CALENTAMIENTO DEL MAR

El calor del mar bate récord en Ibiza y pone en jaque a la posidonia

Un sensor del GEN-GOB registró 39 días con más de 28 ºC a esa profundidad en 2025, la cifra más alta desde 2023.
Posidonia.

El calentamiento del mar ya alcanza las praderas profundas de posidonia en Ibiza. Un sensor situado a 11,5 metros de profundidad en la bahía de Talamanca registró 39 días con temperaturas superiores a los 28 ºC durante 2025, la cifra más alta desde que el GEN-GOB empezó a medirla en 2023. En superficie, otro sensor contabilizó 45 días por encima de ese mismo umbral, según los datos analizados por el Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza & Formentera Preservation.

Una subida que se repite cada verano

El umbral de los 28 ºC no es casual. Un estudio de Núria Marbà y Carlos Duarte publicado en Nature Climate Change fija esa temperatura como el punto a partir del cual aumenta la mortalidad de la Posidonia oceanica, la planta marina que sostiene buena parte de la biodiversidad del litoral ibicenco.

Los registros dibujan un patrón de dientes de sierra. En superficie, los días por encima de 28 ºC pasaron de 46 en 2023 a 24 en 2024 y volvieron a subir hasta 45 en 2025. En profundidad, la oscilación fue aún más brusca: de 32 días en 2023 se cayó a 9 en 2024 y se saltó a 39 en 2025, más de cuatro veces la cifra del año anterior.

«La temperatura del mar está alcanzando valores que hace años eran excepcionales y ahora empiezan a repetirse cada temporada», alerta Elisa Langley, coordinadora del Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza & Formentera Preservation. La responsable explica que vigilar la temperatura junto a las praderas permite observar con más detalle los cambios en la costa y ha llevado a ampliar la red de estaciones de seguimiento.

Esa red suma ya siete sensores en seis praderas de posidonia: dos en Talamanca y uno en Cala Vedella, Porroig, s’Xanga, Cala Llentrisca y Cala d’Hort. La financia sobre todo Ibiza & Formentera Preservation, con la marca Hoss Intropia, salvo el de Cala Vedella, sostenido por los concesionarios de playa de la zona.

Una pradera de posidonia.

El calor penetra en aguas más profundas

El dato que más preocupa a los técnicos no es solo el número de días de calor, sino la distancia cada vez menor entre lo que pasa en la superficie y lo que pasa a más profundidad. En 2023, la diferencia entre ambos sensores era de 14 días. En 2025 se redujo a solo seis días.

Según el análisis del Observatorio, elaborado con el apoyo financiero del Consell de Ibiza, esa aproximación indica que la termoclina —la capa que separa las aguas cálidas de las frías— se desplaza hacia zonas más profundas durante el verano. El calor extremo ya no se queda en los primeros metros de agua.

El pico de calor llegó más de un mes antes

Además de acumular más días de calor, el pico anual de temperatura se ha ido adelantando: del 24 de agosto en 2023 al 13 de agosto en 2024 y, en 2025, al 6 de julio, más de un mes antes que el año previo. Aquel día, el sensor de cuatro metros marcó 29,48 ºC y el de 11,5 metros, 29,54 ºC, las temperaturas más altas de todo el año en Talamanca.

El riesgo de un episodio de El Niño

Desde el GEN-GOB atribuyen esta evolución al avance del cambio climático. «Las proyecciones son muy preocupantes: el año pasado ya superamos el umbral de 1,5 ºC y la tendencia empeora», advierte Xisco Sobrado, coordinador del Área Marina del grupo ecologista, en referencia al límite que marca el Acuerdo de París para el calentamiento global respecto a los niveles preindustriales.

El grupo alerta de que la situación podría agravarse en 2026 y 2027 por un episodio intenso de El Niño, que suele traer temperaturas marinas anormalmente altas y más riesgo de olas de calor, sequías e incendios. Por eso reclama medidas de fondo, entre ellas «políticas de decrecimiento turístico» en la isla.

Lo que sí se puede evitar

El Observatorio admite que no hay margen para actuar sobre la temperatura del mar en sí, pero insiste en que sí se pueden reducir otros impactos que debilitan aún más a la posidonia. «No podemos enfriar el mar, pero sí proteger la posidonia. Debemos actuar frente a las malas prácticas de navegación, el fondeo incontrolado, los vertidos y la contaminación costera», señala Langley, que añade la necesidad de mejorar el impacto de los emisarios y las descargas de salmuera.

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