Los supuestos «170.000 litros» que marcaron durante semanas la polémica de la fiesta egipcia de Sa Pedrera no procedían de una factura ni de una medición del agua suministrada. Eran el resultado de calcular cuánto cabría en el lago si toda su superficie estuviera cubierta por una lámina de 20 centímetros de profundidad.
El cálculo era sencillo. A los aproximadamente 850 metros cuadrados atribuidos al lago se les aplicó una profundidad media de 20 centímetros. Es decir, se consideró un volumen completo de 0,20 metros de agua sobre toda esa superficie. El resultado eran 170 metros cúbicos o, lo que es igual, los 170.000 litros que luego se convirtieron en una de las cifras centrales de la controversia.
El cálculo matemático no tenía ningún problema. La cuestión era si realmente había 20 centímetros de agua de media sobre toda la superficie.
Ahora hay un dato que permite responder a esa pregunta. Dos facturas obtenidas por La Voz de Ibiza fijan el suministro total en 60 metros cúbicos, es decir, 60.000 litros, cantidad posteriormente contrastada con quienes participaron en el suministro.
Si mantenemos los mismos 850 metros cuadrados utilizados para obtener los 170.000 litros y repartimos sobre ellos los 60 metros cúbicos documentados, la profundidad media resultante es de aproximadamente 7,06 centímetros.
Murete de unos 20 centímetros
Según información recabada por La Voz de Ibiza, la organización contrató, además del suministro de los 60 metros cúbicos, la construcción de un murete de contención de aproximadamente 20 centímetros de altura para mantener el agua dentro de la superficie creada para el evento. Ese muro tenía, por tanto, aproximadamente la misma altura que la profundidad utilizada para calcular los 170.000 litros.
Pero que el borde tenga 20 centímetros de altura no significa que el agua llegue hasta esos 20 centímetros. Con los 60.000 litros documentados repartidos sobre unos 850 metros cuadrados, la lámina ocuparía de media unos siete centímetros y quedaría todavía un margen aproximado de 13 centímetros hasta la parte superior del murete.
Los planos incorporados al expediente municipal sí representaban una gran superficie vinculada al agua y utilizaban repetidamente la palabra “water”, lo que no probaba que se ocupara toda la profundidad disponible.
“Unas pocas pulgadas”
Las fotografías y una descripción publicada en Vogue pocos días después de la fiesta apuntan además hacia una lámina mucho menos profunda. Asistentes a la fiesta describieron el agua por la que se movían los bailarines como de apenas “unas pocas pulgadas de profundidad”.
Como mera referencia, tres pulgadas son 7,62 centímetros. Las fotografías de la celebración ofrecen una impresión similar: artistas de pie dentro de la instalación con el agua alrededor de los tobillos.
De cálculo a cifra denunciada
Los 170.000 litros acabaron dejando de funcionar públicamente como una simple estimación y fueron incorporados a críticas políticas y denuncias posteriores. El PSOE utilizó esa cantidad al solicitar al Govern que investigara el volumen, origen, naturaleza y destino del agua utilizada en Sa Pedrera.










