metros para dar sombra
El recinto se cerrará con un vallado perimetral de acero inoxidable AISI 316, un grado normalmente reservado a ambientes marinos y muy agresivos, con pasamanos a dos alturas.
Para dar sombra al interior, el proyecto instala una cubierta textil formada por cinco velas tipo Tension Sail, sostenidas por siete pilares de acero estructural de hasta seis metros de altura, anclados individualmente sobre zapatas de hormigón —una solución estructuralmente exigente para un espacio de apenas 200 metros cuadrados—.
El pavimento interior será de caucho amortiguador en dos capas, conforme a la normativa de absorción de impactos, y el conjunto deberá superar una certificación final de una entidad acreditada por ENAC antes de su recepción. En el entorno del recinto se sustituirá además un ejemplar de Ficus benjamina por una Magnolia grandiflora, y se instalarán seis luminarias Philips y tres papeleras urbanas del modelo ya presente en otros puntos del municipio.

Cámaras de videovigilancia y sensores de calidad del aire
Entre los criterios de adjudicación evaluables de forma automática, el pliego no exige pero sí premia con puntos adicionales dos elementos poco habituales en un parque infantil de barrio: hasta 5 puntos por instalar dos cámaras de videovigilancia integradas en la red municipal ya existente en la vía pública, y hasta otros 5 puntos por incorporar una estación de monitorización de la calidad del aire ambiental, capaz de medir partículas en suspensión, dióxido de nitrógeno, ozono y otros contaminantes.
Ninguna de las dos mejoras es obligatoria, pero ambas puntúan en la valoración técnica de las ofertas.
Presupuesto y plazos
El capítulo más costoso del proyecto es el de equipamiento, con 69.869,63 euros —el 26,72% del presupuesto de ejecución material—, seguido de los juegos infantiles (46.194,69 euros) y las cimentaciones (45.101,45 euros).
Las obras deberán ejecutarse en tres meses, con un plazo de garantía de doce meses desde la recepción. El pliego técnico advierte además de una moratoria municipal que obliga a mantener la obra parada durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre —la temporada alta—, salvo autorización expresa del órgano de contratación.
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