El Grup Balear d’Ornitologia i Defensa de la Naturalesa (GOB), a través de sus tres secciones —GEN-GOB en Ibiza, GOB Mallorca y GOB Menorca—, ha lanzado un comunicado conjunto en el que rechaza «de forma rotunda» los proyectos de ampliación de los aeropuertos de las tres islas y exige a las administraciones que los paralicen. La organización reclama, en su lugar, «un plan de decrecimiento turístico pactado, justo y necesario».
El pronunciamiento llega en plena escalada del debate sobre la reforma del aeropuerto de Ibiza, pocos días después de que el Consejo de Ministros aprobara el DORA III —que da luz verde a la actuación— y a las puertas de la manifestación convocada para este domingo 20 de septiembre.
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El dato de los jets privados
Según los datos que aporta el GOB, durante todo el año 2025 operaron en el aeropuerto de Ibiza 8.441 jets privados, mientras que hasta el mes de agosto de 2026 ya se habían registrado 8.127, casi la misma cifra cuando todavía quedaban cuatro meses para cerrar el ejercicio.
La organización sostiene que Mallorca e Ibiza «continúan siendo los aeropuertos del Estado español con más operaciones de jets privados», y considera que ese dato «muestra hasta qué punto el crecimiento de la conectividad aérea está relacionado con un modelo de turismo de alto impacto ambiental y territorial».
«No ampliar la puerta de entrada»
El argumento central del comunicado es que ampliar la capacidad aeroportuaria «no responde a las necesidades de la población residente, sino que facilita todavía más la llegada de visitantes». El grupo ecologista resume su posición en una imagen: «No podemos ampliar la puerta de entrada mientras ignoramos todo lo que pasa una vez los visitantes han entrado a las islas».
La entidad enmarca la reforma en una presión que, sostiene, va mucho más allá de las terminales: «más congestión en las carreteras, más presión sobre la vivienda, más consumo de agua y energía, más residuos y una intensificación de la urbanización». En el caso concreto de Ibiza, el GOB subraya que la isla, «con solo 572 km² y unos 160.000 residentes», ha superado este año los nueve millones de visitantes y podría alcanzar los diez millones en 2031.
Los acuíferos y el agua, en el foco
El comunicado dedica un apartado específico a los recursos hídricos, en línea con la polémica abierta este verano en torno al abastecimiento del aeropuerto. La organización afirma que «los acuíferos de Ibiza sufren una situación de sobreexplotación y deterioro, mientras las desaladoras se han convertido en una pieza cada vez más importante para garantizar el suministro de agua».
Para el GOB, esa situación «evidencia los límites de un modelo que consume cada vez más recursos y que obliga a multiplicar las soluciones técnicas para poder mantener un crecimiento que el territorio no puede asumir».
La cifra de inversión y el marco climático
El grupo ecologista cifra en unos 1.000 millones de euros la inversión que el DORA III destinará a los aeropuertos baleares, con «unos 600 millones para Mallorca, 267 millones para Ibiza y 170 millones para Menorca». La cifra que el GOB atribuye a Ibiza es superior a la que consignó el Ministerio de Transportes, que en su desglose oficial situó la inversión en el aeropuerto pitiuso en 229,7 millones de euros para el quinquenio.
El comunicado apela también al marco climático y cita un informe de la ONG Transport & Environment, difundido esta semana, según el cual las ampliaciones aeroportuarias previstas en España «triplicarán el límite de emisiones compatible con el objetivo de frenar el calentamiento global».
Cuatro reclamaciones
El GOB concreta su posición en cuatro peticiones a las administraciones: paralizar los proyectos de ampliación de la capacidad de los tres aeropuertos; garantizar que cualquier actuación aeroportuaria no responda a expectativas de crecimiento turístico; establecer límites efectivos al número de vuelos y pasajeros que pueden asumir las islas; y priorizar la inversión pública en el mantenimiento de servicios para la población residente «en lugar de continuar ampliando la capacidad para atraer más turismo».
«El debate no es si caben más aviones, sino si queremos continuar haciendo crecer un modelo que expulsa a las personas residentes y consume los recursos que necesitamos para vivir», concluye la organización. Frente a esta posición, Aena defiende que la reforma del aeropuerto de Ibiza no aumentará la capacidad de la infraestructura, sino que se limitará a modernizar la terminal y a adaptarla a la nueva normativa europea de control de fronteras.











