La falta de personal en la prisión de Ibiza ha alcanzado un punto crítico. El secretario del Sector de la Administración General del Estado (AGE) en Baleares de UGT, Fernando Martorell Serra, advierte de que la situación podría derivar en un “colapso total” si no se adoptan medidas urgentes.
“Entraremos en colapso total”, ha alertado en declaraciones a La Voz de Ibiza, donde ha detallado el impacto real que está teniendo la reducción de efectivos tras el último concurso de traslados.
Menos personal, más carga de trabajo
Según explica Martorell, en el centro penitenciario de Ibiza debería haber 111 trabajadores, entre funcionarios y personal laboral, pero actualmente faltan 38 efectivos.
Esto implica que 73 trabajadores están asumiendo el trabajo de toda la plantilla, una situación que está provocando un fuerte incremento de la carga laboral.
“Eso supone un aumento de la carga de trabajo que recae sobre los empleados, con un índice muy alto de bajas por estrés laboral”, señala.
Riesgos para la seguridad
El sindicato advierte además de que la falta de personal tiene consecuencias directas en la seguridad del centro.
“Menos personal implica menor control de situaciones conflictivas, mayor probabilidad de incidentes o errores y dificultades para mantener los protocolos de seguridad”, explica Martorell.
En este sentido, lamenta que la ciudadanía “no es consciente de la situación real” que se vive en los centros penitenciarios.
Según datos difundidos por el sindicato ACAIP, el centro penitenciario de Ibiza dispone de 52 celdas y registra una ocupación media real de 112 internos. La prisión está ubicada en Can Fita, a unos cuatro kilómetros de la ciudad de Ibiza.

Fuga de funcionarios
La situación se ha agravado tras el último concurso de traslados, que ha provocado la salida de un elevado número de trabajadores. En el caso de Ibiza, 29 funcionarios han abandonado el centro frente a solo dos incorporaciones, lo que supone una pérdida cercana al 34% de la plantilla.
Este fenómeno responde, según el sindicato, a un problema estructural vinculado a la insularidad y al alto coste de vida, que dificulta la retención de personal.
“Los funcionarios que llegan acaban queriendo marcharse cuando ven el precio de la vivienda y el nivel de vida en Ibiza”, apunta.
Medidas pendientes
Desde UGT reclaman medidas urgentes, entre ellas la actualización del complemento de insularidad, que actualmente consideran insuficiente para compensar las condiciones de vida en las islas.
Aunque este ajuste está sobre la mesa de negociación para 2026, el sindicato advierte de que, si no se materializa, la situación seguirá empeorando.
A este escenario se suma el envejecimiento de la plantilla, ya que más del 65% de los trabajadores supera los 50 años, lo que anticipa un aumento de jubilaciones en los próximos años.
“Llegará un momento en que no sabremos cómo hacerlo”, insiste Martorell, que alerta de que el sistema penitenciario en Baleares podría entrar en una situación límite si no se actúa con rapidez.












