Los vecinos del entorno del aeropuerto de Ibiza han pasado de las palabras a los hechos. La asociación de Ca’n Frígoles ha lanzado una petición en change.org para reclamar la paralización de las obras que Aena proyecta en la terminal, una iniciativa que la plataforma etiqueta ya como «ganando impulso» y que suma apoyos a buen ritmo desde su publicación. El movimiento da continuidad al frente común que las asociaciones de Ca’n Frígoles, Can Palleu y sa Caleta anunciaron hace unos días, cuando se unieron para oponerse al proyecto.
Un rechazo «profundo y completo»
El texto de la petición expresa un «profundo y completo rechazo» a las actuaciones previstas y ordena los motivos en varios frentes. El primero es el agua: los promotores alertan del consumo de recursos pese a la delicada situación de los acuíferos de la zona. El segundo es el torrent de sa Font, cuyo soterramiento —sostienen— agravaría los problemas de drenaje y de acumulación de residuos en un cauce que, denuncian, no se limpia desde hace años. A ello suman el aumento de la contaminación lumínica y acústica —con el foco en la posible llegada de vuelos de larga distancia con aeronaves de fuselaje ancho— y el incremento de la actividad industrial y del tráfico rodado en el entorno.
Ses Salines, telón de fondo
La petición insiste en un argumento territorial: el aeropuerto se ubica en el Parque Natural de ses Salines, un espacio protegido cuya conservación, defienden los vecinos, debería condicionar cualquier intervención. Bajo esa premisa, el escrito apela a las administraciones locales, autonómicas y estatales a frenar las obras y advierte de que insistir en un modelo de mayor masificación puede derivar en un escenario de conflictividad social.
Qué contempla la reforma y quién se opone
La movilización vecinal se produce sobre un proyecto que Aena defiende como una modernización sin aumento de capacidad, pero cuyo pliego prevé un incremento del 29% de la superficie, la duplicación de las puertas de embarque —de 17 a 32— y un nuevo dique de 170 metros, tal y como detalló este medio. La recogida de firmas se incorpora, además, a un rechazo más amplio que en las últimas semanas ha sumado a una decena de entidades adheridas al manifiesto contra la ampliación, al Colegio Oficial de Arquitectos y a los grupos ecologistas.









