Un técnico de emergencias sanitarias del 061, de 27 años, sufrió lesiones en el antebrazo derecho el pasado 28 de octubre al ser agredido por una paciente durante su traslado involuntario al Hospital Can Misses, en Ibiza. «Durante el transcurso del aviso ella fue escalando la violencia», relata el propio sanitario a este periódico. El profesional presentó denuncia ante la Guardia Civil al día siguiente.
Un aviso que empezó tranquilo
El servicio se activó sobre las 18.30 horas por una ideación autolítica. Al llegar al domicilio, en Santa Eulalia del Río, el equipo se encontró con una mujer que, aunque ebria, se mostraba colaboradora, según el técnico. También estaban presentes la Policía Local de Santa Eulària y la Guardia Civil, alertadas por el exmarido de la paciente, que informó al equipo de que la mujer tenía antecedentes de agresividad y un problema de alcoholismo no tratado, ya que evitaba acudir a sus citas con psiquiatría. El Centro Coordinador de Urgencias confirmó después que nunca había sido valorada por este servicio.
La situación se complicó con el traslado
Ante la agitación creciente, el equipo decidió trasladar a la paciente al hospital, pero la sedación farmacológica no surtió efecto: la mujer no respondió a la medicación, por lo que se optó por inmovilizarla mecánicamente en la camilla. «Ahí fue cuando me agarró del brazo», explica el técnico, mientras la paciente pateaba y escupía también a los agentes de la Guardia Civil presentes en el operativo.

Lesiones al colocar el tensiómetro
Las heridas se produjeron cuando el sanitario intentaba colocar el tensiómetro en la pierna de la paciente, ya dentro de la ambulancia. La mujer le agarró con fuerza el antebrazo y le clavó las uñas, provocándole, según el parte médico del Centro de Salud de Santa Eulària, escoriaciones lineales y un hematoma. El propio técnico reconoce que la agresión buscaba «hacerme daño», aunque la valora como leve en comparación con otros casos del sector.
La ambulancia, obligada a parar en la carretera
El trayecto hacia el hospital no fue tranquilo: la paciente consiguió soltarse en dos ocasiones de las contenciones mecánicas, lo que obligó a la ambulancia a detenerse en plena carretera EI-200, a unos quince minutos de Ibiza, para que un agente de la Guardia Civil subiera al habitáculo asistencial y ayudara a inmovilizarla de nuevo.
“No voy a coger la baja”
A pesar de las lesiones, el técnico ha decidido no solicitar la baja laboral. «He tenido suerte y solo me ha arañado», afirma, y pone el episodio en perspectiva al recordar un caso más grave sufrido por un compañero en 2023, al que, según su relato, «casi lo matan» en otra agresión durante un servicio.
El Servicio de Salud, a su disposición
El sanitario explica que IB-Salut se puso a su disposición tanto a nivel jurídico como de apoyo médico, incluida la oferta de acompañarle a comisaría a presentar la denuncia, propuesta que rechazó al no considerarlo necesario. De forma interna, la empresa también tramitó el incidente a través de su propio protocolo de notificación de agresiones.

Una paciente ya conocida por el equipo
Según el testimonio del técnico, no sería la primera vez que esta misma paciente protagoniza un episodio violento: asegura que un compañero ya había sido agredido por ella con anterioridad y activó entonces el protocolo interno de la empresa, aunque en aquella ocasión no llegó a presentar denuncia ante la Guardia Civil.
Diligencias abiertas por lesiones
El técnico presentó finalmente denuncia el 29 de octubre ante el puesto de la Guardia Civil de Santa Eulalia del Río, que abrió diligencias por un presunto delito de lesiones. «Si no, se normaliza», resume sobre su decisión de denunciar pese a no tratarse, en sus propias palabras, de una agresión especialmente grave.
Un riesgo que los sanitarios asumen como parte del oficio
El técnico reconoce que el entorno en el que trabaja el 061 es «siempre hostil», al tratarse de avisos a domicilio y no de un entorno hospitalario controlado, y admite que muchas de las agresiones que reciben son evitables. Pese a ello, insiste en que la única forma de frenarlas pasa por denunciar cada episodio, para que este tipo de ataques contra el personal de emergencias sanitarias no se conviertan en algo habitual.










