«La filosofía no es vivir solamente del turismo». La frase del delegado territorial de la Fundació Bit en Ibiza, Daniel Juan, resume la apuesta que sostiene al Centre Bit Ibiza: que, acompañadas del sector turístico —»el potente aquí a nivel Ibiza»—, puedan desarrollarse en la isla iniciativas tecnológicas capaces de dar respuesta a problemas que van más allá del negocio vacacional. Poco más de un año después de su puesta en marcha, el espacio consolida esa hoja de ruta con cinco empresas alojadas y dos proyectos más a punto de incorporarse.
La cifra supone un crecimiento respecto a las tres empresas instaladas el pasado verano, cuando el centro llevaba apenas unos meses operativo. A las cinco compañías actuales se sumarían dos iniciativas que, según Juan, están cerrando los trámites para incorporarse: una «casi seguro» y otra con las conversaciones aún en curso.
Las cinco empresas que operan actualmente en el centro abarcan campos diversos dentro de la innovación tecnológica. Biluda Human Tech se centra en business intelligence y automatizaciones con inteligencia artificial, bajo una filosofía que el propio centro resume como «humanizar la tecnología». Sociex automatiza procesos de creación de empresas y procedimientos de gestorías. BookinGuru —que el año pasado cerró una ronda de financiación internacional superior al millón y medio de euros— opera como una capa que conecta a proveedores de servicios con clientes hoteleros para ofrecerles experiencias. Regenera Natura desarrolla Sentinella, un sistema de predicción de incendios forestales. Y EivissaAPP trabaja en una herramienta de gestión integral para autónomos, además de servicios de microinformática y digitalización.
Dos nuevos proyectos en la rampa de salida
Los dos proyectos que el centro prevé incorporar entrarían por la vía de la preincubación, la modalidad pensada para iniciativas en fase muy inicial. Uno de ellos es LA RESERVA DIGITAL®, presentado en el propio centro el pasado mayo: un proyecto de experiencias inmersivas —realidad virtual, realidad aumentada e inteligencia artificial— que recrea hábitats naturales sin cautividad animal ni infraestructuras invasivas, bajo la idea de que «la tecnología sustituye la jaula». Según Juan, la firma del convenio para su incubación está prácticamente ultimada.
El segundo es una aplicación para la gestión de eventos deportivos que, indica el delegado, ya ha superado el filtro técnico y depende ahora de completar la documentación para incorporarse.
Cómo se entra y cuánto cuesta
El acceso al centro se articula en torno a dos vías. La primera, de carácter general, está abierta a cualquier proyecto tecnológico o de innovación de base tecnológica que solicite espacio, sujeto a disponibilidad. La segunda corresponde al programa Emprenbit, que incluye una línea de preincubación para iniciativas aún sin modelo de negocio validado o sin producto mínimo viable, evaluadas mediante entrevista e informe técnico de viabilidad. Las dos incorporaciones en curso se enmarcan precisamente en esta modalidad.
La incubación, una vez admitido el proyecto, contempla un sistema de bonificaciones decrecientes sobre el precio de los espacios —despachos o mesas de coworking—: del 75% el primer año, el 50% el segundo y el 25% el tercero, antes de pasar a la tarifa estándar. Juan sitúa el sentido de esa progresión en las etapas iniciales, «que es cuando más complicado es para un proyecto lanzarse».

Negociación con el Consell para un segundo edificio
De cara al futuro, el centro mantiene conversaciones con el Consell de Ibiza para la cesión de un nuevo espacio que permitiría ampliar sus instalaciones, hoy limitadas a los seis despachos iniciales, una zona de coworking y la incubadora, en el Parc Insular de Serveis de Sa Coma. Según Juan, la institución insular prevé ceder un edificio pendiente de rehabilitación, lo que abre un periodo de trabajo previo para sacar adelante los proyectos, acometer la reforma y dotarlo de los servicios necesarios antes de su puesta en funcionamiento.
Diversificar más allá del turismo
El delegado defiende que el valor de los proyectos de base tecnológica reside precisamente en su capacidad para operar más allá de la isla y del monocultivo turístico. De las empresas alojadas, recuerda, solo BookinGuru trabaja al cien por cien para el sector turístico, mientras el resto presta servicios a sectores empresariales genéricos y a clientes de cualquier geografía. «Lo bueno del mundo en el que vivimos ahora es que puedes hacer casi cualquier cosa desde cualquier sitio», resume.
La función básica del centro, añade, es ofrecer un espacio físico adecuado, buena conectividad y servicios que permitan a estos proyectos desarrollar su actividad en condiciones, sumado al valor de la interacción entre las propias empresas al compartir un mismo edificio.

Salas y servicios a disposición
Más allá de la conectividad y el mobiliario básico, el centro pone a disposición de las empresas dos salas de reuniones equipadas con pantallas para videoconferencias, gratuitas durante un determinado cupo de horas, así como una sala polivalente para presentaciones o reuniones de mayor aforo. Todo ello, apunta Juan, en el marco de una renovación global de la Fundació Bit.
El uso de estos espacios no se limita a las empresas alojadas. Según el delegado, cualquier empresa de base tecnológica que quiera celebrar una presentación vinculada puede reservar las salas. Quien desee ampliar la información puede consultar en la web de la Fundació Bit la descripción de los servicios y los trámites de acceso, tanto para reservar espacios como para solicitar la incubación.












