Desestacionalización, protección de la posidonia, gestión digital de los flujos turísticos y diversificación de la oferta son algunos de los argumentos que la Comisión Europea destaca de Ibiza después de incluirla entre las finalistas para convertirse en Capital Europea del Turismo 2027. La ficha oficial con la que Bruselas presenta la candidatura incorpora, sin embargo, una afirmación llamativa: da por instaladas en Talamanca unas boyas ecológicas cuyo proyecto todavía está pendiente de ejecución.
La Comisión Europea destaca los avances de Ibiza en materia de sostenibilidad y gestión turística. La ciudad figura entre las ocho finalistas de la categoría para destinos de entre 25.000 y 100.000 habitantes y deberá defender su candidatura ante el jurado europeo los días 18 y 19 de noviembre.
Entre las fortalezas ambientales, Bruselas sitúa la protección de Posidonia oceanica en el centro de la estrategia de la ciudad de Ibiza. La ficha europea destaca un proyecto de restauración marina de cinco años, el programa Viu la Posidonia y diferentes medidas para reducir los daños ocasionados por los fondeos sobre las praderas submarinas.
Sin embargo, la Comisión Europea hace una afirmación imprecisa: sostiene literalmente que el Ayuntamiento de Ibiza «ha instalado boyas ecológicas, especialmente en la bahía de Talamanca, para evitar los daños provocados por los fondeos».
El campo de boyas de Talamanca, sin embargo, todavía no está instalado. El Govern y el Ayuntamiento presentaron el pasado 13 de agosto el proyecto para crear 90 amarres ecológicos, con una inversión prevista de 1,67 millones de euros, mientras PortsIB trabajaba todavía en preparar la licitación y obtener los informes y autorizaciones necesarios para ejecutarlo.
La previsión oficial pasa por que la infraestructura pueda entrar en servicio durante la próxima temporada turística, siempre que la tramitación avance sin nuevos retrasos. La Voz de Ibiza ha venido informando sobre las demoras acumuladas por el proyecto de boyas ecológicas de Talamanca.
La sostenibilidad es uno de los criterios centrales del concurso europeo, junto con la accesibilidad, la digitalización, la protección del patrimonio cultural, la creatividad y el desarrollo del talento local. Las candidaturas fueron evaluadas sobre estos parámetros antes de que la Comisión seleccionara las ciudades que pasan a la última fase.
Desestacionalización y digitalización
Otro de los puntos que Bruselas subraya de Ibiza es su apuesta por la desestacionalización. La Comisión cita beneficios fiscales y facilidades para la obtención de permisos dirigidos a los negocios que permanecen abiertos más de nueve meses al año, además de la diversificación hacia el turismo cultural, deportivo y de congresos para mantener actividad fuera de los meses centrales de la temporada.
La digitalización también ocupa un lugar destacado en la presentación europea de la candidatura, aunque Bruselas no identifica las herramientas concretas a las que se refiere. La Comisión asegura que la ciudad utiliza «plataformas digitales avanzadas» para recopilar y analizar en tiempo real datos sobre consumo de recursos, flujos turísticos y resiliencia urbana. Según la ficha europea, esta información permite mejorar el control de la capacidad y prevenir situaciones de saturación en los espacios públicos.
Ibiza competirá en noviembre contra Calais, Calvià, Geestland, Nova Gorica, Sandanski, Selçuk y Zadar. La ciudad que resulte elegida obtendrá el reconocimiento de Capital Europea del Turismo 2027 y diferentes acciones de promoción y visibilidad dentro de la red europea de destinos turísticos.









